AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

Tema Editorial: detalle

Willem Janssen (Banco Mundial): "América Latina tiene que dejar de ser un continente que sigue para transformarse en un continente que lidere"
Fecha de publicación: 31/01/2014

Agronoticias: América Latina y el Caribe (ALC) es un continente donde el sector productivo más importante es el agropecuario. Sin embargo, tiene que afrontar diferentes retos para crecer y desarrollarse de una manera más sostenible. A su juicio, ¿cuáles son los retos y desafíos a los que se enfrenta el sector agrícola en ALC?

Willem Janssen: Me gustaría clarificar que las condiciones de cada uno de los países de ALC no son las mismas y por lo tanto, no es tan fácil hacer una perspectiva general sobre los retos a los que se enfrenta el sector en la región. Dicho esto me gustaría señalar dos grandes grupos de desafíos:

 

El primero de ellos está relacionado con problemas de equidad y acceso, en los cuales los países menos desarrollados deben trabajar más; el segundo se refiere  a temas de segunda generación,  a los cuales el resto de los países de la región van a tener que hacer frente.  

 

Los desafíos ligados a la equidad y el acceso que presentas los países de la región son de diferentes tipos; está el problema de acceso a activos (tierras), el acceso a los mercados de consumo, pero también de insumos; también existen problemas de acceso a tecnología; y de acceso a créditos.  Este grupo de problemas son muy importantes en Centroamérica, en la zona Andina, o en ciertas zonas de Brasil; por lo cual necesitan aún de mucha atención por parte de los gobiernos y los organismos internacionales.

 

En segundo lugar estarían los desafíos ligados a cuestiones de “segunda generación”. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, la mecanización y su relación con la productividad de la mano de obra. Si bien no tiene mucha repercusión en estos momentos, va a cobrar importancia en los próximos años. En muchos países la gente está migrando a las áreas urbanas, buscan en las ciudades trabajos donde no es necesaria una alta cualificación (principalmente en la construcción) y se ofrecen condiciones y salarios mejores que en el agro. El campo va quedando despoblado y por ello se hace más necesario que nunca, de cara a asegurar la productividad, afrontar el reto de la mecanización agraria.

 

Otro de los problemas “segunda generación” son los relacionados con la sanidad. En muchos países de ALC se están abriendo los mercados y gran parte del programa del Banco Mundial (BM) en la región se basa en sacar el máximo provecho a estos nuevos mercados, urbanos en gran parte. Los aspectos de control sanitario van a ser cada vez más relevantes: los consumidores van a ser más exigentes y quieren calidad y sanidad en sus alimentos.

 

La calidad ambiental de la producción es otro tema que está emergiendo en estos momentos. Cada vez más los consumidores demandan alimentos que no sólo aporten calorías y nutrientes sino que hayan sido producidos de una manera respetuosa con el medio. Tenemos el ejemplo de la quinua, un grano que tiene un gran aporte nutritivo, pero cuyo cultivo, sin embargo, no se está llevando a cabo en las mejores condiciones ambientales.

 

La organización del sector agrícola en muchos de los países de América Latina necesita fortalecerse, es necesario fomentar el asociacionismo para que el agro hable con una única voz, de forma más clara y eficaz. En Chile, en un reciente trabajo, hicimos una recomendación: organizar mejor los subsectores agrícolas para concertar mejor las políticas de fomento e innovación.

 

El último tema de “segunda generación” que me gustaría señalar, es el autodesarrollo. Hemos visto que en muchos países de América Latina han tratado de repetir lo que se ha hecho en otros [países o subregiones]. En un principio, a algunos países les ha venido bien, pero llegado un momento, cada uno debe buscar sus propios modelos para hacer frente a los desafíos particulares. El ejemplo más exitoso es el desarrollo de los Cerrados en Brasil que ha estado basado en proyectos de investigación propia teniendo en consideración las particularidades propias de esas partes del país.  Varios países de la región están listos para liderar en lugar de seguir.

 

A.N.: ¿Cómo están haciendo frente los países de la región a estos retos y cómo ayudan los proyectos del Banco Mundial para afrontarlos?

 

W.J.: Cada país los está haciendo frente de manera diferente. Por ejemplo, Brasil está tomando su sector agrícola muy en serio, al igual que lo está haciendo Uruguay. Al mismo momento América Latina se está volviendo una sociedad urbana y la región está empezando a reproducir los mismos problemas que sufren Europa o los Estados Unidos, subsidiando en lugar de invirtiendo en agricultura.

 

Los proyectos que tiene el Banco Mundial de “Alianzas Productivas” están fundamentados en la demanda del continente para una alimentación más diversificada así como en la necesidad de apoyo a los pequeños productores. A través de estos proyectos se consigue  mayor estabilidad y sostenibilidad rural. Al mismo tiempo el BM financia proyectos para mejorar la gestión de tierras  y trabaja en apoyo al desarrollo tecnológico. Sin embargo, en otros temas la agenda del BM puede ser más fuerte, por ejemplo, hacemos poco en temas de riego (y manejo de aguas) o educación rural.

