AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

Editorial

Claudio Gregorio: "Debemos implicar más activamente al sector privado en nuestros proyectos con el objetivo de que el impacto sea más amplio"

1.- En el 2013 el servicio de América LAtina y el Caribe (ALC) pasa bajo su gestión: ¿Con qué retos y desafíos se ha encontrado para gestionar una región con países tan diversos?.

Una de las experiencias más destacadas del trabajo del Centro de Inversiones (TCI) en ALC, y que podrían transferirse a otras regiones, es el modelo de asistencia técnica que emplea en el marco de cooperación con las Instituciones Financieras, principalmente con el Banco Mundial. El Centro parte de un conocimiento profundo de las necesidades específicas de asistencia técnica en la región, en función de lo cual ha compuesto un equipo humano que contiene todos los perfiles técnicos requeridos para dar respuesta a las necesidades de los proyectos. De esta manera más del 75 por ciento de la asistencia técnica es proporcionada por los profesionales del Centro de Inversiones, quienes de manera complementaria trabajan con consultores nacionales, a los que apoyan, capacitan y coordinan. Éste modelo de trabajo es diferente a otras regiones y ha obtenido una valoración positiva dentro de las Instituciones Financieras porque contribuye a fortalecer las capacidades nacionales y permite, al trabajar con consultores locales, un mejor seguimiento de los proyectos, de su efectividad, tanto en el diseño como en la implementación y evaluación.

Otro de los logros destacable en ALC se refiere a la apropiación por parte de las instituciones nacionales de los programas de cooperación (internacional). Esta apropiación implica que el Centro de Inversiones puede interactuar con las administraciones públicas de manera directa favoreciendo el fortalecimiento de las capacidades de las instituciones y profesionales que trabajan en ellas.

Sin embargo, aún queda trabajo por hacer en la región. Por ejemplo, debemos trabajar en una mayor apertura comercial entre los países y en aumentar la competitividad en productos diferentes de las “commodities” tradicionales. Un efecto positivo de esta apertura ha sido el fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur. Además, debemos trabajar para reducir el problema de la desigualdad social que existen en América Latina y que ha aumentado en los últimos años.

Al mismo tiempo, deberíamos aprovechar las experiencias que han tenido éxito en otras regiones. Pienso, por ejemplo, en cómo ha cambiado el sistema de administración de tierras en la Europa del Este, pasando de un modelo comunista a un sistema liberal; una experiencia que, con las especificidades propias de América Latina podría ser muy positiva. Como contrapartida, el modelo de Alianzas Productivas que se desarrolla en países como Colombia o Bolivia, podría ser exportado a otras regiones.

2.-En el 50 aniversario del Centro de Inversiones en 2014: ¿Cómo ha evolucionado el Centro a lo largo de estos últimos años?; ¿Qué destacaría del Programa de Cooperación CP del Centro de Inversiones con el Banco Mundial?

La características más destacada del Centro de Inversiones en los últimos años -en concreto de los 17 que yo he trabajado en él- ha sido la capacidad de adaptación a los diferentes cambios que ha experimentado el mundo y las instituciones internacionales. Cambios muy acelerados en algunos casos, pero cuya esencia ha sabido captar el TCI, identificando nuevas oportunidades, nuevos campos de trabajo, nuevos convenios con nuevas instituciones públicas, como con el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (EBRD, por sus siglas en inglés). Además, ha experimentado una apertura al sector privado, aunque en este punto aún queda por definir más claramente la participación y/o colaboración con empresas y entes privados.

Lo más destacado en nuestra cooperación con el Banco Mundial es que, a pesar de todos los cambios que ha habido, hemos mejorado el impacto del trabajo que venimos desarrollando en, por ejemplo, los proyectos de Alianzas Productivas, las matrices de políticas agrarias o en los proyectos sobre tenencias de tierras para comunidades indígenas.

Otros de los aspectos positivos del trabajo del TCI en América Latina es la colaboración con las diferentes divisiones técnicas de la FAO. Una colaboración muy consolidada y que, a pesar de las dificultades (reducción de presupuesto, reducción de personal) ha dado buenos frutos ya que el marco de trabajo (de colaboración) está más sistematizado en esta región en comparación con otras. Unos esfuerzos de cooperación que debemos mantener y, en la medida de lo posible, aumentar mejorando la planificación.

 

De cara al futuro, TCI debe fomentar mas el trabajo “upstream”: de elaboración de estrategias, planes de inversiones, orientaciones de políticas, actividades de apoyo etc., sin dejar a un lado el trabajo de asistencia ténica a nivel de proyecto. Debemos hablar de un trabajo complementario: obtener datos e ideas del terreno para poder trabajar en el asesoramiento, en la formulación de políticas y en el diseño de marcos institucionales que hagan las inversiones más efectivas, especialmente para el sector privado, y que, al mismo tiempo, ayuden al desarrollo institucional a todos los niveles. Un ejemplo de este tipo de trabajo son los proyectos que hemos desarrollado con el EBRD y que hemos llamado “diálogos de políticas”. Con la ayuda del Banco, TCI, como actor independiente de mediación e imparcialidad, promueve el diálogo con todas las partes involucradas en el sector objeto de estudio (incluyendo al sector privado e instituciones públicas). Existen experiencias que están funcionando muy bien en países del Este de Europa (Serbia, Ucrania…) como las llamadas “cédulas de productos rural”: herramientas financieras que permiten a los agricultores acceder a los mercados de futuros para vender sus cosechas y obtener beneficios adelantados para invertirlos en la mejora de la producción.

