AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

Noticias: detalle

Mal uso de la tierra produce desequilibrios entre la oferta y demanda de alimentos en Bolivia
Fecha de publicación:11/03/2011
País: Bolivia
Fuente: La Prensa

En el balance entre oferta y demanda de alimentos, destinar 40.000 o 50.000 hectáreas al cultivo de la hoja de coca es hacer mal uso de la tierra.

La producción mundial de alimentos es insuficiente para atender la demanda, según lo advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El reflejo de esta situación es el incremento del precio de los alimentos en el mundo entero, en porcentajes superiores a 30% sólo desde principios de año.

Las causas de esa crisis son varias, comenzando por el incremento de la demanda de algunos países en vías de desarrollo. Los problemas del clima también contribuyen a este desequilibrio.

En Bolivia, el mayor factor que atenta contra el equilibrio de la oferta y la demanda de alimentos de origen agrícola es la inseguridad jurídica para las inversiones y la aplicación de políticas que crean incertidumbre entre los productores.

A la crisis del azúcar se suma ahora la del arroz, la papa, la fruta, pero sobre todo de la carne de res. En el primer caso, la escasez se está resolviendo mediante las importaciones y lo mismo tendrá que ocurrir con los otros productos.

El problema es que la demanda desde otros países provocará que los precios se disparen y Bolivia tendrá que destinar cada vez más recursos a la importación de alimentos.

Ya en este panorama se presenta como algo impostergable la tarea de hacer un uso inteligente del recurso tierra en el país, a fin de producir alimentos para atender la demanda interna y también para exportar.

En este momento, como se ha anotado ya en estas páginas, Bolivia tiene tierras destinadas a un producto que le provoca enormes problemas, además de motivos de vergüenza: la coca. Cuando los alimentos escasean para los bolivianos y para exportar, es un desperdicio del recurso tierra el que se destinen 45.000 hectáreas al cultivo de la hoja que trae tantos problemas.

La idea sería proponer a los cocaleros, tanto a los legalmente autorizados, que son de algunas zonas de los Yungas, como a los ilegales pero ya tradicionales, como son los de Chapare y a los ilegales recientes, de estos últimos cinco años, que reemplacen la coca por cultivos que provean alimentos.

En acuerdos con la FAO se podría conseguir que la comunidad internacional respalde este plan y compense a los cocaleros, que habrían dejado de serlo, con precios excepcionales para sus productos. La propuesta parece difícil de realizar, pero si el Gobierno nacional está consciente de que la coca se ha convertido en una pesadilla para el país, como lo entiende la mayoría de los bolivianos, tendría que tomarla en cuenta y luego hacerla suya.

El argumento de los cocaleros ha sido siempre que ellos producen coca porque no tienen mercado para los productos alternativos, como ser los alimentos.

Ahora que los alimentos tienen precios excepcionales en todo el mundo, parece absurdo dedicar miles de hectáreas al cultivo de una hoja que engaña al hambre. Una hoja que, además, provoca los problemas que ahora vive Bolivia por el narcotráfico.

Como están las cosas en el balance entre oferta y demanda de alimentos, destinar 40.000 o 50.000 hectáreas al cultivo de la hoja de coca es hacer un mal uso de la tierra. Algo hay que hacer al respecto y éste es el momento propicio.

Palabras clave: seguridad alimentaria, tierra, oferta, demanda,coca
Publicado por: La Prensa