La FAO y el gobierno de Brasil fortalecen la agricultura familiar en Centroamérica con herramientas de innovación y la cooperación regional
Productores de Guatemala, El Salvador y Honduras fortalecieron la planificación de sus siembras y redujeron pérdidas productivas gracias a la adopción de la Zonificación Agrícola de Riesgo Climático (ZARC).
Guatemala, 22 de abril de 2026 - La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Gobierno de Brasil, representado por la Agencia Brasileña de Cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores (ABC/MRE), junto con los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras, y el Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) presentaron los resultados del proyecto “Innovación para la reducción de riesgos agroambientales en los países del Corredor Seco Centroamericano: Zonificación Agrícola del Riesgo Climático (ZARC) y gestión de recursos hídricos”, durante el evento realizado del 21 al 22 de abril en la Ciudad de Guatemala.
La iniciativa, que forma parte del Programa de Cooperación Sur-Sur Brasil-FAO, fue implementada durante tres años en una de las regiones más vulnerables al cambio y la variabilidad climática por el Gobierno de Brasil, a través de la ABC/MRE, en alianza con la FAO y los ministerios de Agricultura de Guatemala, El Salvador y Honduras. Contó con el apoyo técnico de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), del Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícola de Guatemala, de la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria de Honduras y del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) de El Salvador.
El proyecto ha contribuido a fortalecer la resiliencia de la agricultura familiar mediante el uso de herramientas basadas en ciencia, datos y la cooperación técnica entre Brasil, El Salvador, Guatemala y Honduras, beneficiando a productores que enfrentan de manera recurrente pérdidas asociadas a sequías e irregularidades en las lluvias.
Acerca del proyecto ZARC, el representante de la FAO en Guatemala, Rafael Zavala, señaló que: “Este ha sido un proceso de construcción conjunta, basado en el intercambio de conocimiento y en la adaptación a los contextos locales. La cooperación Sur–Sur triangular ha demostrado que las soluciones más efectivas no se imponen, sino que se construyen entre países que comparten desafíos similares, integrando experiencia técnica, liderazgo institucional y compromiso territorial para fortalecer la resiliencia agrícola”.
Durante su implementación, la iniciativa logró articular a más de 20 instituciones en los tres países participantes, fortaleciendo capacidades técnicas y la gobernanza en torno a la gestión del riesgo climático. A través de talleres, intercambios técnicos y acciones de comunicación, se promovió el uso de la herramienta de ZARC, desarrollada por la Embrapa.
“En apenas tres años de implementación, la herramienta ZARC ya cuenta con información que podría compartirse con productores y productoras para que ajusten sus decisiones con el fin de lograr reducir las pérdidas y mejorar la eficiencia en el uso del agua, explicó Julián Carrazón, Oficial de Agricultura de la Oficina Subregional de la FAO para Mesoamérica.
Un avance significativo ha sido la incorporación de la herramienta ZARC en la planificación agrícola de los ministerios de agricultura de los tres países del Corredor Seco Centroamericano, avanzando en su incorporación como referencia técnica para la planificación agrícola y la orientación en la toma de decisiones en los niveles gubernamental, territorial y de los productores y productoras. Adicionalmente, el proyecto ha facilitado la articulación con 13 instituciones financieras y aseguradoras, principalmente en procesos de sensibilización, intercambio técnico y análisis de uso potencial de la ZARC, promoviendo el vínculo entre tecnología, financiamiento y producción.
El Ministro Alexandre Siqueira, encargado de negocios de la Embajada de Brasil en Guatemala, señaló que la contribución de Brasil al proyecto fue más allá de la transferencia de una herramienta técnica, incorporando una experiencia institucional consolidada y el conocimiento científico desarrollado por la Embrapa para apoyar la gestión del riesgo climático en la agricultura de la región.
A su vez, en representación del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAGA) de Guatemala, el Director de Información Geográfica, Estratégica y Gestión de Riesgos (DIGEGR) Rafael López, destacó que actualmente se cuenta con herramientas que permiten anticiparse a los impactos climáticos, mejorar la planificación agrícola y reducir riesgos para los productores y productoras. Se pasó de reaccionar ante las crisis, a prepararse para evitarlas con una toma de decisiones basadas en evidencia y conocimiento.
El Viceministro de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) de Honduras, Ricardo Peña, señaló que la herramienta ZARC será muy útil para la toma de decisiones en el ámbito público, la formulación de políticas agrícolas y la articulación con otros actores, incluyendo el sector privado.
A lo largo de su implementación, más de 130 técnicos fueron capacitados, quienes ahora cuentan con herramientas para mejorar la gestión del riesgo climático en los cultivos. Asimismo, se desarrollaron más de 190 mapas ZARC en los tres países que integran datos climáticos, de suelos y cultivos, incorporando además mecanismos innovadores como el uso de datos climáticos satelitales para enfrentar la escasez o inconsistencia de información climática en los países.
La herramienta de Zonificación Agrícola del Riesgo Climático es una de las cinco propuestas de inversión que se impulsa desde la Iniciativa Mano de la Mano “Construyendo resiliencia en el corredor seco y zonas áridas de las región del SICA”, que lidera la Secretaría General del SICA, junto con la FAO, la Secretaría Ejecutiva del CAC (SECAC) y la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) y el Centro Regional de Promoción de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (CENPROMYPE).
Siembra planificada reduciendo las pérdidas
La validación de la herramienta ZARC en condiciones reales campo se realizó a través de la implementación de 120 parcelas piloto en 30 municipios de Guatemala, El Salvador y Honduras, donde las familias agricultoras adoptaron prácticas más resilientes, incluyendo el uso de pluviómetros, semillas mejoradas y semillas criollas. Estas acciones han contribuido a mejorar la planificación de los cultivos, reducir pérdidas y fortalecer los ingresos de las familias rurales.
El principal cambio observado en los cultivos tras el uso de la herramienta ZARC fue el ajuste de las fechas de siembra de granos básicos —principalmente maíz, frijol y sorgo, y en algunos territorios de Honduras ajonjolí— hacia ventanas de menor riesgo climático. Esta práctica mejoró la sobrevivencia, el desarrollo fenológico y los rendimientos de los cultivos frente a siembras realizadas fuera del período recomendado, reduciendo pérdidas asociadas a sequías y variabilidad de las lluvias.
Durante el evento, Ricardo Ramírez, productor de agricultura familiar que participó en el proceso de validación del ZARC en Guatemala, compartió su experiencia sobre los resultados obtenidos en su parcela, destacando que el ajuste de la ventana de siembra basado en la información proporcionada por la herramienta junto con el acompañamiento técnico recibido, le permitió obtener mejores resultados productivos en comparación con siembras realizadas fuera del período recomendado.
Las mujeres rurales tuvieron una participación destacada en el proyecto, por medio de actividades de fortalecimiento de capacidades en materia de la ZARC y su vinculación con la seguridad alimentaria. En Guatemala participaron 112 mujeres; en Honduras, otras 167. En El Salvador, más de 80 participantes entre lideresas y técnicas del Centro Nacional de Tecnología Agrícola y Forestal (CENTA) también asistieron a actividades como cursos y otras capacitaciones.
A través de la adaptación de la metodología ZARC a los contextos nacionales, los países lograron identificar cultivos, variedades, territorios y periodos de siembra más adecuados, sentando bases técnicas e institucionales para el escalamiento y la sostenibilidad de la herramienta como instrumento clave de gestión del riesgo climático agrícola en la región del Corredor Seco Centroamericano.
