Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

16 de octubre de 2022

Día Mundial de la Alimentación

Las empresas privadas de todos los tamaños deben aspirar a crear mercados verdaderamente inclusivos con modelos de negocio que respeten los derechos humanos, promuevan el trabajo decente y la igualdad de género, valoren la rendición de cuentas y respeten el medio ambiente.

Las empresas privadas deben tomar medidas para promover una mayor inclusión. Los grupos marginados como las mujeres, los jóvenes y los pueblos indígenas a menudo quedan excluidos de los procesos de toma de decisiones, sin embargo son actores clave en la transformación de los sistemas agroalimentarios. Garantizar un crecimiento inclusivo ayuda a que todos sean agentes del desarrollo sostenible en pie de igualdad. 

Los sistemas alimentarios son responsables de más de un tercio de las emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero (GEI) mundiales, lo que contribuye significativamente al cambio climático. Esto afecta de manera desproporcionada a los pobres de las zonas rurales del mundo que dependen de la agricultura para ganarse la vida. El sector privado debe ser pionero en prácticas responsables de producción y consumo, mientras que la industria alimentaria puede obtener ingredientes producidos de manera sostenible, reducir los desperdicios y optar por envases más sostenibles. 

La industria alimentaria debe obtener, producir y promover alimentos asequibles y nutritivos, mientras que el sector de la hostelería debe incluir en el menú alimentos saludables y mínimamente procesados, y trabajar para mejorar la inocuidad y la calidad de los alimentos. Los establecimientos públicos como colegios, universidades u hospitales deberían ser los primeros en demandar opciones de alimentación saludable a las empresas de servicios de comidas. 

Las empresas privadas deben participar plenamente en el desarrollo sostenible mundial para contribuir al logro de los objetivos de la Agenda 2030. Deben crear mercados inclusivos, priorizar los principios del desarrollo uniformes, los derechos humanos y la rendición de cuentas, y apoyar a las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales locales cuando se involucren en países en desarrollo. 

Aproximadamente un tercio de todos los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia. Sin embargo el hambre sigue aumentando, al igual que la reciente demanda de bancos de alimentos, incluso en algunas de las economías más desarrolladas del mundo. Los sectores de la venta minorista de alimentos y de la hostelería pueden desempeñar un papel fundamental para ayudar a reducir el desperdicio de alimentos y garantizar que aquellos que sufren no se queden sin ellos. Los supermercados y restaurantes pueden unirse a programas para donar alimentos inocuos que de otro modo se estropearían o se desperdiciarían a bancos de alimentos u organizaciones de socorro. 

Los aumentos de la pobreza rural suelen ir acompañados de consecuencias sociales negativas adicionales para las comunidades rurales, como el aumento de la migración o el trabajo infantil en la agricultura. Las partes interesadas del sector privado pueden ayudar a que la agricultura vuelva a ser rentable y proporcione oportunidades para que las personas se queden en casa, si es seguro hacerlo, acelerando las inversiones inclusivas en las zonas rurales y otorgando acceso a la financiación. 

La ciencia, la innovación y la tecnología son componentes fundamentales para el desarrollo sostenible. Mayores inversiones en estos tres campos pueden ayudar a los más rezagados impulsando el crecimiento económico, fomentando la inclusión social y la protección del medio ambiente. Si las empresas privadas aumentan las inversiones, pueden desarrollar y mantener las estructuras socioeconómicas y políticas existentes que facilitan la creación de conocimientos. 

Las empresas deben crear modelos de negocios que respeten los derechos humanos, promuevan el trabajo decente y protejan a los empleados. Los altos niveles de empleo informal dentro de la agricultura representan una barrera importante para muchos, no solo para los pobres, en el acceso a la protección social. Esto deja a muchas personas, vulnerables a las consecuencias de las crisis. Proporcionar protección social no debe percibirse como un coste, sino como una inversión. No solo protege a los empleados, sino que también mejora su potencial económico y productivo, lo que también beneficia a los empleadores a largo plazo. 

Trabaja con la FAO y otras empresas mundiales para construir un futuro en el que todos tengan acceso a una dieta sostenible y saludable. Apoya los esfuerzos de los gobiernos para implementar las Directrices voluntarias del CSA sobre los sistemas alimentarios y la nutrición. Esta plataforma inclusiva permite a las partes interesadas trabajar juntas para garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición para todos. El Marco de acción para la seguridad alimentaria y la nutrición en crisis prolongadas del CSA también ofrece una lista completa de acciones para ayudar a abordar tales problemas en tiempos de crisis prolongadas o recurrentes.