Por último, mirando al futuro debemos aprovechar la experiencia de nuestro trabajo junto con el EBRD para implicar más activamente al sector privado en nuestros proyectos con el objetivo de que el impacto de esos proyectos sobre los ciudadanos sea más amplio. En definitiva, TCI debe continuar adaptándose a los cambios como ha venido haciendo hasta ahora y no ser prisionero de esquemas de trabajo tradicionales.

Para el futuro más immediato, estamos trabajando en un diseño más estratégico de nuestro perfil profesional, que podamos ofrecer a las Instituciones Financieras y Agencias de Cooperación, y que está basado en nuestras ventajas comparativa. Todo esto conllevará unos cambios (graduales) en la composición de los profesionales del TCI y la combinación de sus capacidades.

3. ¿Cuál es su balance personal y profesional de estos años? ¿Cuál es su mayor logro y qué no ha podido llegar a culminar? ¿Qué consejos daría a los jóvenes profesionales que llegan al Centro de Inversiones?

Lo primero que me gustaría subrayar, y esto también es un mensaje para los más jóvenes en la FAO, es que debemos ser consciente de los privilegiados que somos, y no me refiero a las condiciones o beneficios laborales sino a la libertad intelectual y profesional que tenemos al trabajar en organismos internacionales. Ésta libertad es un privilegio para todos los que nos dedicamos al servicio público internacional y que no es posible en otros ámbitos como el sector privado, por ejemplo.

Yo he podido experimentarlo personalmente cuando tuve que hacer el cambio de trabajar para el sector privado y empezar en la FAO. Por eso creo que, sinceramente, esta total libertad intelectual es muy importante para el desarrollo profesional de los que trabajamos en organismos internacionales. El hecho de no recibir presiones, por ejemplo, para producir beneficios comerciales, permite una mayor flexibilidad en el trabajo que se traduce, generalmente, en mayores resultados positivos.

Mi consejo para los más jóvenes es que tengan en cuenta que para poder disfrutar de esa libertad intelectual de la que gozamos al trabajar en un organismo de la naturaleza de la FAO también es necesario cumplir algunas normas y seguir algunos procedimientos. Por tanto, cuando nos “peleamos” con esas directrices o con la burocracia de la “casa” debemos pararnos a pensar que es lo mínimo que tenemos que aceptar para poder tener una mayor libertad profesional. El problema es que no todos los funcionarios públicos son conscientes de este privilegio que sólo es posible apreciar si se ha trabajado con el sector privado y se ha hecho el cambio.

Mi mayor satisfacción, en este sentido, es que tras veinte años de trabajo nunca he recibido presiones sobre mi forma de trabajo o mi desempeño profesional, más allá de la lógica discrepancia de criterio que pueda haber en los grupos de trabajo.

Una de las cosas que más me motivó los primeros cinco años en la FAO fue el trabajo de campo, adoraba viajar y tener contacto directo con los beneficiarios. Sin embargo, una vez me encargaron responsabilidad de dirección ese contacto fue menos directo y aunque la dirección de equipos me ha dado otras satisfacciones, sí que me hubiera gustado haber seguido algunos años más desarrollando proyectos sobre el terreno.

Lo que me deja un sabor amargo en mi despedida ha sido el no tener más tiempo para conocer y trabajar más en América Latina y Caribe, dados los requerimientos de gestión de todo un servicio con tantas regiones tan diversas.

 4.- Hemos hablado de trabajo, de experiencia, de pasado y de presente… Pero, ¿cuáles son sus planes de futuro?

Sinceramente, no he hecho ningún plan… porque no me ha dado tiempo. Lo que sí he pensado es poder hacer cosas que debido a mis responsabilidades no me ha dado tiempo a hacer: leer y viajar, por placer, y  pasar más tiempo con mi familia son mis objetivos más inmediatos. Además, me gustaría, si se me da la oportunidad, poder compartir mi experiencia con los más jóvenes, con los profesionales que llegan al TCI o con los que se quedan. 

Mi mayor satisfacción después de tantos años trabajando en puestos de dirección: haber contribuido, con mi experiencia, a la formación y al desarrollo profesional del grupo de jóvenes que ha estado bajo mi supervisión durantes estos años. Creo que es una tarea fundamental de los “menos jóvenes” transferir el conocimiento para que otros “más jóvenes” puedan aprovecharlo. Y si quiero mantener esta transferencia es porque lo hicieron conmigo cuando yo empezaba y no se me ha olvidado. 

    

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