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Editorial

América Latina y el Caribe se enfrenta a una coyuntura económica mundial poco favorable para su expansión

“En Portada” fue elaborada tomando como fuente el Informe elaborado conjuntamente por el IICA, FAO y CEPAL Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe (2015-2016).

 

La crisis económica mundial, comenzada en el año 2008, sigue afectando a América Latina y Caribe (ALC). El estancamiento  de la tasa de crecimiento mundial en el 3,3% (CEPAL, FAO, IICA, 2015) impacta a la región

 

Hay varios elementos que han contribuido a esta desaceleración. Bien es cierto que el flujo de capitales y las remesas promovieron el dinamismo, pero la bajada del comercio y de la inversión han colaborado en el actual estancamiento.

 

Tampoco se puede eludir la importancia del precio de la exportación de las materias primas, un factor muy determinante de la economía de la región en el contexto económico global. Aun así, ese descenso ha sido muy diferente si se tienen en cuenta determinados productos o países.

 

Entre las materias primas más importantes destaca el petróleo, cuyo precio en bajada aporta incertidumbre al conjunto de ALC, y aún más cuando se desconoce cómo serán las previsiones del crecimiento tanto en Europa como en China. De este modo, es posible notar cómo América Latina, no es una zona regional autónoma dado que depende, estructuralmente, del crecimiento de otros.

 

Sin embargo, hay buenas noticias en lo que se refiere al sector primario, principalmente en la agricultura, debido a los grandes avances en  productividad. Se han alcanzado grandes volúmenes de producción, especialmente de cereales y aceites, e incluso récords en determinados productos. En lo que se refiere al comercio, hay una generalizada devaluación de las monedas nacionales respecto al dólar estadounidense de alrededor del 2% de una forma generalizada en la región. 

 

A pesar de estas circunstancias, los países de la región  han incrementado la productividad de la agricultura,  gracias a la incorporación de tecnologías e innovaciones, y realizado esfuerzos  importantes para aumentar el valor agregado de sus productos agrícolas y mejorar sus canales de comercialización.

 

 

Por otra parte, en la región también se ha notado un aumento del grado de concientización de los productores agrícolas sobre el cambio climático y la necesidad de producir utilizando métodos más amigables con el ambiente. Ello ha resultado en un impulso al uso de bioinsumos, que si bien todavía no es generalizado, será una de las tendencias durante los próximos años.

 

En relación al valor agregado y a procesos de comercialización, muchos  países de la región trabajaron para posicionarse en los mercados de productos sanos, así como de frutas y vegetales de alto valor alimenticio o de mayor posicionamiento gourmet.

 

En relación con la ganadería, sector  fuerte de las economías de América Latina,  se ha generado más del 25% de la producción de carne de vacuno y más del 20% de la producción avícola a nivel mundial. La producción de carne del continente americano se está desplazando a América del Sur, en particular a Brasil, ya que en los Estados Unidos los rebaños ganaderos siguen disminuyendo y luchan para recuperarse después de varios años de devastadora sequía.

 

Un elemento que constituye una garantía en tiempos de malas cosechas y desempleo rural es la pesca. La demanda mundial por productos pesqueros es creciente, lo que ha incrementado la presión sobre las principales pesquerías. ALC no es la excepción. El consumo de pescados y mariscos en la región ha crecido sustancialmente en los últimos años, alcanzando cifras promedio superiores a la media global en algunos países, como Brasil, Perú y México. Ha habido un mayor grado de conciencia del consumo de productos saludables y por la creciente presencia de productos que se hacen menos exclusivos y más populares. A ello se suman factores ambientales adversos que han llevado a un descenso pronunciado de la captura de productos pesqueros, debido a lo cual resulta urgente desarrollar herramientas que permitan ordenar la actividad pesquera bajo el enfoque del manejo ecosistémico.

 

 

La deforestación y la degradación de los bosques es uno de los problemas ambientales más importantes que enfrenta ALC, el cual impacta seriamente en los medios de vida de millones de personas. Los países de la región están haciendo serios esfuerzos para hacer frente a este problema. En el periodo 2010-2015, la tasa de deforestación anual en la región fue de 2,2 millones de hectáreas, lo que representa una disminución de 1,4 millones de hectáreas en relación con el quinquenio anterior. La agricultura familiar y el manejo forestal comunitario están cobrando importancia en varios países de la región. Asimismo, los acuerdos internacionales sobre el clima deben ayudar a la solución de este problema. La implementación de proyectos REDD+ puede generar un cambio relevante en el manejo y la conservación de los recursos forestales de la región.

 

En lo que se refiere al bienestar rural, continúa la transición desde la agricultura hacia actividades no agrícolas. “En casi todos los países considerados, los hogares vinculados al sector agrícola se contrajeron, posiblemente debido a la presencia de trabajadores calificados muy jóvenes que enfrentan una escasez de oportunidades de empleo productivo en la agricultura” (IICA, FAO y CEPAL, 2015). Es importante seguir fomentando la creación de empleo en zonas rurales mediante mayores esfuerzos en la diversificación de la economía rural y en el desarrollo capacidades en la población rural, a crear los incentivos correctos y las oportunidades.

 

A nivel institucional, durante los últimos años los países de ALC  han trabajado  en incrementar la competitividad y lograr una mayor inserción de su agricultura en los mercados internacionales, asegurando un desarrollo incluyente, un manejo sostenido de sus recursos naturales y una mayor adaptación al cambio climático. Para ello, tres áreas de políticas, programas y estrategias han sido desarrolladas: (i)  Equidad y aumento de ingresos de pequeños productores; (ii) Productividad y competitividad y (iii) Sustentabilidad ambiental

 

El Informe conjunto del IICA, FAO y CEPAL concluye que para “para lograr una agricultura competitiva, sustentable y equitativa, no solo se requieren los esfuerzos de la institucionalidad pública  agrícola, sino también los de otras carteras y de la empresa privada. Por ello es necesario, además de continuar trabajando en cada una de las categorías de las políticas anteriores (financiamiento, innovación, infraestructura, cadenas de valor, gestión de riesgos, etc.), construir mecanismos que permitan una mayor coordinación interinstitucional y la aplicación de un enfoque participativo al formular, construir e implementar las políticas para la agricultura”

 

Para mayor información ver El Informe de IICA, FAO y CEPAL Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas (2015-2016),que hace un completo informe del contexto macroeconómico de América Latina y el Caribe, el estado de su agricultura, ganadería, bosques, pesca y desarrollo rural.

 

    

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