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Argentina y la sequía
Fecha de publicación:15/02/2012
País: Argentina

La presidenta Cristina Fernández minimizó los efectos y daños de la sequía. "Afortunadamente esta sequía, que parecía terrible, tendrá un daño mínimo", dijo Fernández en un acto público, y recomendó a los productores contratar seguros contra este tipo de inclemencias. "No podemos, en una actividad que es tan importante, seguir pidiéndole a Dios la lluvia y, cuando no llueve, pidiéndole plata al gobierno. Tenemos que introducirnos en los seguros contra granizo, heladas y sequías", sostuvo.

RESPUESTAS.

La Federación Agraria Argentina (FAA) respondió a los dichos de la presidenta afirmando en un comunicado que la presidenta “eligió negar los graves daños generados por la sequía a los productores, del mismo modo que lo hace con los efectos de la minería en las regiones donde se emplaza". Eduardo Buzzi, presidente de FAA agregó que “los lotes más afectados de maíz y de soja perdieron entre un 20 y un 50% del rinde, y eso es irreversible. Quieran asumirlo o no, la economía nacional y los productores serán afectados por la seca, y el Estado debe reconocer esa crisis y dar las respuestas que la gente necesita porque, si nada cambia, el campo volverá a la protesta".

El diputado bonaerense Jorge Srodek, considera por su parte que "no es cierto que los perjuicios hayan sido mínimos. La sequía ha dejado daños irreparables en algunas zonas de maíz y girasol, pero el principal problema no sólo es la falta de agua, sino las políticas equivocadas del gobierno". La FAA contestó también que "no existen seguros que cubran toda la geografía de nuestro país, porque el Estado nunca se ocupó de impulsarlos". 

CATAMARCA DECLARA EMERGENCIA.

El portal Catamarca Rural informa que el gobierno de Catamarca declarará esta semana la emergencia agropecuaria en toda la provincia, a raíz de la fuerte sequía que afecta a los productores, confirmó el ministro de Producción, Angel Mercado. El jerarca dijo que "aún no hay un estimativo de las pérdidas sufridas por los productores afectados por la sequía". "El gobierno provincial declarará la emergencia agropecuaria para sobrellevar la crisis en el sector por la incipiente sequía", agregó.

El anuncio fue hecho en una reunión con dirigentes del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP). Mercado dijo que “solicitará el apoyo de la Nación para paliar la grave situación de la economía en toda la jurisdicción, por la falta de lluvia”. Catamarca es una de las 23 provincias que componen a la República Argentina, situada en la Región del Norte Grande Argentino.Limita con las provincias de Salta, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Córdoba y con Chile.

RECLAMOS GENERALIZADOS

El 9 de enero el canal argentino Todo Noticias daba cuenta que los productores agrupados en la  FAA realizarán asambleas en Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe para reclamar la creación de un fondo extraordinario de asistencia que les permite afrontar la crítica situación provocada por la sequía en diferentes regiones del país.

Paralelamente otras entidades agropecuarias advertían sobre las pérdidas en la cosecha de granos y en el stock ganadero que causará la falta de lluvias, y reclamaron avanzar en una reducción en el nivel de retenciones. El presidente de la Sociedad Rural de Santa Fe (SRSF), Hugo Iturraspe, aseveró que la falta de lluvias ocasionará, en el norte de la provincia, la pérdida del stock ganadero.

"Vamos a volver a perder el stock ganadero, especialmente en los departamentos 9 de julio y Vera", indicó Itarruspe, que advirtió que una situación similar podría registrarse en las tierras sembradas en el centro y sur santafesino, que "están sufriendo muchísimo el agua" faltante. Todo Noticias agrega que en esa misma línea, el secretario de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Alberto Larrañaga, alertó que la sequía provocará "pérdidas irreversibles", por lo cual planteó la necesidad de avanzar en una reducción gradual en el nivel de retenciones.

"Hicimos un relevamiento distrito por distrito y nos encontramos con un panorama desolador y pérdidas irreversibles, y en este escenario lógicamente resurge el tema de las retenciones que con rindes por el suelo no se aguantan más", aseguró Larrañaga en un comunicado. El dirigente destacó que "sin cosecha, con los bolsillos secos y endeudados, muchos productores van a quedar en situación desesperante y a los que puedan cosechar algo, con rindes que no cubren los costos, con el 35 por ciento de retenciones les van a dar un empujón para que se fundan".

