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Productores bolivianos de soja piden revisar Ley de Madre Tierra
Fecha de publicación:01/11/2012
País: Bolivia

El presidente boliviano enfrenta fuertes demandas de sectores agrícolas para que revise una recién promulgada Ley de la Madre Tierra que prohíbe el uso de semillas modificadas genéticamente, el cual es particularmente intenso en la industria de la soja. Bolivia es un pequeño productor de soja, frente a gigantes como Brasil y Argentina que son sus vecinos, pero la producción y exportación de la oleaginosa -en grano o industrializada- han crecido considerablemente en los últimos años gracias a mejores rendimientos y crecientes cultivos.

La producción de grano de soja en el empobrecido país alcanzaría este año a 2,4 millones de toneladas, de los cuales un 80% sería exportado, dijeron miembros de la industria. Casi todos los productores bolivianos utilizan semillas modificadas genéticamente, pero la ley ambientalista firmada a principios de octubre por Morales ha conmocionado a agricultores de las tierras bajas del distrito oriental de Santa Cruz, el último bastión de los opositores al presidente.

El también líder de los productores de coca, cuyo mayor respaldo político está en las mayorías indígenas de los Andes occidentales, es un declarado defensor de la agricultura orgánica y de la Pachamama (madre tierra en lengua aymara). La polémica ley, que Morales dijo al promulgarla que tenía el propósito de "proponer cómo vivir en equilibrio y complementariedad con la Madre Tierra", establece también límites a la expansión de los cultivos, dando a la tierra un valor espiritual por encima de su función económica y social.

La siembra de soja en el oriente boliviano debe comenzar en cuestión de semanas, pero algunos expertos dicen que una persistente incertidumbre sobre las nuevas reglas podría golpear los planes de los agricultores. "Es muy probable que con esta incertidumbre haya gente que evite la siembra o siembre mucho menos con la semilla (no modificada) que puede conseguir", dijo Fernando Asturizaga, un asesor de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas, con sede en Santa Cruz.

Los líderes de la industria han tomado contacto con el gobierno en busca de que se deje sin efecto el veto a las semillas modificadas y un encuentro formal de negociación estaba previsto para esta semana. "Lo que estamos intentando es un acercamiento con el gobierno para que ellos entiendan todas estas consecuencias que pueden traer varias medidas de la Ley de Madre Tierra, y que se puede hacer cambios o aclaraciones por la reglamentación de la ley o aclaraciones a través de una nueva ley", señaló Asturizaga.

Según el privado Instituto Boliviano de Comercio Exterior, estrechamente vinculado al empresariado de Santa Cruz, las exportaciones de soja treparon a unos US$800 millones el año pasado para constituirse en el tercer rubro generador de divisas en Bolivia, después del gas natural y los minerales. Los principales mercados de la soja boliviana, en forma de aceites y torta, fueron Venezuela y otros países andinos.

Los productores temen que las nuevas reglas afecten también al maíz, a la caña de azúcar, al arroz y al sorgo, que se cultivan en rotación con la soja, lo que podría provocar presiones alcistas en los precios de los alimentos en el país. La prohibición de las semillas modificadas genéticamente, que según la Ley de la Madre Tierra entraría en efecto gradualmente, afectaría a la competitividad de Bolivia, que debe lidiar además con altos costos de transporte derivados de su condición mediterránea.

"Es como hacer una carrera de 100 metros planos pero primero me pego tiro en el pie. Estoy tirando demasiadas ventajas a nuestros vecinos", dijo Marcelo Traverso, presidente de una asociación de proveedores de insumos agrícolas conocida por su sigla APIA. "Entonces es un retroceso muy grande que va a traer grandes repercusiones económicas al agricultor boliviano", añadió.

Palabras clave: Bolivia, ley, Madre Tierra, productores, soja
Publicado por: América Economía