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Transgénicos en México a 6 años de la ley de Bioseguridad y el apoyo a la agricultura
Fecha de publicación:05/05/2011
País: México
Fuente: El Sur

El cultivo de maíz transgénico se viene dando en México desde hace ya unos años, trayendo consigo tanto críticas como ovaciones a lo ancho y largo del país, polémica que se ha venido intensificando luego de los nuevos permisos otorgados por el gobierno para promover cultivos de OGM.

Los organismos genéticamente modificados u OGM, son aquellos que surgen a partir de la inserción de genes de una especie a otra para brindarle una característica en especial. En el área de la agricultura esto puede hacerse para otorgarle a una planta características deseables ya sea una mayor resistencia a enfermedades, plagas y virus, una mayor eficiencia en la absorción de los compuestos del suelo o para que produzcan algún nutriente o compuesto en específico entre muchas otras mejoras.

Los cultivos transgénicos presentan toda una gama de ventajas para aquel que los siembra, ya que pueden evitar o reducir gastos enormes en pesticidas, éstos pueden crecer más rápido y en mayor cantidad, pueden resistir fríos o sequías o simplemente porque se mejora su sabor, tamaño o calidad.

Hay casos en los que se puede superar la productividad y ganancias en un 50% o más en comparación a los cultivos convencionales, lo cual nos lleva en una reducción de costos para el productor y una mejora en el precio y valor nutrimental para el consumidor final.

Sin embargo, y a pesar de los grandes beneficios que brindan, aún existe una gran polémica alrededor de estos productos. Uno de los principales temores está relacionado a si estos pueden dañar a la salud, otro es el temor por el bienestar ambiental, uno más es acerca de cómo las empresas transnacionales se pueden ver beneficiadas y también se encuentra la problemática que surge porque no se informa debidamente al consumidor si un producto contiene o no elementos transgénicos.

Se teme por la salud humana ya que estos productos podrían producir compuestos alergénicos o nocivos, incluso se ha llegado a escuchar sobre su posible relación con el cáncer, sin embargo, para prevenir estos efectos se cuenta ya con las leyes de Bioseguridad, que imponen una serie de rigurosas examinaciones para verificar su inocuidad, pruebas comparables a aquellas que se aplican en la validación de medicamentos comerciales, es decir, son cultivos controlados y no se comercializan sino hasta que son aprobados.

En el ámbito medioambiental se argumenta principalmente que las variedades transgénicas podrían desplazar a las especies nativas o silvestres y reducir la diversidad. Pero no se toma en cuenta que la ley de Bioseguridad estipula que uno de los requerimientos para cultivar transgénicos es mantener una barrera ya sea física, química o biológica para impedir que se liberen y combinen con otras especies.

Se dice que el consumo de los OGM beneficia únicamente a las empresas que los generan, generalmente empresas de nivel mundial que, se piensa, esclavizan a aquellos que utilizan sus productos.

Aunque es cierto que las transnacionales deben obtener un beneficio por su uso, se trata de una situación ganar-ganar porque a pesar de que el agricultor debe pagar, se trata de apenas un costo en comparación al aumento en sus ganancias, pero también es por esto que se debe impulsar el desarrollo tecnológico en el país, para permitir que se desarrollen variedades comercializables tanto nacional como internacionalmente y que así el dinero entre y fomente el crecimiento.

Una polémica más es la que se generó luego de que muchas compañías en el país vendían sus productos sin avisarle al consumidor que estos eran o tenían elementos producto de transgénicos. La razón es evidente. En México, la sociedad aún no acepta del todo estos bienes y hay quienes huyen de estos por miedo, y aunque muchas veces estos miedos sean resultado de la falta de información, no es excusa para ocultar la naturaleza de un producto. Se debe respetar este derecho a la información y por lo tanto también se debe informar adecuadamente sobre los procesos que demuestran la inocuidad de cada producto.

Debido a esto, el método más adecuado y ventajoso sería asegurarse de que se alcancen todos y cada uno de los requerimientos que exigen las leyes de Bioseguridad en vez de generalizar y condenar a todos los productos transgénicos, los cuales tienen la capacidad de explotar el potencial agrícola del país y acelerar su desarrollo.

Pero aunque detrás de los alimentos transgénicos se encuentra todo un fondo de reglamentación que se aplica ya en varios países, también existe la corrupción que rodea a nuestro México y sus procesos legales, lo cual da pie a dudas más fundamentadas y que no solo se basan en argumentos vacíos como que se atenta contra el maíz, por ejemplo.

Es por esto que las irregularidades en estos procesos vendrían siendo, como en muchos otros ámbitos, la amenaza más grande.

Palabras clave: transgénicos, México, ley Bioseguridad, maíz transgénico
Author: Fernanda Vianey Martínez Ochoa
Publicado por: Infoagro.com