Transformando los sistemas de investigación agrícola
Existe evidencia sustancial de que las inversiones en investigación agrícola pueden conducir a un crecimiento agropecuario significativo y a la reducción de la pobreza. Al centrarse en las necesidades de los pequeños productores y productores familiares, la investigación agrícola puede desempeñar un papel importante para permitirles mejorar de forma sostenible su producción y sus medios de vida.
Para ello, los sistemas nacionales de investigación agrícola (SNIA) deben evolucionar y volverse más eficientes y eficaces. Deben responder a las demandas de los productores, beneficiarse del potencial que ofrecen los nuevos mecanismos de financiación y las alianzas nacionales o internacionales, y considerar las necesidades inmediatas y a largo plazo de los productores. También deben seguir el cambio en la agenda de investigación, dejando el foco exclusivo en los beneficios de productividad, hacia preocupaciones ambientales y el uso eficiente de los recursos que abarquen todos los sistemas alimentarios.
Reforma de los SNIA
La FAO apoya a sus miembros para reformar sus SNIA en respuesta a muchos desafíos y problemas emergentes que enfrentan. Por ejemplo, un programa de 4 años financiado por la Unión Europea llamado REAFOR ayudó a la República Democrática del Congo a dar nueva vida a su sistema de investigación agrícola y forestal, asociándose con organizaciones como el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA) y el Centro para Investigación Forestal Internacional (CIFOR). Otro ejemplo es que la FAO en 2019 brindó apoyo técnico al Gobierno de Gambia para actualizar y apoyar la formulación de un plan estratégico para el Instituto Nacional de Investigación Agrícola para proporcionar una hoja de ruta para la investigación agrícola en Gambia. En el 2020, la FAO inició el apoyo técnico a los gobiernos del Reino de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos para formular una hoja de ruta y el mecanismo de seguimiento para la investigación, la tecnología y la innovación para apoyar la implementación de sus estrategias de seguridad alimentaria.
Abogar por mayores inversiones en investigación y desarrollo agrícola
Las estimaciones indican que en el 2016 se invirtieron 47.000 millones de dólares en investigación y desarrollo agrícola desde el sector público en todo el mundo, lo que representa menos del 1 por ciento del producto interno bruto agrícola. El gasto es muy desigual. Nueve países de altos ingresos fueron responsables de casi el 60 por ciento de estas inversiones, mientras que el gasto en países de ingresos bajos fue solo del 2 por ciento del total mundial. Es importante monitorear tales tendencias. En 2015, la FAO se asoció con el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) para organizar un taller internacional denominado “Hacia un mejor seguimiento de las inversiones en investigación agrícola en Europa”. Durante la reunión, se discutieron con los responsables de la formulación de políticas recomendaciones sobre nuevas metodologías para recopilar datos sobre inversiones en investigación agrícola.
Biotecnologías agrícolas
Las biotecnologías agrícolas abarcan una amplia gama de tecnologías aplicadas en cultivos, ganadería, silvicultura, pesca y acuicultura y agroindustria. Incluyen enfoques de baja tecnología, como inseminación artificial, técnicas de fermentación y biofertilizantes, así como enfoques de alta tecnología que involucran metodologías avanzadas basadas en ADN y modificación genética.
Las biotecnologías agricolas se utilizan para diferentes fines, como el mejoramiento genético de plantas y animales para aumentar su rendimiento o eficiencia, caracterización y conservación de recursos genéticos para la alimentación y la agricultura, diagnóstico de enfermedades de plantas y animales, desarrollo de vacunas y producción de alimentos fermentados.
En lo que respecta a las biotecnologías agrícolas la FAO ayuda a sus países miembros respondiendo a solicitudes de asesoría o asistencia técnica, proporcionando información científica actualizada y de alta calidad y ofreciendo un foro neutral para el debate de cuestiones políticas y técnicas.
Alianzas
La FAO trabaja intensamente con sistemas nacionales de investigación agrícola (SNIA) y organizaciones regionales de investigación, incluida la Asociación de Instituciones de Investigación Agrícola del Cercano Oriente y África del Norte (AARINENA), la Asociación de Instituciones de Investigación Agrícola de Asia y el Pacífico (APAARI) y el Foro Africano de Investigación (FARA). La FAO también participa en varios proyectos de investigación financiados por la Unión Europea, como “Pequeñas explotaciones, pequeñas empresas alimentarias y seguridad alimentaria sostenible” (SALSA), donde la FAO trabaja con 16 socios europeos y africanos.
La alianza de la FAO con el Grupo Consultivo de Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR) es de larga data y de especial importancia. El CGIAR es una organización de investigación global con 15 centros de investigación en todo el mundo. La FAO fue uno de los tres patrocinadores fundadores desde su establecimiento en 1971. La FAO tiene una amplia colaboración con los centros individuales del CGIAR y es miembro ex officio del Consejo del Sistema del CGIAR. La FAO también tiene una asociación de larga data con el Foro Mundial sobre Investigación e Innovación Agrícola (GFAR), un movimiento de múltiples partes involucradas formado por más de 580 organizaciones asociadas. El GFAR fue establecido por cuatro agencias facilitadoras, incluida la FAO, en 1996 y la FAO ha albergado la Secretaría del GFAR desde el 2003.