Objetivos de Desarrollo Sostenible

Indicador 5.a.1 - (a) Proporción del total de la población agrícola con derechos de propiedad o derechos seguros sobre tierras agrícolas, desglosada por sexo; y (b) proporción de mujeres entre los propietarios o los titulares de derechos sobre tierras agrícolas, desglosada por tipo de tenencia

Este indicador se divide en dos subindicadores. La parte a) es una medida de incidencia. Mide la prevalencia de los derechos de propiedad o derechos seguros sobre tierras agrícolas en la población de referencia. La parte b) mide la proporción de mujeres entre los propietarios de terrenos agrícolas o titulares de derechos sobre tierras agrícolas. Por consiguiente, puede utilizarse para el seguimiento de la infrarrepresentación de las mujeres entre los propietarios o titulares de terrenos agrícolas. Este indicador medirá, de facto, los progresos hacia la consecución de la meta 5.a de los ODS.

Meta 5.a

Emprender reformas que otorguen a las mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos, así como acceso a la propiedad y al control de la tierra y otros tipos de bienes, los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales

a) Proporción del total de la población agrícola con derechos de propiedad o derechos seguros sobre tierras agrícolas, desglosada por sexo; y b) proporción de mujeres entre los propietarios o los titulares de derechos sobre tierras agrícolas, desglosada por tipo de tenencia (en inglés)

Impacto

El indicador 5.a.1 ofrece evidencia de las desigualdadesde género en cuanto a la tenencia y el derecho a la tierra. Junto con el indicador 2.5.2, proporciona una base para el desarrollo de políticas destinadas a garantizar la igualdad de oportunidades y el acceso a derechos y recursos.

Principales resultados

En comparación con los hombres, el número de mujeres que poseen derechos de propiedad o derechos seguros de tenencia de las tierras agrícolas es relativamente menor.

La tierra es uno de los activos más importantes para respaldar la producción agrícola y proporcionar seguridad alimentaria y nutrición. Los datos sugieren que los derechos de propiedad o la titularidad sobre la tierra reducen la dependencia de las mujeres de sus cónyuges o parientes masculinos e incrementan su poder de negociación en la economía y dentro del hogar. También aumentan las posibilidades de las mujeres de acceder a servicios de extensión y crédito, y las alienta a realizar inversiones y ampliarlas, así como a unirse a organizaciones de productores. Por tanto, la propiedad o el control de la tierra por parte de las mujeres es fundamental para lograr la dimensión económica de la igualdad de género, ya que les otorga un sinfín de ventajas mediante un aumento de su poder de negociación dentro de los hogares y la economía. Sin embargo, estos beneficios no se limitarían a las mujeres; algunos estudios sugieren que, si las mujeres tuvieran un acceso equitativo a la tierra, la pobreza y la inseguridad alimentaria se reducirían significativamente en el mundo.

No obstante, esta visión está lejos de hacerse realidad: los datos muestran que, en la mayoría de los países, menos del 50 % de las mujeres de la población agrícola tienen derechos de propiedad o derechos seguros de tenencia sobre las tierras agrícolas, y en 29 de los 33 países evaluados el número de mujeres en posesión de estos derechos es relativamente menor que el de hombres. De hecho, en 13 de estos 33 países, la proporción de mujeres que se dedican a la agricultura y poseen derechos de propiedad o derechos seguros de tenencia sobre las tierras es menos de la mitad que el número de hombres con este tipo de derechos. Además, la proporción de hombres entre los propietarios de tierras supera a la de las mujeres en 28 de los 33 países evaluados. Por tanto, aunque no siempre se da el caso de que los hombres superen en número a las mujeres entre los propietarios de tierras, esta es, con mucho, la situación más frecuente. De hecho, la proporción de hombres entre los propietarios de tierras supera el 65 % en 12 de los 33 países. Por consiguiente, las desigualdades generales en la propiedad de la tierra son bastante evidentes en todo el mundo.

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