FAO y gobierno de Brasil promueven diálogo con países acerca de la transformación de los sistemas agroalimentarios en las ciudades en América Latina y el Caribe
La actividad se llevó a cabo durante la 5ª Conferencia Global de la Red One Planet de Sistemas Alimentarios Sostenibles.
02 de junio de 2025, Brasilia, Brasil – La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Combate al Hambre (MDS) de Brasil y la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC) promovieron el diálogo “Ciudades que Alimentan en América Latina y el Caribe”, el 29 de mayo, en el marco de la 5ª Conferencia Global de la Red One Planet sobre Sistemas Alimentarios Sostenibles.
El objetivo del encuentro fue fomentar el diálogo sobre diferentes enfoques y estrategias para impulsar la transformación de los sistemas alimentarios, con especial énfasis en la promoción de una alimentación saludable en las ciudades.
Según João Intini, oficial de Políticas de la Oficina Regional de la FAO, aunque aún existen zonas rurales muy deprimidas y desatendidas por las políticas públicas, la mayoría de las personas que sufren hambre y malnutrición viven en áreas urbanas. “Desde la oficina regional de la FAO para América Latina y el Caribe, trabajamos constantemente para enfrentar los desafíos del abastecimiento alimentario en las ciudades”, afirmó.
Riffat Iqbal, analista de proyectos de la ABC, destacó la importancia de la cooperación Sur-Sur entre la Agencia, el MDS y la FAO para fortalecer sistemas alimentarios sostenibles, resilientes y justos en contextos urbanos.
Compartiendo experiencias
Desde Argentina, Pablo Barbieri, representante de la Cooperativa Obrera, presentó el modelo cooperativo de su organización —que ya cuenta con más de un siglo de existencia— para promover la comercialización de alimentos de forma sostenible e inclusiva en las ciudades. Con presencia en 72 localidades de siete provincias y 150 sucursales, la cooperativa atiende diariamente a 100 mil consumidores asociados. Barbieri destacó el papel de la organización en la formación y educación de los consumidores: “Es fundamental que comprendan la importancia de la salud y la calidad de los alimentos”.
Además de su labor de abastecimiento, la Cooperativa Obrera lleva a cabo actividades sociales, como un programa que distribuye más de dos millones de platos de comida al año, elaborados con alimentos aptos para el consumo pero que no fueron comercializados, ayudando así a reducir pérdidas y desperdicios.
Desde Perú, José Alarcón, coordinador nacional de Sistemas Alimentarios para la UNFSS+4 y representante del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), recordó que el país presenta uno de los niveles más altos de inseguridad alimentaria de la región. Por ello, desde 2021 ha priorizado la transformación alimentaria, impulsando procesos de diálogo y marcos normativos sólidos. “Sin una gobernanza fortalecida, no es posible implementar políticas públicas eficaces”, afirmó, indicando que el país trabaja en una nueva política nacional de seguridad alimentaria y nutricional que será el eje de esta transformación.
Por parte de Brasil, João Paulo Perez, secretario ejecutivo de Seguridad Alimentaria y Sostenibilidad del municipio de Osasco, compartió la experiencia local con la implementación de la iniciativa Alimenta Cidades, impulsada por el MDS. Osasco, una ciudad completamente urbanizada con cerca de 750 mil habitantes, cuenta con un plan municipal de seguridad alimentaria que articula metas y compromisos relacionados con la alimentación escolar, agricultura urbana, bancos de alimentos y fortalecimiento de bancos de leche materna. Una de las acciones futuras, según Perez, es un proyecto para plantar árboles frutales en zonas urbanas como forma de reconectar a la población con la alimentación saludable y promover la educación alimentaria.
Ana María Suárez Franco, representante de la secretaría general de FIAN (FoodFirst Information and Action Network), abordó la perspectiva de la sociedad civil sobre los sistemas alimentarios urbanos. A su juicio, el desplazamiento de poblaciones rurales hacia las ciudades ha ampliado los “anillos de pobreza o miseria”, especialmente en los países del sur global. Franco defendió que las comunidades marginadas deben formar parte activa de la gobernanza local: “No basta con que se sienten a la mesa; es necesario que puedan expresar los problemas que enfrentan y las soluciones que proponen”.
Por su parte, Patrícia Gentil, directora del Departamento de Promoción de la Alimentación Adecuada y Saludable del MDS, afirmó que la agenda alimentaria urbana es hoy una prioridad para Brasil y que la cooperación Sur-Sur es estratégica tanto a nivel regional como nacional. “Seguimos reconociendo la importancia de esta agenda, porque el hambre ocurre en las ciudades, en los territorios periféricos, en las comunidades establecidas”, señaló. Gentil también destacó la creación de la iniciativa Alimenta Cidades, que articula esfuerzos del gobierno federal, estados y municipios, y que ya incluye a 60 municipios con más de 300 mil habitantes, donde viven 64 millones de personas. Pronto se ampliará a más de 90 municipios.
One Planet
La quinta edición de la conferencia global reunió a cerca de 300 especialistas, representantes de gobiernos, sector privado, sociedad civil y academia para discutir soluciones para transformar los sistemas alimentarios.
