Objetivos de Desarrollo Sostenible

Indicador 2.5.1.a - Número de recursos genéticos vegetales para la alimentación y la agricultura preservados en instalaciones de conservación a medio y largo plazo

Los recursos genéticos vegetales para la alimentación y la agricultura preservados en instalaciones de conservación a medio y largo plazo (ex situ en bancos de germoplasma) representa el medio más fiable de conservar los recursos genéticos en el mundo. Este indicador mide los avances en la realización de la meta 2.5.

Meta 2.5

De aquí a 2020, mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja y domesticados y sus correspondientes especies silvestres, entre otras cosas mediante una buena gestión y diversificación de los bancos de semillas y plantas a nivel nacional, regional e internacional, y promover el acceso a los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales conexos y su distribución justa y equitativa, según lo convenido internacionalmente.

Número de lotes de recursos fitogenéticos almacenados de forma segura en instalaciones de conservación a medio y largo plazo en el mundo, 2020 (en inglés)

Impacto

La medida de las tendencias de los materiales conservados ex situ ofrece una valoración general del grado en que logramos mantener o incrementar la diversidad genética total disponible para el uso futuro y, por tanto, protegerla de la pérdida permanente de diversidad genética que pueda producirse en las explotaciones y en el hábitat natural.

Esta información es fundamental para respaldar los medios de vida de la población mundial con dietas suficientes, diversas y nutritivas durante mucho tiempo en el futuro.

Resultados clave

La pandemia de la COVID-19 ha ralentizado la tasa de crecimiento de las existencias mundiales de recursos fitogenéticos hasta su nivel más bajo jamás registrado.

En 2020, las existencias mundiales de recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura no mostraron cambios significativos con respecto al año anterior. La tasa de crecimiento de las existencias mundiales ha disminuido en los últimos diez años, hasta alcanzar su nivel más bajo en 2020. Es probable que el primer año de la pandemia de la COVID‑19 haya acelerado esta tendencia negativa al afectar a las operaciones de los bancos de genes, incluidas las nuevas actividades de recolección y adquisición de germoplasma. El proceso de elaboración en curso del Tercer informe sobre el estado de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura en el mundo ha contribuido a que el número de países que proporcionan información haya pasado de 103 a 114. De los nuevos países que han aportado información, cuatro son de América Central, tres de África occidental y Asia central y uno de Asia sudoriental.

En general, la diversidad de los parientes silvestres de cultivos, las plantas alimentarias silvestres y las especies de cultivos marginadas e infrautilizadas sigue estando escasamente representada en las colecciones ex situ, lo que resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta la creciente presión a la que se enfrentan estas especies vegetales tanto en entornos naturales como agrícolas.

Los recursos fitogenéticos sustentan la seguridad alimentaria y la nutrición, así como los medios de vida de millones de agricultores en todo el mundo. Desempeñan una función fundamental en la adaptación de los cultivos a entornos cambiantes y en la intensificación sostenible de la producción agrícola.

A finales de 2020, se informó de que las existencias de recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura almacenadas en condiciones a medio y largo plazo en 831 bancos de germoplasma de 114 países y 17 centros de investigación regionales e internacionales eran de 5,7 millones de lotes, lo que supone un aumento aproximado del 0,2 % respecto al año anterior. Las estimaciones se basaron en informes actualizados de 70 países y 14 centros de investigación, lo que representa el 82,6 % de las existencias totales, y en informes de años anteriores en el caso de los restantes países y centros.

Los aumentos netos de las existencias de los bancos de germoplasma con el mayor incremento relativo (22 %) se observaron en Oceanía (excepto Australia y Nueva Zelandia), seguido del África subsahariana (1,8 %), el África septentrional (1,3 %) y Asia meridional (1,1 %). A lo largo del año, el germoplasma conservado se incrementó en más de un 1 % en 19 de los 70 países y en cuatro de los 14 centros regionales o internacionales.

En siete países se produjeron descensos netos en las existencias de los bancos de germoplasma, superiores al 1 %; tres de estos países eran de Europa (-11,4 %, -3,7 % y ‑1,7 %), dos de Asia occidental (-38 % y -2,7 %), uno de Asia sudoriental (-12,1 %) y otro de América del Sur (-3,5 %). Las pérdidas se atribuyeron a la identificación y eliminación de duplicados en Europa y a la insuficiencia de recursos humanos y financieros en las demás regiones.

En diciembre de 2020, un total de 355 bancos de germoplasma de todo el mundo conservaban 125 027 muestras de más de 2 276 especies incluidas en las categorías de mayor preocupación mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), entre las que figuran cultivos infrautilizados y especies silvestres afines a cultivos especialmente importantes para la seguridad alimentaria mundial y local, así como para los medios de subsistencia también en entornos marginales, como las zonas áridas y semiáridas. Entre estas especies se encuentran el algodón velloso, la batata, el café, la ciruela, el albaricoque, el algodón de Levante, la manzana, el fríjol moth y el fríjol espárrago, así como parientes silvestres del trigo, la avena, el garbanzo, el altramuz y el arroz.

En los últimos 25 años, la creciente presión que ejerce el cambio climático sobre los cultivos y la diversidad asociada a ellos en la explotación o en condiciones silvestres ha alcanzado niveles alarmantes. Entre los grupos de plantas en situación de mayor riesgo se encuentran las especies silvestres afines a plantas cultivadas, las plantas silvestres comestibles y las especies de cultivos marginadas e infrautilizadas. La respuesta mundial en relación con la conservación de la diversidad de los cultivos en instalaciones ex situ que cumplan las normas pertinentes ha sido insuficiente para hacer frente a las crecientes amenazas. Los grupos de plantas vulnerables siguen estando ausentes en las colecciones de los bancos de germoplasma o existe una representación deficiente de su diversidad intraespecífica.

 

 

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