La incertidumbre que genera el trigo a la hora de su inserción en el mercado, sumada al hecho que el sudoeste bonaerense no reúne las condiciones necesarias para la siembra de soja o girasol, derivó en que no pocos distritos apostaran a la siembra de cebada en porcentajes considerablemente mayores a los de la anterior campaña con el caso paradigmático de Coronel Suárez, donde se registró un incremento de superficie sembrada del 50%.