Por su parte, el director del Mercado a Término de Buenos Aires, Ricardo Baccarin, estimó que hasta la fecha ya se perdió entre un 22 y 23 por ciento de la cosecha de maíz por la sequía, al tiempo que consideró que por la sequía será "altamente improbable" que la actual campaña agrícola alcance los 100 millones de toneladas previstos. Baccarín aclaró que el cálculo en la pérdida de la cosecha de maíz es "asumiendo como ciertas las lluvias que están pronosticándose y que parece van a llegar el martes".

LAS SEQUIAS Y SUS CONSECUENCIAS

El sábado 11 de febrero el diario La Nación publicó un editorial titulado “Las sequias y sus consecuencias”, el que transcribimos en su totalidad. "Paulatinamente, al claudicar el fenómeno climático conocido como La Niña, que causó la escasez de lluvias en nuestro país, Uruguay y sur de Brasil, las precipitaciones han vuelto a beneficiar los cultivos con registros importantes que cubren la llamada zona núcleo de los más altos rendimientos, que abarca el noroeste de Buenos Aires, el sur de Santa Fe, el sudeste de Córdoba y el noreste de La Pampa.

Desde el inicio de diciembre hasta principios de febrero, la sequía tuvo efectos impactantes por coincidir con la floración y formación de los granos, principalmente del maíz pero también de la soja. Con calores intensos hubo lugares con bajísimas precipitaciones durante el crítico período. Solo el trigo y la cebada escaparon a sus consecuencias con motivo de haber cumplido su ciclo al sentirse la ausencia de lluvias. La cosecha de maíz, que bajo condiciones normales se estimaba en 28 millones de toneladas, se reduciría a 20 millones, mientras que la soja, cuya siembra récord debía alcanzar los 18 millones de hectáreas, disminuidas a 16, proveería una recolección del orden de los 45 millones, o sea una disminución de 15 millones entre ambos. Girasol y sorgo también contabilizaron pérdidas, aunque menores por su acotada participación en la economía granaria.

Los hechos registrados ponen de manifiesto la extraordinaria evolución de la agricultura argentina, basada en la adopción de tecnologías propicias a la obtención de altos rendimientos. La siembra directa, consistente en la utilización de sembradoras que depositan las semillas en el colchón de suelo y residuos del cultivo inmediatamente anterior, favorece la retención de las lluvias, reduce la evaporación y provee una mejor estructura a los suelos, contribuyendo a su conservación. También, los cultivos transgénicos, cuya mayor expresión es la soja resistente a herbicidas que la liberan de malezas, reservando la humedad y los minerales para mejorar sus rendimientos. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con su red de estaciones experimentales y sus centros de extensión, y los 180 grupos Asociación Argentina de Consorcios Regionales de experimentación Agrícola (Aacrea) con sus 4 millones de hectáreas y su renovada y generosa transferencia de conocimientos a sus pares, y más recientemente, la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), lograron la aplicación de las tecnologías mencionadas en 25 millones de hectáreas.

Esto ha ocurrido pese a la pesada mochila de las retenciones a las exportaciones que sustraen la tercera parte del valor de la soja y sus derivados y la cuarta parte del valor del maíz y algo más del trigo. Ningún país en el mundo exige tamaña contribución a sus agricultores y buena parte de ellos les provee estímulos de variada importancia. Lo aquí expresado sirve para reflexionar sobre la trascendencia de la evolución operada en el agro argentino: de no haber ocurrido con la profundidad y dinamismo que comentamos, las consecuencias de la sequía habrían sido de mucha mayor envergadura, como ocurría en el pasado ante sequías de similar tenor. Recuérdese cuando a principios de los años 50 se recurrió al consumo de pan negro para enfrentar la escasez de trigo.

Tampoco deberán dejarse de lado los quebrantos que dejó la sequía a un sinnúmero de productores, que requieren postergaciones o exenciones impositivas y programas de crédito para afrontar la continuidad de las futuras siembras y actividades en general.

En este sentido, la asignación de 2800 millones de pesos en créditos deberá concretarse sin demoras ni intermediarios para que cumpla con los propósitos del caso. Sin perjuicio de eso, las mejores herramientas consisten en dar plena libertad a los mercados, hoy cercenada mediante cuotas de exportación que desvalorizan la producción".

Palabras clave: Argentina, sequía, emergencia, pérdidas, agricultura, ganadería
Publicado por: TodoelCampo.com (Uruguay)