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Los agricultores colombianos quieren las semillas transgénicas
Fecha de publicación:11/03/2012
País: Colombia
Fuente: Colprensa

Más allá de las disputas que se generan en torno a si los alimentos producidos con transgénicos son buenos o no para quienes los consumen, lo cierto es que actualmente Colombia tiene cerca de 110.000 hectáreas sembradas con estas características entre maíz y algodón, cultivos que se han ido intensificando en departamentos como Tolima, Valle, Meta y Córdoba, entre otros. Y muestra de ello son las cifras de Agro-Bio, que indican que entre 2007 y 2011 las hectáreas sembradas con semillas Genéticamente Modificadas (GM) se incrementaron en un 253%.

Pero así como el interés de los agricultores de estos dos subsectores ha crecido de manera evidente con el paso de los años, así mismo han surgido inconvenientes relacionados con el manejo de las semillas, pues debido a que no son producidas directamente en el país, éstas no necesariamente se adaptan a las condiciones climatológicas de las regiones, lo que podría estar perjudicando, por ejemplo, a los algodoneros. De hecho, las malas perspectivas para estos productores, además de estar relacionadas con la disminución de la demanda de algodón de parte de la industria nacional y los efectos del invierno, podrían estar relacionadas con una disminución en el rendimiento de los materiales transgénicos.

Según la presidenta de la Confederación Colombiana de Algodón, Conalgodón, Luz Amparo Fonseca, la utilización de ciertas variedades en zonas que no son las más idóneas han impulsado los malos balances. “Por ejemplo, algunos transgénicos tienen mejores resultados en el caribe seco que en el húmedo. Es por eso que es necesario que se haga una mayor investigación en ese sentido, para que se pueda determinar qué variedades se adaptan mejor a las distintas regiones colombianas”, explicó la dirigente gremial.

Fonseca agregó que una buena alternativa para enfrentar el cambio climático, que también perjudica los rendimientos, es producir las semillas transgénicas a nivel local. No obstante, mientras se analiza esa posibilidad, que de hecho será trasladada próximamente al Gobierno Nacional, los únicos proveedores de los materiales son Bayer y Monsanto.

El algodón

La reducción en la demanda de parte de la industria nacional y la disminución en la calidad del producto por cuenta de los fuertes inviernos hacen que los algodoneros estimen que para 2013 la oferta de la materia prima se reducirá en un 50%. Según la presidenta de Conalgodón, Luz Amparo Fonseca, la demanda de algodón para este año rondará las 75.000 toneladas, dato inferior al de hace más o menos cinco años, cuando lo requerido fue de 85.000 toneladas. “La industria tiene que definir si le interesa o no comprar el algodón nacional, porque no nos podemos seguir arriesgando a incrementar más los inventarios”, explicó la dirigente gremial, quien agregó que están planteando la posibilidad de que las ventas se hagan sobre pedido, lo que garantizaría la comercialización de las cosechas. Así mismo, están fortaleciendo a algunas firmas para que empiecen a exportar.

Precios altos

Y precisamente la falta de más proveedores lleva a que,  según  la presidenta de Conalgodón, las semillas que llegan al país sean las más caras de América Latina, aspecto que en parte se solucionaría si se produjeran los materiales en Colombia. En ese sentido, la directora de Agro-Bio Colombia, María Andrea Uscátegui, explicó que actualmente el país, junto con Australia, tienen las semillas de algodón más nuevas y con mayor tecnología del mundo, de ahí que los precios sean altos.

Adicionalmente, aseguró que debido a que el mercado local todavía es pequeño en comparación con países como India, una reducción en los precios por cuenta de la cantidad de semillas compradas es inferior. “El algodón es un cultivo muy sensible y ante cualquier variación en el clima, los daños son grandes”, señaló la directiva, quien agregó que la compleja situación que se viene viviendo con los algodoneros no solo se ha presentado con las semillas transgénicas, sino también con las convencionales, lo que eliminaría la teoría de que por culpa de las GM se han incrementado las pérdidas.

Pero a pesar de que las variedades transgénicas que se vienen cultivando desde hace años en 22 departamentos cumplieron en su momento con los requisitos exigidos, lo cierto es que hoy enfrentan la rigurosidad de los inviernos pasados, lo que se salió del margen de acción previsto por los agricultores. La directora de Agro-Bio explicó que bajo condiciones climáticas adversas como las de los últimos años es imposible evitar que los materiales usados no se afecten, al igual que con las variedades convencionales.

“Hoy hay una segunda ola de semillas GM que se están desarrollando, las cuales serán más resistentes al cambio climático y podrán sobrevivir en condiciones de sequía, exceso de agua y salinidad, entre otros, pero eso no quiere decir que luego de creadas se puedan sembrar inmediatamente en Colombia. Todo eso es un proceso que deberá ir acompañado de buenas prácticas de parte de los agricultores, pues por el hecho de que las semillas sean mejores que las convencionales, no quiere decir que no requieran de cuidados”, dijo.

Para Plinio Puche, quien siembra algodón y maíz transgénico en Córdoba, los cambios climáticos han incidido en que algunas de las semillas usadas no se adapten bien a las nuevas condiciones. “Vemos reducidas las cosechas a 800 kilos por hectárea. Tenemos claro que el ICA tiene que asumir la responsabilidad y explicarnos cuáles son las razones por las cuales se han presentado esas reducciones en los cultivos”, aseguró el empresario.

Palabras clave: Colombia, agricultores, semillas transgénicas, OMG
Publicado por: El Universal (Colombia)