La experiencia de la Cooperación Sur-Sur Brasil-FAO demuestra que la articulación entre distintos actores gubernamentales es clave para garantizar la eficacia, sostenibilidad y continuidad de políticas públicas como la alimentación escolar. Esta coordinación intersectorial mejora la implementación técnica de los programas y los fortalece mediante la vinculación con diversas instituciones, permitiendo una gestión más integrada y alineada con las múltiples dimensiones que abarca la alimentación escolar.
Por ello, se promueve activamente el diálogo y la cooperación entre profesionales de áreas como Educación, Salud, Desarrollo Social y Agricultura, tanto a nivel nacional como local. Esto responde al carácter transversal de la alimentación escolar, que incide directamente en aspectos clave del desarrollo, desde la seguridad alimentaria y nutricional hasta la inclusión social, el desarrollo rural, la salud pública y la educación de calidad.
De este modo, se potencia la contribución estratégica a la formación integral de los estudiantes y al fortalecimiento de los sistemas agroalimentarios locales, generando impactos positivos en la educación, la salud y el desarrollo sostenible.