Las empresas necesitan invertir en innovación agroalimentaria asociándose con gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, el mundo académico e investigadores para crear conjuntamente y ofrecer soluciones a gran escala que incrementen la seguridad alimentaria y los medios de vida. Deberían dar prioridad a la asequibilidad y accesibilidad para los pequeños productores y los consumidores, y apoyar políticas, normas e infraestructura propicias que contribuyan a que las innovaciones lleguen a quienes más las necesitan. Los criterios deberían adaptarse a los contextos locales mediante consultas inclusivas, desarrollo de la capacidad y aprendizaje basado en datos comprobados.
La responsabilidad social corporativa incluye el modo en que utiliza la ciencia, la tecnología y la innovación de manera responsable una empresa, no solo la manera en que informa sobre la sostenibilidad. Las entidades del sector privado deberían armonizar sus estrategias con los Objetivos de Desarrollo Sostenible invirtiendo en soluciones basadas en datos comprobados, reduciendo el impacto ambiental y mejorando la nutrición y los medios de vida. Deberían publicar resultados mensurables y difundir las enseñanzas extraídas de modo que las innovaciones demostradas puedan implementarse, adaptarse (cuando sea necesario) y ampliarse.
Las empresas que producen fertilizantes, semillas, equipos agrícolas y productos para la salud animal deberían garantizar que sus productos sean sostenibles, respetuosos con la biodiversidad, seguros y culturalmente apropiados, así como útiles y asequibles para los pequeños productores y los agricultores familiares de modo que puedan producir más y mejores alimentos. Las empresas deberían colaborar con los agentes locales para adaptar y validar las tecnologías y reducir los riesgos de su adopción, invirtiendo en servicios de capacitación y asesoramiento cuando sea necesario.
Las empresas privadas necesitan crear mercados inclusivos y modelos de negocio que respeten los derechos humanos, promuevan el trabajo decente y refuercen la rendición de cuentas. Necesitan promover la igualdad de género mediante prácticas de contratación inclusivas, igualdad de salarios y protección, capacitación y desarrollo específicos para las mujeres, lugares de trabajo seguros y adecuados, y productos y servicios que respondan a las necesidades de las agricultoras. Las empresas necesitan ayudar a cerrar las brechas rurales y digitales de modo que las mujeres, los jóvenes y los grupos marginados puedan acceder a financiación, conocimientos, tecnologías e innovación.
Las empresas y los fabricantes de alimentos necesitan desarrollar y proporcionar alimentos nutritivos asequibles que mejoren la diversidad y calidad de la alimentación. Las empresas deberían utilizar la ciencia de la nutrición y la innovación responsable en la creación de productos para reformular los productos reduciendo las grasas saturadas, as grasas trans, los azúcares añadidos y la sal, al tiempo que impulsan opciones más saludables que coincidan con las preferencias locales. Las empresas necesitan hacer un seguimiento de la asequibilidad y los resultados nutricionales de modo que se puedan mantener y ampliar los métodos que logren los resultados esperados.
Las empresas y los fabricantes de alimentos deben esforzarse por mejorar la seguridad y la calidad de los alimentos a lo largo de las cadenas alimentarias, especialmente en los países de ingresos bajos. Necesitan invertir en normas basadas en principios científicos, vigilancia y trazabilidad y en el desarrollo de la capacidad para que se adopten prácticas más seguras en los mercados formales e informales. Los fabricantes de carne deberían aplicar un enfoque de "Una sola salud" contribuyendo a la salud y el bienestar de los animales y promoviendo el uso adecuado y prudente de los antimicrobianos.
Las empresas necesitan reducir las emisiones del sistema agroalimentario mediante un abastecimiento sostenible, una mayor eficiencia de los recursos y menos desperdicios a lo largo de las cadenas de suministro. La tecnología y la innovación en productos, procesos y logística son esenciales. Los progresos deberían medirse y comunicarse de manera transparente, y se deberían ampliar las soluciones demostradas, apropiadas al contexto local y climáticamente inteligentes. Al hacerlo, las empresas refuerzan la resiliencia de las comunidades y los ecosistemas en los que se basan.
Si su empresa opera dentro del sector financiero, puede usted apoyar a pequeños productores, pymes y comunidades marginadas económicamente y facilitar la inversión en prácticas productivas, atentas a la nutrición y resistentes al clima. Las empresas deberían proporcionar recursos apropiados, como ahorro, seguros y microcrédito, y eliminar los riesgos en la adopción de innovaciones demostradas cuando sea necesario. También deberían utilizar los datos de manera responsable y transparente para ampliar el acceso sin exclusión ni perjuicio.
Las empresas de medios de comunicación, o aquellas que cuenten con una red de comunicaciones, pueden aprovechar su difusión para informar al público sobre dietas saludables y producción sostenible, al tiempo que ayudan a señalar a la atención del público cuestiones relacionadas con el hambre, la obesidad y otras formas de malnutrición. Las empresas deberían apoyar la comunicación científica difundiendo mensajes de confianza basados en datos comprobados y contrarrestando la desinformación en los idiomas locales, adaptando las campañas conforme a los contextos locales.
Las empresas necesitan involucrarse en asociaciones para el desarrollo de un modo transparente y que rinda cuentas, ajustándose a las prioridades nacionales, los derechos humanos y la Agenda 2030. Deberían aplicar una conducta empresarial responsable cuando trabajen en países en desarrollo, con medidas como una gobernanza clara, la gestión de los conflictos de intereses y la protección de los derechos de las comunidades. Se debería dar prioridad a la ejecución dirigida a nivel local y al desarrollo de la capacidad a largo plazo por encima de los proyectos a corto plazo.
Las empresas necesitan difundir los avances en innovación en todo el sistema agroalimentario, desde la producción y la cría hasta el almacenamiento, la logística y el procesamiento, especialmente entre los países de ingresos bajos. La transferencia de tecnología y el desarrollo de la capacidad son esenciales para reducir la inseguridad alimentaria estacional y las pérdidas y desperdicio de alimentos y nutrientes. Mediante la colaboración con sistemas de investigación y extensión, las empresas pueden implementar las innovaciones de manera responsable, ética y adaptada a los contextos y las necesidades locales.
Se pierde hasta el 13 % de los alimentos producidos para el consumo humano y otro 19 % se desperdicia en hogares, comercios minoristas y servicios alimentarios. Los sectores del comercio minorista de alimentos y la hostelería pueden desempeñar una función decisiva para ayudar a reducir el desperdicio de alimentos. Deberían emplear la innovación y los datos para mejorar las previsiones, la manipulación, el embalaje y las cadenas de frío y para donar excedentes de alimentos inocuos mediante programas convincentes. Si se miden los resultados y se comparten las enseñanzas, es posible difundir los métodos eficaces.
Colaborar con la FAO y otros asociados para involucrarse en la ciencia, la tecnología y la innovación, conectar con gobiernos, investigadores e innovadores y ayudar a ampliar la escala de las soluciones adaptadas al contexto local. Construir un futuro en el que todos tengan acceso a dietas asequibles y saludables respaldando las gestiones de los gobiernos para poner en práctica las Directrices sobre el derecho a la alimentación, las Directrices voluntarias sobre los sistemas alimentarios y la nutrición y el Marco de acción para la seguridad alimentaria y la nutrición en crisis prolongadas ofrecidos por el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. Además, el portal CONNECT proporciona noticias, historias e información sobre las colaboraciones de la FAO con el sector privado.