Mesoamérica Sin Hambre

A nivel regional, el Programa facilita el diálogo y el intercambio de experiencias con el fin de encontrar conjuntamente soluciones a los retos comunes que enfrentan los países mesoamericanos. En este contexto, Mesoamérica sin Hambre busca facilitar los procesos de articulación y retroalimentación entre quienes tienen la responsabilidad de diseñar e implementar políticas públicas y la academia; poner a disposición del público relevante herramientas metodológicas validadas, y favorecer la identificación de sinergias y la movilización de recursos complementarios; e impulsar en la agenda política y de los medios de comunicación la importancia de la lucha contra el hambre y la pobreza.

A través de un mecanismo de Cooperación Sur-Sur y triangular se fortalecen los vínculos y la asistencia técnica entre las instituciones mexicanas y mesoamericanas y otras instituciones públicas y privadas de la región. Estas instituciones se vinculan a través de iniciativas de corta duración, como el intercambio de soluciones de desarrollo (saberes, experiencias, buenas prácticas, políticas, tecnología y conocimientos técnicos, recursos, etc.) en temas prioritarios, mediante el acompañamiento y respaldo de la FAO.

Estas son algunas de las acciones más relevantes que Mesoamérica sin Hambre implementa a nivel regional:

  • Asistencia técnica a los capítulos nacionales del Frente Parlamentario contra el Hambre de América Latina y el Caribe y facilitación de su participación en espacios de intercambio de experiencias y fortalecimiento de capacidades.

  • Asesoramiento técnico al Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino) en la formulación, aprobación y divulgación de leyes modelo (entre ellas, agricultura familiar; pesca artesanal o en pequeña escala; sistemas comunitarios de agua y saneamiento).

  • Apoyo a la realización y divulgación de estudios de investigación en el ámbito del derecho a la alimentación, en colaboración con el Observatorio del Derecho a la Alimentación de América Latina y el Caribe.

  • Fomento de espacios de diálogo político de alto nivel, especialmente en colaboración con la Alianza Parlamentaria Iberoamericana y Caribeña por la Seguridad Alimentaria. Generación e intercambio de conocimiento.

  • Posicionamiento de la lucha contra el hambre en la agenda pública.