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La inseguridad alimentaria, un grave problema en El Salvador
Fecha de publicación:12/04/2013
País: El Salvador

La deserción escolar, la baja productividad de la población adulta y el desarrollo de enfermedades crónicas, como la diabetes y problemas cardíacos, son parte de las consecuencias de la inseguridad alimentaria y nutricional que existe en El Salvador. “La desnutrición y la malnutrición son dos caras de un mismo problema que pueden frenar el desarrollo de un      país”, aseguró Robert Valent, coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en El Salvador.

Un informe realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) calculó que el costo económico y social del hambre ronda los $ 1 mil 175 millones anuales para El Salvador. De acuerdo con Valent, el costo equivale a un 136% del gasto público social. La creación y aprobación de una Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria Nutricional (SAN) es una necesidad sentida desde hace muchos años debido a los niveles de desnutrición y malnutrición que imperan. La prevalencia de la desnutrición en los niños menores de cinco años es del 4.4%, mientras que el sobrepeso continúa en aumento al haber llegado a un 5.8%.  Actualmente la comisión Agropecuaria de la Asamblea Legislativa se encuentra en el proceso de análisis de los ocho anteproyectos de ley.

Solo siete países de Latinoamérica han ratificado sus políticas y leyes de seguridad alimentaria. Además 11, incluyendo El Salvador, mantienen un proceso de estudio de aprobar la legislación. “En América Latina y el Caribe el hambre es fundamentalmente un problema de acceso a los alimentos y no de disponibilidad”, aseguró Ricardo Rapallo, oficial de seguridad alimentaria de la FAO y coordinador de un proyecto que apoya la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025 (IALCSH).

Rapallo sostuvo que la población de la región es de 600 millones y que produce alimentos suficientes para abastecer a 750 millones de personas anualmente, pero 49 millones siguen pasando hambre. Por ello señaló que el problema radica no solo en producir más, sino también en mejorar el uso y el aprovechamiento de los alimentos, puntos que la ley debe introducir. Rapallo apuntó que la ley debe organizar al Estado para que pueda desarrollar las políticas públicas en pos de la seguridad alimentaria.

Eventualmente, para alcanzar la meta, la ley requerirá de más políticas, como la aprobación de la ley del agua, que espera el dictamen del pleno desde hace más de un año y una ley de educación, para que la población conozca sobre su nutrición, además de normas para el etiquetado y comercialización de los alimentos. Por el momento, dentro del estudio del proyecto aún no se habla del presupuesto que requerirá, un punto esencial según Rapallo, ya que el determinarlo antes ayuda a su aprobación y sostenimiento.

Para que la ley alcance su objetivo se debe lograr su alcance en distintos sectores, como el de María Francisca Cruz, habitante del alejado cantón San Isidro en Panchimalco y madre de 12 hijos. Ella requiere de un centro de salud más cerca de su vivienda, ya que viaja más de una hora para llegar a la unidad de salud donde atienden a su hija menor quien padece de desnutrición. Cruz necesita mejoras en la educación para saber cómo alimentar a su familia de forma balanceada, pero el nulo acceso al agua le impide tener un huerto en su casa, de donde podría extraer mejores alimentos. Para necesidades tan complejas como las de ella debe crearse la ley.

Palabras clave: El Salvador, seguridad alimentaria, hambre, desarrollo, producción alimentos
Author: Xenia González
Publicado por: El Mundo (El Salvador)