AGRONoticias América Latina y el Caribe
 

Noticias: detalle

Haití: sembrando las semillas para una buena nutrición
Fecha de publicación:14/10/2011
País: Haití
Fuente: Banco Mundial

“Haití”, “alimentos” y “nutrición” no son palabras que suelen ir de la mano junto a una frase optimista, más bien todo lo contrario. Sin embargo, a medida que conmemoramos el Día Mundial de los Alimentos, creo que Haití mismo puede aportar mucho a la discusión sobre cómo encontrar una solución sustentable a su problema de desnutrición.

Esta afirmación puede sonar como uno de los secretos mejor guardados, pero en parte es resultado de que nos enfoquemos más en los problemas de Haití que en el progreso logrado.

“Ayiti Chérie”, como se le conoce a Haití en creole, a través de los años ha sido un campo fértil para las innovaciones en nutrición y la actividad agropecuaria. Fue uno de los primeros países del mundo en experimentar con suplementos de vitamina A a nivel nacional, el uso de polvos micronutricionales para reducir la anemia en los niños más pequeños, y el fortalecimiento del pan de mandioca, entre otras iniciativas.

Sin embargo, azotado trágicamente por catástrofes naturales sucesivas, la inestabilidad política y el alza en el precio de los alimentos—que dieron lugar a los disturbios de 2008—el país muestra tasas obstinadamente altas de desnutrición crónica (29% de los niños pequeños) mientras más de la mitad de la población (57%) sufre de inseguridad alimentaria.

Por lo tanto, el lema del Día Mundial de la Alimentación para este año—Precios de los alimentos - de la crisis a la estabilidad—es particularmente pertinente para las circunstancias haitianas. Sería justo preguntarse entonces: “en un país como Haití, ¿cómo se puede lograr una estabilidad suficiente como para reconstruir la seguridad alimentaria y nutricional y proteger a la población del alza en el precio de los alimentos?”

Mediante la ayuda del Banco Mundial, el Ministerio de Agricultura está superando este desafío. Aprovechando la creatividad y apertura a la innovación de los haitianos, el Ministerio integró varias actividades nutricionales delicadas dentro de un nuevo proyecto de $50 millones: ‘Relanzar la agricultura: fortaleciendo los servicios agropecuarios públicos (RESEPAG) II’ (i).

Es uno de los primeros proyectos agropecuarios diseñados e implementados en colaboración con el sector de la salud para atender de manera concreta la necesidad de producir alimentos altamente nutritivos para asegurar la seguridad nutricional de una población vulnerable.

La idea surge de una necesidad insatisfecha.

Luego del terremoto, las agencias humanitarias pretendían adquirir alimentos locales para distribuir entre la población afligida. Sin embargo, ni la calidad ni la cantidad necesarias se encontraban disponibles para satisfacer las necesidades de estas organizaciones. Paralelamente, el gobierno haitiano pretendía revivir la economía de su país, especialmente a través de la ayuda al sector agrícola, que no había sufrido tanto el terremoto. En estas circunstancias, los equipos de Desarrollo Humano y Agricultura del Banco Mundial trabajaron de sol a sombra intercambiando ideas, haciendo brainstorming sobre cómo ayudar a los haitianos a mejorar el acceso de los más pobres a alimentos nutritivos.

Nuestros equipos discutieron junto a socios clave como el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), que había apoyado a una organización agropecuaria haitiana (ORE) a producir cultivos biofortificados de manera exitosa.

La Asociación Internacional del Zinc (i) también proporcionó evidencia convincente de que los fertilizantes con base en el zinc no solo podían aumentar la productividad agropecuaria, sino también mejorar el contenido alimentario de este nutriente clave para el sistema inmunológico y el crecimiento infantil.

El parteaguas para esta iniciativa fue la posibilidad de que organizaciones de ayuda comprasen una cantidad mucho mayor de alimentos locales—siempre y cuando se incorporaran aspectos nutricionales a los programas agropecuarios. Iniciativas simples y asequibles como la fortificación de leche para el Programa Nacional de Alimentación Escolar captaron la atención del Ministerio casi de inmediato.

A medida que la discusión avanzaba, representantes del Ministerio de Agricultura se dieron cuenta del gran potencial que significaba respaldar la producción de alimentos nutritivos de alta calidad. Básicamente vieron que tendría un impacto doble: la iniciativa mejoraría el ingreso de los productores mientras abordaba la elevada desnutrición del país.

Con su capacidad para aprovechar sus escasos recursos, los haitianos entienden muy bien los potenciales beneficios adicionales derivados de sus cultivos. Inmediatamente, los gerentes del Ministerio identificaron a la fortificación de leche y la producción de alimentos terapéuticos instantáneos basados en el cacahuate como mercados prometedores y rentables.

Veterimed, una ONG nacional que ayuda a los pequeños productores a mejorar la producción de animales, le encargó al Banco Mundial que facilitase un estudio de viabilidad. En unos meses, había realizado pruebas con la fortificación de leche producida en microtambos haitianos a través de una alianza con una compañía que proporcionó gratis el fortificante micronutricional y los análisis de laboratorio. Los resultados deberían estar listos en los meses próximos, y de ser concluyentes, la iniciativa se ampliará a nivel nacional. ¡No solo las grandes corporaciones pueden obtener alimentos fortificados, también los pequeños productores!

Las actividades nutricionales delicadas incluidas en este proyecto son:

 

1) capacitar agentes de extensión agropecuaria en el campo nutricional;
2) facilitar la producción de alimentos densos en nutrientes mediante el uso de las semillas biofortificadas que ya existen en Haití y fertilizantes en base al zinc;
3) focalizarse en igualdad de género, como la reducción de anemia en trabajadoras agropecuarias;
4) desarrollo de capacidades en técnicas de cosecha y almacenamiento de alimentos que reduzcan los desperdicios y mejoren la calidad (p. ej. reduciendo la aflatoxina en el maíz y cacahuates, que puede ser tóxica y cancerígena);y
5) técnicas de procesamiento de alimentos como fortificación y control de calidad, incluyendo la capacidad de un laboratorio para analizar el contenido micronutricional.

Además, RESEPAG II respaldará innovaciones que derivarán en un mayor acceso a alimentos nutritivos, como permitirles a los productores de sal mejorar sus técnicas de producción solar para incrementar el acceso a la sal yodada en el país. Reconstruir la seguridad alimentaria y nutricional en Haití también es una de las prioridades más importantes de muchos de mis colegas.

El Departamento Humano del Banco Mundial es un miembro activo del Comité Nacional en Técnicas Nutricionales y recientemente ha poyado la revisión y validación de una Política Nutricional Nacional que promueve un enfoque multisectorial para la reducción de la desnutrición. Mientras que el sector de la educación invierte significativamente en un Programa Nacional de Alimentación Escolar, nuestro Equipo de Protección Social dirige un enfoque con mucho futuro en el país: la Iniciativa Agente para el Desarrollo del Hogar.

Este proyecto piloto busca examinar y aprender lecciones de un nuevo mecanismo para incrementar el uso de servicios sociales mediante la prestación directa de un mínimo de materias primas y servicios a familias pobres y mejorar la prestación de servicios de algunos jugadores clave. Nuestro Equipo de Salud también se encuentra discutiendo con el gobierno y socios formas de ampliar de manera sustentable las actividades nutricionales mediante mecanismos financieros con base en los resultados.

A través de estas iniciativas, los productores agropecuarios de Haití tienen muchas oportunidades para crecer y generar una buena nutrición.

Palabras clave: Banco Mundial, Haití, nutrición
Author: Marie Chantal Messier
Publicado por: Banco Mundial