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El Año de la Quinua
Fecha de publicación: 31/01/2013

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado el 2013 como Año internacional de la Quinua (AIQ2013) en reconocimiento a las prácticas ancestrales de los pueblos andinos, quienes han sabido preservar la quinua en su estado natural como alimento para las generaciones presentes y futuras. El objetivo de las Naciones Unidas para la celebración del AIQ 2013 es “centrar la atención mundial sobre el papel que juega la biodiversidad de la quinua y su valor nutricional, en la seguridad alimentaria y la erradicación del hambre”. 

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado el 2013 como Año internacional de la Quinua (AIQ2013) en reconocimiento a las prácticas ancestrales de los pueblos andinos, quienes han sabido preservar la quinua en su estado natural como alimento para las generaciones presentes y futuras. El objetivo de las Naciones Unidas para la celebración del AIQ 2013 es “centrar la atención mundial sobre el papel que juega la biodiversidad de la quinua y su valor nutricional, en la seguridad alimentaria y la erradicación del hambre”. 
 

La quinua es un alimento casi desconocido para gran parte del mundo aunque se cultiva desde hace más de 7.000 años en el altiplano andino, donde sirvió de alimento básico a antiguas civilizaciones. Es una planta autóctona de la Zona Andina y la mayor variabilidad se observa a orillas del Lago Titicaca, es resistente, fácil de cultivar y con un bajo coste de producción. Se cultiva en todos los países de la región siendo Perú, Bolivia y Ecuador los principales productores.


Según datos estadísticos de la FAO la producción mundial de quinua en el año 2011 superó las 81.000 toneladas, siendo Perú el principal productor (41.168 toneladas) seguido muy de cerca por Bolivia (38.257 toneladas). Canadá, Francia, Inglaterra, Suecia, Dinamarca, Holanda e Italia también han iniciado a cultivar este grano que se adapta fácilmente al cualquier terreno.


Su amplia variabilidad genética (cuenta con más de tres mil variedades o diferentes tipos de semillas) le permite adaptarse a diversos ambientes ecológicos (del altiplano a la costa, de los valles interandinos a los salare), con diferentes condiciones de humedad relativa (desde 40 por ciento hasta 88 por ciento), altitud (desde el nivel del mar hasta los 4.000 msnm) y temperatura ambiental (desde -8° C hasta 38° C). Por todas estas características, la quinua tiene un gran potencial de cultivo en diversos ecosistemas del mundo así como unas excelentes cualidades para adaptarse al cambio climático.


Sus cualidades nutricionales son igualmente imbatibles al poseer todos los aminoácidos esenciales, así como ácidos grasos, es rica en minerales y tiene un alto contenido proteico. Todo ello confirma su gran potencial para contribuir a la seguridad alimentaria, a la lucha contra el hambre y la desnutrición. 


La seguridad alimentaria


La quinua aparece como una alternativa para aquellos países que sufren de inseguridad alimentaria debido a su diversidad genética que le permite adaptarse a diferentes condiciones climáticas.  Además, como afirma el director general de la FAO, Graziano da Silva,  “su riqueza no reside sólo en los granos de sus coloridas panojas, sino también en el conocimiento acumulado por los pueblos andinos, lo que ha permitido preservar sus diversas variedades, mejorar su rendimiento y desarrollar una gastronomía [de alto valor nutritivo] en torno a la quinua”


La producción sigue siendo familiar y ha aumentado el ingreso de los campesinos. Julio Paco Jove,
agricultor peruano, escribe sobre la importancia que tiene para la región andina la quinua, de la que cultivan unas 140 variedades, “es muy importantes para la alimentación de nuestras familias pero también lo es para la obtención de ingresos con los que aumentar la calidad de vida de las comunidades andinas ya que una gran parte de lo que cultivamos sale al mercado”.


Un cultivo de bandera para Bolivia y Perú


Si bien los principales productores son Bolivia, Perú y Ecuador, el cultivo se está expandiendo a otros continentes y actualmente se está cultivando en varios países de Europa y de Asia con altos niveles de rendimiento. Según datos aportados por el director de la Fundación para la Promoción e Investigación de Productos Agrícolas (PROINPA) Antonio Gandarillas,  “en Bolivia, la superficie cultivada de quinua ha pasado de 35.000 hectáreas el 2001 a más de 70.000 para la cosecha de 2001-2012”.


Según un informe del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), la producción de quinua ha pasado de 28.809 toneladas en 2007 a 45.000 toneladas en 2011. Además, según cifras del Instituto Nacional de Estadística de Bolivia (INE), las exportaciones de quinua se cuadruplicaron entre 2007 y septiembre de 2012. El volumen de ventas al exterior era de 10.585 toneladas por un valor de 13,1 millones de dólares y llegó a 18.625 toneladas a 55,7 millones de dólares americanos.


Por su parte, Perú obtiene mejores rendimientos del cultivo de la quinua, pues dedica más de 35.000 hectáreas que producen 41.000 toneladas de grano al año. Además, también es más activo en la exportación: “el último ejercicio Perú ha exportado granos andinos, principalmente quinua, por valor de más de 25 millones de dólares americanos” afirma Antonio Gandarillas. 


Aumentar la demanda, controlar la producción


Existen varios productos derivados de la quinua como los insuflados, harinas, fideos, hojuelas, granolas, barras energéticas, etc.; a pesar de ello en los últimos años se han ido incrementando las investigaciones para el desarrollo de productos combinados de manera de hacer atractivo el consumo de quinua.


Sin embargo, cabe destacar que productos más elaborados o cuya producción requiere del uso de tecnologías más avanzadas aún no han sido explotados, así tenemos el caso de la extracción de aceite de quinua, del almidón, la saponina, concentrados proteicos, leche de quinua, extracción de colorantes de las hojas y semillas, etc. Estos productos son considerados el potencial económico de la quinua por darle uso a características no solo nutritivas sino fisicoquímicas que abarcan más allá de la industria alimentaria y ofrecen productos a la industria química, farmacéutica y cosmética.


El Año Internacional de la Quinua
va a servir para aumentar el conocimiento de este cultivo y sus propiedades nutritivas. Al mismo tiempo, va a provocar un incremento de la demanda internacional y de la producción. Un aumento de la producción que, en opinión de Mario Tapia, miembro de la Asociación nacional de productores Ecológicos de Perú, puede resultar muy positiva: “Si esta masificación mejora la economía campesina, si mejora las condiciones sociales de los países, entonces esta masificación del producto puede ser muy positiva para la región andina”.


Por el contrario, este aumento de la producción debe canalizarse para evitar efectos negativos en las comunidades andinas donde se produce este cultivo. Es importante que crezca la demanda de quinua, pero al mismo tiempo se debe reflexionar sobre los impactos económicos, sociales y medioambientales que el aumento de esta demanda puede provocar en los países productores. Los países productores y la comunidad internacional deben, el mimos tiempo, preparar las bases técnicas y normativas para la conservación y uso sostenible de la diversidad de quinua en el mundo.


En resumen, el cultivo de quinua ofrece a las comunidades de bajos recursos que viven en ambientes extremos, opciones para mejorar sus medios de vida, generar ingresos, lograr la seguridad alimentaria y gozar de una mejor salud y nutrición. El Año Internacional de la Quinua tiene como objetivo global recordar al mundo que nuestro futuro fue sembrado “hace miles de años”.