AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

Editorial

Claudio Gregorio: "Debemos implicar más activamente al sector privado en nuestros proyectos con el objetivo de que el impacto sea más amplio"

1.- Han sido muchos años trabajando en y para América Latina y el Caribe (ALC) antes de que en el 2013 el servicio de ALC del Centro de Inversiones pasara bajo su gestión: ¿Con qué retos y desafíos se ha encontrado para gestionar una región con países tan diversos?. Y en la región, ¿Qué cosas han cambiado y qué queda aún por hacer en ALC?; ¿Qué temas, proyectos y buenas experiencias podrían transferirse de las otras regiones que gestiona hacia ALC; y ¿viceversa?  

Una de las experiencias más destacadas del trabajo del Centro de Inversiones en ALC, y que podrían transferirse a otras regiones, es el modelo de asistencia técnica mayormente implementado por los oficiales del Centro pero aplicando un sistema combinado con  consultores locales que son coordinados y apoyados por los profesionales desde las oficinas centrales de la FAO. Éste modelo de trabajo es diferente y ha obtenido una valoración positiva dentro de las IFIs pues se trata de un modelo que ayuda a fortalecer las capacidades nacionales y permite, al trabajar con consultores locales, un mejor seguimiento de los proyectos, de su efectividad, tanto en el diseño como en la implementación.

Otro de los logros del Centro de Inversiones en sus proyectos en América Latina ha sido la apropiación por parte de las instituciones nacionales de los programas de cooperación (internacional). Esta apropiación, esta implicación directa, implica que el Centro de Inversiones puede interactuar con las administraciones públicas de manera directa favoreciendo el fortalecimiento de las capacidades de las instituciones y profesionales que trabajan en ellas.

Sin embargo, aún queda trabajo por hacer en la región. Por ejemplo, debemos trabajar en una mayor apertura comercial entre los países y en aumentar la competitividad en productos diferentes de las “commodities” tradicionales. Un efecto positivo de esta apertura ha sido el fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur. Además, debemos trabajar para reducir el problema de la desigualdad social que existen en América Latina y que ha aumentado en los últimos años.

Al mismo tiempo, deberíamos aprovechar las experiencias que han tenido éxito en otras regiones para aplicarlas. Pienso, por ejemplo, en cómo ha cambiado el sistema de administración de tierras en la Europa del Este, pasando de un modelo comunista a un sistema liberal, una experiencia que, con las especificidades propias de América Latina podría ser muy positiva. Como contrapartida, el modelo de Alianzas Productivas que se desarrolla en países como Colombia o Bolivia, podría ser exportado a otras regiones.

2.-En el 50 aniversario del Centro de Inversiones en 2014: ¿Cómo ha evolucionado el Centro a lo largo de estos últimos años y cómo puede seguir creciendo?; ¿Qué destacaría del Programa de Cooperación CP del Centro de Inversiones con el Banco Mundial?; ¿Qué perspectivas ve de futuro con respecto a la continuidad del Programa CP?; Y, ¿Cómo se podría potenciar más las alianzas entre el CDI y otras Instituciones Financieras Internacionales, gobiernos nacionales, universidades, centros de investigación, etc?  

La características más destacada del Centro de Inversiones (CDI) en los últimos años -en concreto de los 17 que yo he trabajado en él- ha sido la capacidad de adaptación a los diferentes cambios que ha experimentado el mundo y las instituciones internacionales. Unos cambios muy acelerados en algunos casos, pero cuya esencia ha sabido captar el Centro de Inversiones identificando nuevas oportunidades, nuevos campos de trabajo, nuevos convenios con nuevas instituciones públicas, como por ejemplo el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (EBRD, por sus siglas en inglés). Además, ha experimentado una apertura al sector privado, aunque en este punto aún queda por definir más claramente la participación y/o colaboración con empresas y entes privados.

Lo más destacado en nuestra cooperación con el Banco Mundial es que, a pesar de todos los cambios que ha habido, también ha ido evolucionando, hemos mejorado el impacto del trabajo que desarrolla la FAO. Un ejemplo de esta mejora han sido el programa de Alianzas Productivas, el trabajo de Matrices de políticas agrarias en América Latina agrarias en América Latina o los proyectos sobre tenencias de tierras para comunidades indígenas. Estos proyectos, debido al cambio de modelo de trabajo y a una colaboración más estrecha con el Banco Mundial, nos ha permitido tener un mayor impacto y mejores resultados.

De cara al futuro el CDI debe incrementar sus esfuerzos en los métodos de trabajo denominados “upstream”: estrategias, planificación, orientación de políticas, actividades de apoyo etc. Sin embargo, esto no debe suponer dejar el trabajo en la otra dirección, el trabajo al nivel de proyecto, pues ahí donde se obtiene el conocimiento de la realidad, de lo que necesitan los países. Entonces, debemos hablar de un trabajo complementario: obtener datos e ideas del terreno para poder trabajar en el asesoramiento, en la formulación de políticas y en el diseño de  marcos institucionales que hagan las inversiones más efectivas, especialmente para el sector privado, y que, al mismo tiempo, ayuden al desarrollo institucional a todos los niveles.

Un ejemplo de este tipo de trabajo son los proyectos que hemos desarrollado con el EBRD y que hemos llamado “diálogos de políticas”: el CDI con la ayuda del banco promueve un diálogo con todos los actores involucrados en un sector que incluyen sector privado e instituciones públicas, con el objetivo de obtener beneficios para todas las partes a través de la mediación de un actor independiente al que todas las partes reconocen su profesionalidad e imparcialidad. Una experiencia que está funcionando muy bien en países del Este de Europa (Serbia, Ucrania…) y que se ha basado en la transferencia de conocimiento (otra de las herramientas de trabajo del CDI) de un proyecto llamado “cédulas de productos rural” desarrollado en Brasil: herramientas financieras que permiten a los agricultores acceder a los mercados de futuros para vender sus cosechas y obtener beneficios adelantados para invertirlos en la mejora de la producción.

