En una evaluación de la idoneidad de los cultivos realizada en Zambia, se utilizó la aplicación SoilFER CropSuit para recopilar datos sobre el terreno y verificar la idoneidad de diferentes cultivos. © FAO/ZARI
La diferencia entre una cosecha satisfactoria y una decepcionante no siempre se aprecia a simple vista.
En la provincia del Sur de Zambia, se comprobó que el maíz resultaba inadecuado en un tipo de suelo y muy adecuado en otro, aun cuando se cultivara en idénticas condiciones climáticas y con las mismas prácticas agrícolas. Nada había cambiado en la superficie. La diferencia se encontraba bajo los pies de los agricultores.
Esta evaluación piloto pone de manifiesto una cuestión que va mucho más allá de Zambia. En todo el mundo, los agricultores toman decisiones sobre qué cultivar, cuánto fertilizante utilizar y dónde invertir sus escasos recursos. Sin embargo, los suelos a los que se refieren esas decisiones pueden variar considerablemente incluso en distancias cortas. Dos campos pueden recibir la misma cantidad de lluvia y ser gestionados de la misma manera, pero producir resultados muy diferentes.
Comprender estas diferencias es cada vez más importante para los países que buscan aumentar la productividad y, al mismo tiempo, hacer un uso más eficiente de unos recursos limitados.
Las recientes perturbaciones en el suministro de fertilizantes y el aumento de los costos de los insumos han puesto aún más de relieve la necesidad de tomar decisiones más ajustadas en el ámbito agrícola. Cuando los fertilizantes son caros o escasos, saber qué cultivos se adaptan mejor a las condiciones locales cobra aún más importancia para mejorar la productividad y evitar inversiones inútiles.
Durante gran parte de la historia de la agricultura moderna, las decisiones se han basado en el clima, las variedades de semillas, las prácticas de gestión y las recomendaciones sobre fertilizantes. La información sobre el suelo suele ser más difícil de obtener, más complicada de interpretar y menos accesible para quienes toman las decisiones sobre el terreno. Esta situación está empezando a cambiar, gracias a los avances en la cartografía del suelo y el análisis de la idoneidad de los cultivos, que permiten transformar los datos sobre el suelo en información útil para que agricultores, asesores y responsables de la formulación de políticas puedan tomar decisiones mejor fundamentadas sobre la selección de cultivos y la ordenación de tierras.
Al combinar la información sobre los suelos, el clima, el terreno y las necesidades de los cultivos, los investigadores pueden evaluar qué cultivos tienen más probabilidades de dar buenos resultados en lugares concretos y determinar los factores que pueden limitar la productividad. Las evaluaciones de idoneidad resultantes ayudan a indicar dónde es probable que un cultivo prospere, dónde puede verse limitada la producción y dónde pueden ofrecer mejores oportunidades otros cultivos alternativos. Dichas evaluaciones proporcionan una visión más clara del potencial agrícola de un cultivo antes de invertir recursos en su producción.
Agricultores y agentes de extensión agraria debaten sobre prácticas de gestión de suelos en Zambia. El acceso a información fiable sobre el suelo puede contribuir a la toma de decisiones más fundamentadas en materia de producción agrícola y ordenación de tierras. © FAO/ZARI
Cada vez es más posible obtener estos conocimientos gracias a iniciativas como el programa de Cartografía del suelo para lograr sistemas agroalimentarios resilientes en América Central y el África subsahariana (SoilFER), una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que cuenta con el apoyo financiero del Gobierno de los Estados Unidos de América y del Gobierno del Japón. El programa utiliza información sobre el suelo, datos medioambientales y modelos de idoneidad de los cultivos para apoyar los esfuerzos destinados a comprender mejor la fertilidad del suelo y la idoneidad de las tierras, con el fin de orientar las decisiones y las prácticas de gestión en distintos paisajes.
Una de las herramientas desarrolladas en el marco de este trabajo es la aplicación SoilFER CropSuit, que permite a sus usuarios analizar el rendimiento de diferentes cultivos en condiciones específicas de suelo, clima y gestión.
Los analistas utilizaron esta aplicación en la provincia del Sur de Zambia para examinar cómo se comportaría el maíz en condiciones de cultivo de secano y con bajos insumos, en una zona donde coexisten múltiples tipos de suelo. Según la Base referencial mundial del recurso suelo, los leptosoles, por ejemplo, son suelos generalmente poco profundos y pedregosos que pueden limitar el crecimiento de los cultivos, mientras que los luvisoles suelen ser suelos más fértiles con mayor potencial agrícola.
Cuando se determinaron los leptosoles como el tipo de suelo predominante, el maíz se clasificó como no idóneo. Al repetir la evaluación utilizando luvisoles en la misma ubicación, la idoneidad del maíz pasó a ser muy alta, y se observó un aumento sustancial del rendimiento alcanzable.
La comparación sugiere que las características del suelo por sí solas pueden ejercer una profunda influencia en los resultados agrícolas. Por lo tanto, una decisión que puede parecer acertada si se analiza únicamente desde la perspectiva climática adquiere un cariz muy diferente una vez que se tienen en cuenta las condiciones del suelo.
El análisis realizado en Zambia determinó también los cultivos alternativos que podrían dar buenos resultados en las mismas condiciones. La yuca, el caupí y la digitaria se revelaron como opciones muy adecuadas en el caso de los luvisoles, evidenciando así el potencial de diversificación y adaptación.
El valor potencial de esta información va más allá de una simple evaluación. En Zambia, donde la mejora de la productividad y el refuerzo de la resiliencia climática son prioridades nacionales, las herramientas que ayudan a adaptar los cultivos a las condiciones locales pueden contribuir a decisiones más fundamentadas en materia de agricultura.
“La aplicación CropSuit ofrece información accesible y científicamente fundamentada sobre la idoneidad de los cultivos, que ayudará a los agricultores, los agentes de extensión, los investigadores y los planificadores a tomar decisiones más acertadas, desde la elección de los cultivos adecuados para las condiciones agroecológicas locales hasta la gestión de la fertilidad del suelo y la diversificación de la producción agrícola”, afirma Rodgers Kabiti, del Instituto de Investigación Agrícola de Zambia (ZARI) y coordinador nacional del proyecto SoilFER.
“Esta herramienta tiene un gran potencial para contribuir a la transformación agrícola de Zambia, ya que reduce el riesgo de malas cosechas y promueve un uso más sostenible de la tierra”.
En las mismas condiciones de clima y gestión, las características del suelo por sí solas pueden determinar si un cultivo es inadecuado o muy adecuado para la producción. La aplicación SoilFER CropSuit está concebida para hacer que la información científica sea más accesible y más fácil de aplicar en la práctica. © FAO/ZARI
“Al integrar la información sobre el suelo, el clima, el terreno y los cultivos en una única plataforma, hemos creado un sistema que ayuda a los usuarios a comprender las limitaciones locales y determinar los cultivos adecuados para ubicaciones específicas”, explica Rutendo Mukaratirwa, especialista en zonificación agroecológica de la FAO y uno de los desarrolladores de la aplicación CropSuit.
Por otro lado, la aplicación se ha concebido para ser flexible, de modo que pueda adaptarse y contextualizarse aún más en función de las necesidades, prioridades y condiciones agrícolas específicas de cada país a medida que se vaya adoptando y perfeccionando.
La lección que nos deja Zambia es clara. Antes de poder responder a preguntas sobre fertilizantes, riego o variedades de semillas, conviene plantearse otra cuestión: ¿es este el cultivo adecuado para este suelo?
La respuesta puede ser mucho más importante de lo que antes pensaban los agricultores.
Para obtener más información