 

A.N.: A largo de sus años trabajando para ALC han destacado sus esfuerzos por aumentar la colaboración (y la cooperación) entre países del Sur. ¿Cómo se está desarrollando esta cooperación Sur-Sur en ALC?

 

W.J.: América Latina ha desarrollado mecanismos de colaboración Sur-Sur desde hace muchos años, antes incluso de que este concepto se pusiera de moda en el mundo de la cooperación. Por ejemplo, hay proyectos de cooperación científica entre las subregiones, algunos desde hace más de 25 años.

 

Si hablamos de los nuevos modelos de cooperación Sur-Sur, debemos destacar que América Latina es consciente de que puede aportar conocimientos e ideas al desarrollo a otras regiones del mundo. Sirvan como ejemplos los proyectos en los que he trabajado en Brasil: los brasileños y los africanos se han dado cuenta de que tienen mucho que aprender los unos de los otros ya que las condiciones sociales, naturales y culturales no son tan diferentes entre ambas regiones. Para mí ha sido muy interesante ver cómo profesionales brasileños y africanos hablan e intercambian ideas entre ellos como si se conocieran de toda la vida.

 

Debemos, además, señalar que América Latina está buscando su espacio en el escenario internacional, en el diálogo mundial: países como Brasil, México o Colombia están buscando aumentar sus influencias en la diplomacia internacional. En este contexto, uno de ellos, Brasil, ha identificado su conocimiento en materia agrícola como una ventaja comparativa que puede utilizar para, a través de la cooperación Sur-Sur, asentar su influencia en la esfera internacional.  

 

El Banco Mundial debería tener un papel de iniciador de los procesos de cooperación Sur-Sur, debería ayudar a abrir el camino y facilitar intercambio a escala. Precisamente, el proyecto que estamos llevando a cabo bajo el nombre “Africa-Brazil Agricultural Innovation Market Place” (Mercado Africano-Brasileño para la Innovación Agrícola) puede servirnos de modelo para otros proyectos dentro del continente.

 

A.N.: Hacer frente a los efectos provocados por el cambio climático en el sector agropecuario de la región también ha sido uno de sus campos de trabajo en ALC ¿cuáles han sido los proyectos más destacados que ha desarrollado el Banco Mundial en este terreno en la región? ¿Con qué resultados?

 

W.J.: En América Latina, en el tema de adaptación [al cambio climático] hay bastante acción y bastantes resultados. Sin embargo, en el tema de mitigación soy menos optimista acerca del impacto de las medidas adoptadas y de los proyectos desarrollados. En el BM hemos desarrollado algunos trabajos sobre los efectos del cambio climático en la agricultura y de cómo construir respuestas estratégicas dentro del sector agropecuario en ALC. Aunque aún nos falta impulsar más los proyectos relacionados con la mitigación.


En el tema de mitigación, donde se están obteniendo progresos es el ámbito forestal a través de dos programas:
Forest Carbon Partnership Facility (Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques) y el Forest Investment Program (Programa de Inversión Forestal). Aunque sigo con las dudas de saber, debido a las grandes necesidades que hay en este terreno, si los fondos que canaliza el BM a estos proyectos están realmente marcando la diferencia en las comunidades que los reciben.

A.N.: Después de casi una década dedicándose a ALC ha visto evolucionar el sector agropecuario en la región. ¿Cuáles son sus logros más importantes y cómo piensa aprovechar esta experiencia en su nueva etapa dentro del Banco Mundial trabajando para África?


W.J.: Hay varias cosas con las que me siento muy satisfecho. La primera de ellas sería el conjunto de intercambios en innovación agrícola entre Brasil y África. La segunda es la colaboración mantenida estos años con Chile en materia de innovación agraria. Me gustaría también destacar los progresos obtenidos en Bolivia a través del
Proyecto de Innovación y Servicios Agropecuarios (PISA) y en el Perú a través del Proyecto Sistema Nacional de Innovación Agraria

 

También me siento muy satisfecho con el éxito de los proyectos de Alianzas Productivas: el modelo para vincular a los productores con los mercados ha sido muy exitoso. Con una metodología muy sencilla (organizar a los productores; vincularlos con un mercado; prestar asistencia técnica; y suministrar los recursos para que puedan mejorar su producción) se han conseguido poderosos resultados en todos los proyectos en los que he participado.

 

Con respecto a mi cambio al continente africano, lo primero que debo hacer es reconocer mejor el continente y las necesidades del sector agrícola. Sin duda, una de las experiencias que me gustaría poder aplicar como intercambio de conocimiento con América Latina son los sistemas Nacionales de Innovación Agraria como los que están emergiendo en Chile, Colombia, Perú, Bolivia, Brasil o México.