El CDI tiene que definir las ventajas comparativas que tiene para poder presentarlas a los organismos internacionales. Cómo presentar nuestra experiencia en proyectos prioritarios para el Banco Mundial como son todo aquellos relacionados con los efectos provocados por el cambio climático y la “agricultura climáticamente inteligente”. En definitiva lo que nos Lo que nos falta es un diseño estratégico para definir el perfil de nuestra oferta a los donantes. Todo esto conlleva unos cambios (graduales) en la composición de los trabajadores del CDI y la combinación de sus capacidades.

Uno de los aspectos positivos del trabajo del CDI en América Latina es la colaboración con las diferentes divisiones técnicas de la FAO. Una colaboración muy consolidada y que, a pesar de las dificultades (reducción de presupuesto, reducción de personal) ha dado buenos frutos ya que el marco de trabajo (de colaboración) está más sistematizado en esta región en comparación con otras. Unos esfuerzos de cooperación que debemos mantener y, en la medida de lo posible, aumentar mejorando la planificación.

Por último, mirando al futuro debemos aprovechar la experiencia de nuestro trabajo junto con el EBRD para implicar más activamente al sector privado en nuestros proyectos con el objetivo de que el impacto de esos proyectos sobre los ciudadanos sea más amplio. En definitiva, el CDI debe continuar adaptándose a los cambios como ha venido haciendo hasta ahora y no ser prisionero de esquemas de trabajo tradicionales.

3. La experiencia es la mejor herramienta que podemos tener para avanzar: ¿Cuál es su balance personal y profesional de estos años? ¿Cuál es su mayor logro y qué no ha podido llegar a culminar? ¿Qué consejos daría a los jóvenes profesionales que llegan al Centro de Inversiones?

Lo primero que me gustaría subrayar, y esto también es un mensaje para los más jóvenes en la FAO, es que debemos ser consciente de los privilegiados que somos y no me refiero a las condiciones o beneficios laborales sino a la libertad intelectual y profesional que tenemos al trabajar en organismos internacionales. Ésta libertad es un privilegio para todos los que nos dedicamos al servicio público internacional y que no es posible en otros ámbitos como el sector privado, por ejemplo.

Yo he podido experimentarlo personalmente cuando tuve que hacer el cambio de trabajar para el sector privado y empezar en la FAO. Por eso creo que, sinceramente, esta total libertad intelectual es muy importante para el desarrollo profesional de los que trabajamos en organismos internacionales. El hecho de no recibir presiones, por ejemplo, para producir beneficios comerciales, permite una mayor flexibilidad en el trabajo que se traduce, generalmente, en mayores resultados positivos.

Mi consejo para los más jóvenes es que tengan en cuenta que para poder disfrutar de esa libertad intelectual de la que gozamos al trabajar en un organismo de la naturaleza de la FAO también es necesario cumplir algunas normas y seguir algunos procedimientos. Por tanto, cuando nos “peleamos” con esas directrices o con la burocracia de la “casa” debemos pararnos a pensar que es lo mínimo que tenemos que aceptar para poder tener una mayor libertad profesional. El problema es que no todos los funcionarios públicos son conscientes de este privilegio que sólo es posible apreciar si se ha trabajado con el sector privado y se ha hecho el cambio.

Mi mayor satisfacción, en este sentido, es que tras veinte años de trabajo nunca he recibido presiones sobre mi forma de trabajo o mi desempeño profesional, más allá de la lógica discrepancia de criterio que pueda haber en los grupos de trabajo.

Una de las cosas que más me motivó los primeros cinco años en la FAO fue el trabajo de campo, adoraba viajar y tener contacto directo con los beneficiarios. Sin embargo, una vez me encargaron responsabilidad de dirección ese contacto fue menos directo y aunque la dirección de equipos me ha dado otras satisfacciones, sí que me hubiera gustado haber seguido algunos años más desarrollando proyectos sobre el terreno.

Lo que me deja un sabor amargo en mi despedida ha sido el no tener más tiempo para conocer y trabajar más en América Latina y Caribe. Por necesidades de dirección hace un año me hice cargo de esta región, la que conozco bien por haber trabajado en ella, sin embargo no me ha dado tiempo a poder trabajar más en profundidad (debido a mi jubilación) como me hubiera gustado y es algo que me ha dejado un sabor agridulce.

4.- Hemos hablado de trabajo, de experiencia, de pasado y de presente… Pero, ¿cuáles son sus planes de futuro?

Sinceramente, no he hecho ningún plan… porque no me ha dado tiempo. Lo que sí que tengo en mente es poder hacer cosas que debido a mis responsabilidades no me ha dado tiempo a hacer: leer y viajar, por placer, y  pasar más tiempo con mi familia son mis objetivos más inmediatos. 

Además, me gustaría, si se me da la oportunidad, poder compartir mi experiencia con los más jóvenes, con los profesionales que llegan al CDI o que se quedan aquí. Ésta es una de mis mayores satisfacciones después de tantos años trabajando en puestos de dirección: haber contribuido, con mi experiencia, a la formación y al desarrollo profesional del grupo de jóvenes que ha estado bajo mi supervisión estos años. Creo que es una tarea fundamental de los “menos jóvenes” transferir el conocimiento para que otros “más jóvenes” puedan aprovecharlo y si quiero mantener esta transferencia es porque lo hicieron conmigo cuando yo empezaba y no se me ha olvidado. 

    

Documentos sobre el tema editorial

No se hallaron datos.