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Nuevo instrumento de ayuda a productores de alimentos y consumidores de las naciones en desarrollo
Fecha de publicación:21/06/2011
País: Mundial
Fuente: Banco Mundial

 

Zoellick dice que es preciso intensificar las medidas del G-20 para proteger a los más pobres


El Grupo del Banco Mundial anunció hoy un nuevo instrumento de gestión del riesgo que suministrará inicialmente US$4000 millones para proteger a los agricultores, productores de alimentos y consumidores de los países en desarrollo frente a la inestabilidad del precio de los alimentos; se aborda de este modo una cuestión clave que debatirán esta semana los ministros del Grupo de los Veinte (G-20).

 

Este producto, el primero en su tipo, mejorará el acceso a los instrumentos de cobertura y pondrá a consumidores y productores de productos básicos agropecuarios a salvo de la inestabilidad de los precios. También protegerá a los compradores del alza del precio de productos básicos alimentarios tales como trigo, azúcar, cacao, leche, ganado en pie, maíz, soja y arroz.

 

“Con esta nueva herramienta podemos ayudar a los agricultores, productores de alimentos y consumidores a resguardarse de las fluctuaciones de precios, fortalecer su posición crediticia y ampliar su acceso al financiamiento”, dijo Robert B. Zoellick, presidente del Grupo del Banco Mundial. “Este instrumento muestra lo que una ingeniería financiera inteligente puede lograr: mejorar la vida de la población pobre”.

 

Para empezar, IFC, institución miembro del Grupo del Banco Mundial dedicada al sector privado, pondrá en marcha este producto de gestión del riesgo de los precios agropecuarios junto con J.P. Morgan. Más adelante espera hacerlo con otros bancos.

 

“Nos enorgullece que el Banco Mundial e IFC hayan escogido a J.P. Morgan como asociado para ayudarlos en este desafío que plantean las políticas públicas de las economías en desarrollo”, dijo Jes Staley, Director Ejecutivo y Presidente del Banco de Inversión de J.P. Morgan.

 

En el mecanismo inicial con J.P. Morgan, IFC comprometerá hasta US$200 millones en concepto de exposición al riesgo de clientes que utilizan productos específicos de cobertura del riesgo derivado de las oscilaciones de precios, mientras que J.P. Morgan comprometerá, como mínimo, la misma suma. Dado que la exposición vinculada a las operaciones de gestión del riesgo suele ser menor que el monto principal de las coberturas que se ponen a disposición de los clientes, la suma de esas exposiciones deberían permitir a J.P. Morgan ofrecer a los productores y compradores de productos agropecuarios de los mercados emergentes hasta US4000 millones para protegerse de la variabilidad de los precios. 

 

Entre los clientes potenciales del nuevo producto se cuentan productores agropecuarios, consumidores, acopiadores, cooperativas y bancos locales, así como otras partes que reúnen requisitos predeterminados.

 

La formulación de instrumentos de gestión del riesgo está entre los planes que debatirán los ministros de agricultura del G-20 en la reunión que se celebra esta semana en París. También formó parte de un plan de nueve puntos recomendado por el Presidente del Banco Mundial en enero para hacer frente al alza y la inestabilidad del precio de los alimentos.

 

La estabilidad de los precios es fundamental, tanto para ayudar a los productores a obtener el financiamiento que necesitan para ampliar sus operaciones e incrementar su producción, como para garantizar a los consumidores un acceso razonable a los alimentos. Si bien los instrumentos de gestión del riesgo de los precios se usan habitualmente en el sector de la agricultura de los países desarrollados, los pequeños productores y los consumidores de los mercados emergentes no pueden obtener directamente instrumentos de cobertura debido a los elevados costos iniciales y márgenes de garantía. Por otra parte, muchas de las instituciones financieras de los mercados emergentes carecen todavía de experiencia con este tipo de servicios de gestión del riesgo y no los ofrecen a sus clientes locales.

