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“Mayor deforestación ocurre en áreas tropicales”
Fecha de publicación:07/04/2011
País: Mundial

Según la Evaluación de Recursos Forestales presentado por la organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a comienzos del 2011, México fue uno de los cinco países en el mundo, junto con Brasil, Gabón, Papua Nueva Guinea e Indonesia, que registró una de las mayores disminuciones de área de bosques primarios en los últimos 20 años. Según los cálculos de la FAO, México cuenta todavía con 64 millones 802 mil hectáreas de bosque, lo que equivale al 33 por ciento del área total del país.

En este sentido, Juan Manuel Torres Rojo, director general de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), de México, reconoció a Deutsche Welle que “sin duda, en el tema de deforestación todavía existe una enorme brecha por cobrar en el país”. Sin embargo, también señaló el esfuerzo realizado en los últimos años. “En la década de 1990 al 2000, tuvimos una deforestación del orden de las 350 mil hectáreas. Hacia el primer quinquenio de la década pasada (entre 2000 y 2005) la tasa se redujo a cerca de 230.000 hectáreas anuales. Y en la última parte del quinquenio (2005 a 2010) la estimación es de cerca de 155 mil hectáreas por año”, dice Torres Rojo.

La conservación de los bosques en México está determinada entre otros factores por la tenencia de más del 80 por ciento de la tierra por parte de comunidades y ejidos. El manejo y desarrollo sustentable de los recursos forestales es uno de los enfoques del país para preservarlos.

Causas principales de la deforestación

De acuerdo con el director general de CONAFOR, la mayor deforestación ocurre en áreas tropicales. En estas zonas se observa que más del 90 por ciento de los bosques ha sido objeto de cambios en el uso del suelo.

Las causas principales de la deforestación son la agricultura y la ganadería que equivale a un 65 por ciento de la demanda de tierras mexicanas. En la actual administración del presidente Felipe Calderón se han construido o modernizado más de 15.300 kilómetros de carreteras, sin contar la infraestructura portuaria y ferroviaria, así como la de telecomunicaciones, que se traduce en la instalación de miles de kilómetros de cableado de fibra oscura por parte de la Comisión Federal de Electricidad. Todo esto también afecta la superficie forestal de México, indica la Comisión Nacional Forestal del país latinoamericano.

Comunidades indígenas y ejidos: particularidad de México

En relación con la tenencia de la tierra, más del 80 por ciento de la superficie forestal en México pertenece a comunidades indígenas y ejidos, lo que también significa que tengan derecho de propiedad sobre los recursos. “Esta particularidad determina la forma de trabajar en la conservación de los bosques, porque hay gente que vive allí y que depende en gran medida de éstos para su sobrevivencia.”, dice Torres Rojo. Por ello, “estamos plenamente convencidos de que no hay mejor bosque conservado que aquel que tiene un uso sustentable de sus recursos”, explica.

Actualmente, CONAFOR promueve el desarrollo forestal en estas áreas. Torres alude que una de las mayores dificultades en el trabajo con las comunidades indígenas es “realizar con ellos un ordenamiento territorial, ya que es importante que tengan muy claro cuáles son los usos más eficientes y más sustentables de sus tierras, tanto en el área agrícola, ganadera y forestal”.

Sin embargo, ya hay ejemplos positivos que mostrar en este campo. La FAO reconoció recientemente a la comunidad indígena del ejido San Diego de Tezains, en Durango, como un caso ejemplar en desarrollo sustentable de los recursos forestales en el mundo. Esta comunidad se comprometió en asamblea a explotar y cuidar un área de bosque de 26.038 hectáreas.

Cuencas hidrográficas, prioridad actual

Con el fin de darle un manejo integral a los bosques en México, la Comisión Nacional Forestal identificó las diez cuencas hidrográficas más relevantes del país azteca como zonas de alto impacto, ya sea por los servicios ambientales que benefician a grandes centros de población, como también la fragilidad de sus ecosistemas.

La ciudad de México, Michoacán, Chiapas, Morelos, Puebla, Veracruz y Jalisco son las zonas donde se encuentran estas cuencas. Productividad, actividades sustentables del uso del suelo y desarrollo rural, son algunos de los términos utilizados por Torres Rojo, para explicar que el objetivo de CONAFOR es “alinear la política pública para tener acciones conjuntas entre los sectores agrícola, ganadero, forestal e hídrico”; todo en pro del desarrollo rural de estas zonas. Hasta la fecha, uno de los resultados de dos proyectos piloto (Cutzamala y Pátzcuaro) es que las tasas de sobrevivencia de la reforestación son superiores al 80 por ciento.

Proyectos piloto para apoyar la reducción de emisiones

Uno de los mayores logros de la cumbre de Cancún sobre cambio climático, celebrada a finales del 2010, fue el avance en el acuerdo para la reducción de emisiones por deforestación y degradación forestal – REDD. En ese momento, México propuso el sistema de pago por servicios ambientales a las comunidades indígenas que preserven los bosques tropicales. “Hay que ver REDD como una estrategia de reducción de emisiones que involucra el desarrollo rural en el sector forestal”, dice Torres Rojo.

Sin embargo, “todavía hace falta mucho trabajo por afinar todos y cada uno de los elementos clave dentro de la estrategia”, reconoce, “como salvaguardas, monitoreo, reporte, e identificación de las propuestas, así como el financiamiento y la estrategia operativa”. Es decir, que aún queda mucho camino por recorrer.

Aún así, “en el 2011, y con el apoyo de la comunidad internacional, iniciamos cuatro proyectos piloto en las áreas de mayor impacto de deforestación de México: las zonas costeras de Jalisco, la selva Lacandona en Chiapas, en la región sureste del país en los límites entre Campeche, Yucatán y Quintana Roo, y uno más en la zona central en el área de influencia de la microcuenca de Cutzamala”, dice Torres Rojo. Con estos proyectos piloto se podrán “crear experiencias e identificar si funcionan o no tales estrategias de manejo sustentable”.

Frente a la discusión de si el crecimiento económico y la protección del medio ambiente -en este caso la conservación de los bosques- son conceptos enfrentados, sólo el tiempo y los resultados a largo plazo demostrarán si ésta fue una estrategia acertada para proteger los recursos forestales en México.

 

Palabras clave: deforestación; áreas tropicales; México
Author: Cristina Mendoza Weber
Publicado por: ECOTICIAS.COM