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Los tostadores reclaman que producción cafetalera se ha contraído en un 50%
Fecha de publicación:18/04/2011
País: Costa Rica

La Cámara de Tostadores de Café desmiente las declaraciones de los representantes del Instituto del Café de Costa Rica, ICAFE, reiterando la importancia de abordar con prioridad la severa contracción de la producción cafetalera nacional, la cual afecta el abastecimiento interno del grano así como el precio al consumidor.

A continuación, se detalla la posición del sector tostador explicada por José Manuel Hernando, Presidente de la Cámara de Tostadores de Café:

Desde la Cámara, no podemos entender cómo el ICAFE insiste en que hay suficiente materia prima, cuando el año pasado hubo un faltante de un 40% del abastecimiento del grano para consumo nacional, el cual debió completarse importando café de otros orígenes. Este año no se sabe aún, cuánto va a faltar.

La producción cafetalera se ha contraído en casi un 50% por el envejecimiento en las plantaciones, el cambio en los usos del suelo y afectaciones climáticas.
El tostador de café local, requiere anualmente unos 460.000 quintales, está iniciando el mes de abril y únicamente quedan 200.000 quintales para la exportación y el consumo nacional hasta que inicie la siguiente cosecha.

El desabastecimiento y las fuerzas internacionales de mercado, han duplicado en menos de un año el precio de la materia prima para el tostador, efecto que se ha reflejado en aumentos al consumidor nacional.

El tostador nacional viene desde hace años invirtiendo en la calidad que ofrece al consumidor, y esto lo reafirman las estadísticas del ICAFE, en las que para este año, puede verse cómo por el café de consumo nacional, se pagó en promedio un precio superior al que se paga por el café para exportación.

Para garantizar al consumidor nacional su café de consumo habitual en las cantidades, gustos y precios que este requiere, el tostador ha tenido que completar la oferta local con alternativas de otros orígenes, las que ha seleccionado cuidadosamente para honrar el esfuerzo y mantener la calidad que se ha producido por años.

La Ley del ICAFE establece que para el consumo nacional, los beneficios deben destinar apenas un 1% de la producción, cuando el país ha llegado a consumir casi un 20% de la producción nacional.

Incluso antes de que el café de una cosecha haya siquiera floreado, las empresas exportadoras ya han comprometido con contratos la mayor parte del grano disponible.

Lo anterior, porque para los clientes tostadores en el mundo, el café de Costa Rica es una materia prima más, la cual adquieren cuando está disponible, teniendo para todo el año, acceso abierto a la oferta del resto del mundo productor.

El industrial nacional en cambio, si bien puede protegerse con un inventario de unos tres meses de café nacional, debe venderlo a sus consumidores a lo largo de todo el año. Esto cuando la producción agrícola del grano en el país se concentra en sólo cinco meses.

Con la dramática caída en la producción, cuando el tostador requiere su café, ya no lo consigue y si lo logra encontrar, debe pagar precios muy superiores a los que se consiguen en el resto del mundo para calidades equivalentes.

No puede la industria poner en riesgo el abastecimiento de café tostado para el país, ni afectar su calidad, ni venderlo a precios inaccesibles para el consumidor.

Si no se estuviera utilizando una fracción importada del grano, el incremento en los precios al consumidor hubiera sido muy superior o la calidad se estaría viendo sacrificada.

Afirmar que la calidad de los cafés de otros orígenes, que se están mezclando con el café que se tuesta en Costa Rica, es inferior a los nacionales; es irrespetar el compromiso de las industrias tostadoras con sus clientes, cuando tenemos un consumidor cada vez más exigente y conocedor del perfil de la taza que desea.

La Cámara de Tostadores de Café, ha solicitado a las autoridades gubernamentales su intervención en la apertura de alternativas que hasta ahora han estado cerradas para el tostador local, tal como es el caso de Perú, con quien se negocia un tratado en este momento, y el cual debería contemplar la liberalización del café verde, lo cual podría dar un respiro a los industriales y al consumidor nacional.

Desde la Cámara seguiremos buscando en el país o fuera de él, el café que demanda nuestro consumidor y mientras las autoridades no tomen las decisiones que proceden, el café que hay que importar para abastecer al país, seguirá pagando el costo adicional de un arancel del 15%, que afecta tanto al industrial como al consumidor.

El consumidor nacional debe saber que las marcas que siempre han fabricado el café que consumen en sus hogares, están esforzándose por conseguir las condiciones necesarias para garantizarles el producto, la calidad y el precio que merecen.

Los industriales tostadores somos aliados del productor nacional y hemos insistido en que la producción de café del país debe recuperarse, aunque no vemos políticas claras para lograrlo.

El consumidor nacional no debe ser quien pague las consecuencias, ni el industrial quien sea criticado en su esfuerzo por mantener este producto de primera necesidad en las cantidades, con el precio y la calidad que sus clientes requieren.

Palabras clave: café, producción cafetalera, envejecimiento de plantaciones, Costa Rica
Publicado por: Periódico Digital Centroamericano y del Caribe