 

El nuevo instrumento permite a productores y consumidores de los países en desarrollo acceder a la gestión del riesgo de los precios agropecuarios. J.P. Morgan –y, en el futuro, otros bancos–  trabajarán con clientes de los mercados emergentes para ayudarlos a cubrirse adecuadamente del riesgo que la fluctuación de los precios entraña para sus respectivos negocios. IFC facilita este proceso compartiendo el riesgo crediticio de esos clientes.

 

Además de fomentar el uso de instrumentos de gestión de riesgos, Zoellick señaló que, en relación con el alza y la inestabilidad del precio de los alimentos, esta semana los ministros de agricultura del G-20 podrían lograr un importante progreso si acuerdan aumentar la transparencia del sector agrícola con un sistema de información que amplíe el acceso público a datos sobre la calidad y la cantidad de las existencias de cereales.

 

Al hablar antes de la reunión, Zoellick dijo que también tenía la esperanza de que los ministros de agricultura del G-20 tomaran las primeras medidas para ponerse de acuerdo en eliminar las prohibiciones a la exportación cuando se trate de ayuda alimentaria de carácter humanitario, para que tal ayuda pueda llegar a la población hambrienta a tiempo para salvar vidas.

 

 “Hemos atravesado un período de extraordinaria inestabilidad en el precio de los alimentos, lo que acarrea el peligro real de causar un daño irreparable a las naciones y las personas más vulnerables”, afirmó Zoellick. “Unos precios altos, inciertos y fluctuantes representan la amenaza más seria que enfrentan los más vulnerables del mundo en desarrollo. Las personas tienen hambre de alimentos y de acción a nivel mundial”.

 

El presidente del Banco Mundial señaló que una mayor transparencia en cuanto a las existencias de alimentos en todo el mundo constituye una señal poderosa, que ayudaría a reducir la inestabilidad del precio de los alimentos al dar seguridad a los mercados y contribuir a calmar el pánico provocado por los altibajos repentinos de los precios.

 

Zoellick dijo que las cifras ponían de manifiesto la tensión del sistema agrícola mundial, agravada por la demanda creciente de alimentos. El aumento anual de los rendimientos del arroz y el trigo en los países en desarrollo –donde habitan cuatro quintos de la población mundial– disminuyó del 3% en los años setenta a apenas el 1% registrado en la actualidad.

 

Advirtió también que la agricultura estaba amenazada por el cambio climático y que, si no se tomaban drásticas medidas de adaptación, los rendimientos podrían reducirse en un 16% a nivel mundial y en un 28% solo en África durante los próximos 50 años.

 

El presidente del Banco Mundial dijo que se necesitaba una mayor inversión en investigación agrícola, ya que la producción de alimentos se debe incrementar en un 70% para poder alimentar a una población mundial que, según las previsiones, superará los 9000 millones de personas para el año 2050.

 

“Debemos ser creativos en la agricultura, no solo para aumentar las cosechas, sino también para obtener cultivos más resistentes, si vamos a responder al desafío de alimentar al número creciente de habitantes en condiciones más difíciles e imprevisibles”, afirmó Zoellick.

 

El Grupo del Banco Mundial señala que, a causa del alza y la inestabilidad del precio de los alimentos, se estima que, desde junio del año pasado, hay 44 millones de personas más viviendo en la pobreza, con menos de US$1,25 por día. En todo el mundo padecen hambre cerca de 1000 millones de personas, es decir, una de cada siete.

 

El Grupo del Banco ha reforzado notablemente el respaldo que presta para el sector agrícola: aumentó el gasto anual de alrededor de US$4100 millones en 2006-08 a una cifra que oscila entre US$6200 millones y US$8300 millones al año en 2010-12.

 

Palabras clave: precios de los alimentos, gestión del riesgo, Banco Mundial
Publicado por: Banco Mundial