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Editorial

Una amenaza global de cuatro centímetros de longitud

Por Jordi Vaqué, Gestor de Información y Comunicaciones en FAO

A finales de marzo de 2017, la FAO anunció la primera gran ofensiva mundial contra el picudo rojo, un escarabajo que ha demostrado ser letal con al menos 40 especies de palmera. El paisaje se repite allá por dónde pasa, y es una imagen ciertamente descorazonadora: ejércitos de troncos yermos y vacíos, sin hojas, atestiguan el desastre, y ratifican el carácter incontrolable de la amenaza. Las cosechas de dátiles y cocos de todo el mundo están en riesgo.

"La insuficiente implementación de las normas fitosanitarias, la falta de una estrategia preventiva eficaz y el seguimiento insuficiente de las medidas de respuesta explican el fracaso en haber frenado la plaga hasta el momento”, afirmaba el Director General Adjunto de la FAO y Representante Regional para Oriente Próximo y Norte de África, Abdessalam Ould Ahmed, en la reunión celebrada en la sede de la FAO para hacer frente al avance de esta especie. La reunión concluía en marzo con la adopción de un plan internacional de acción para combatir el problema.

 

El transporte humano, fundamental en la transmisión de enfermedades y plagas

¿Cómo llega un escarabajo de Oriente Medio hasta el Caribe o Centroamérica? La respuesta está en el transporte humano, poco cauteloso con plagas o enfermedades no perceptibles a simple vista. Los “vertidos biológicos”, que podrían entenderse como la liberación no consciente de organismos o microorganismos en un entorno del que no son originarios, son prácticamente inevitables en un mundo en el que hay 527 millones de desplazamientos de contenedores marítimos cada año. De hecho, en 2016 la FAO informaba del peligroso vínculo entre plagas y transporte, asegurando que “las invasiones biológicas causan daños por valor de un cinco por ciento de la actividad económica mundial anual, equivalente a un decenio de desastres naturales”. Sin embargo, todavía hoy las medidas de prevención de este tipo de riesgos en el transporte son meras recomendaciones y no tienen carácter reglamentario.

 

Plagas en América Latina y el Caribe

La langosta es una de las plagas que más dolores de cabeza han traído a productores, gobiernos y organismos de todo el mundo por su nivel de peligrosidad, afectando a más del 65% de los países más pobres. Bolivia ha vivido este año episodios de infestación sin precedentes, derivados de los que Argentina lleva viviendo desde hace décadas. El caso boliviano ha supuesto una pérdida de 100 mil hectáreas de cultivos de maíz, sorgo, soya, frijol, yuca, papaya, plátano y cítricos; y pese a haber controlado la propagación, el país está abocado a convivir con el problema de ahora en adelante. El ministro boliviano de Desarrollo Rural y Tierras (DRyT), César Cocarrico, afirmaba en febrero que las langostas han llegado para quedarse. “En Argentina las plagas están presentes desde 1920, más de 90 años prácticamente. La plaga no se extermina, y por tanto vamos a tener que aprender a convivir con la plaga”, sentenciaba.

La creación de un “Programa Nacional de Prevención y Control de Langostas” en Bolivia está en camino, y el diálogo entre productores y la administración ya se ha activado. La FAO desplazó a algunos de sus expertos al país andino en marzo para trabajar junto a los técnicos nacionales en esta cuestión, apoyando la evaluación, compartiendo experiencias y conocimientos, y aportar recomendaciones para el futuro -tanto a corto como a largo plazo. Sergio Laguna, de FAO Bolivia, asegura que involucrar a todos es fundamental para el éxito: "Lo más importante es la participación de productores, miembros de la comunidad, asociaciones y gobierno municipales, facilitando la creación de comités locales con personas de referencia. Pueden identificarse líderes locales, capacitándolos, reconociéndolos y dándoles roles y tareas específicos, especialmente en la organización del monitoreo e información comunitarias de las poblaciones de langostas".

La FAO centra muchos de sus esfuerzos en combatir enfermedades y plagas. El avance del hongo Fusarium o “mal de Panamá”, afectando la producción bananera a escala global, es otro buen ejemplo de amenaza para la supervivencia de millones de productores y trabajadores de la industria bananera en el mundo. Pese a que todas las regiones productoras lo sufren, la variedad tropical presente en países en Asia y Australia ha hecho saltar las alarmas. La gravedad de la situación ha propiciado la creación de un grupo de trabajo con productores, investigadores y responsables políticos debatiendo soluciones a corto y largo plazo.

 

Una prioridad para la FAO

Establecer un sistema de alerta temprana es una de las líneas prioritarias de la FAO en la medida en que pueda contribuir a salvar vidas, proteger las condiciones de vida y mejorar la seguridad alimentaria. La incidencia de enfermedades y plagas en la agricultura es uno de los factores de riesgo más comunes en los países en vías de desarrollo, y pueden, de no tomarse medidas a tiempo, suponer una crisis alimentaria. De modo que la FAO busca observar y reconocer amenazas de este tipo, sí, pero a la vez garantizar una respuesta rápida y eficiente.

El picudo rojo es sólo una muestra de hasta qué punto se hace necesario un control más exhaustivo de los cultivos. En la reciente reunión de alto nivel celebrada en la sede de la FAO, científicos, expertos en plagas, responsables políticos, y representantes de organizaciones campesinas centraban la discusión en torno a cómo contener la plaga, buscando soluciones comunes -multidisciplinarias y multirregionales- aplicables en todos los territorios afectados. "El mensaje que se deriva de la reunión consultiva científica es positivo: el picudo rojo puede ser controlado y derrotado", aseguraba José Graziano da Silva, Director General de la FAO, dando paso a la estrategia global para combatir la plaga. Un plan que tiene como objeto proporcionar asistencia técnica y orientación para que los programas de control de cada país logren frenar el avance del escarabajo, así como una plataforma de cooperación y coordinación interregional. Mientras, las regiones afectadas a lo largo del globo contienen el aliento. De su éxito depende la supervivencia de las palmeras y de sus productos derivados en más de 60 países.

 

Jordi Vaqué

Gestor de Información y Comunicaciones en el Centro de Inversiones de la FAO, División de América Latina y el Caribe (TCIC)

 

Foto 1 - gailhampshire vía Flickr (CC BY 2.0)

Foto 2 - Flores y Plantas via Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

Foto 3 - Niv Singer via Flickr (CC BY-SA 2.0)

Foto 4 - Scot Nelson via Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

Foto Boletín y Twitter/Facebook - Katja Schulz via Flickr (CC BY 2.0)

    

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