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Reducción de la pobreza mediante actividades comunitarias en el nordeste brasileño
Fecha de publicación:16/07/2012
País: Brasil
Fuente: Grupo del Banco Mundial

Desafío 

Hace 200 años que el nordeste brasileño, un área más grande que Europa Occidental y que incluye 10 estados, con una población de más de 53 millones, carga con la pobreza extrema. Las sequías, suelos pobres, escasez de agua y una distribución desigual de la tierra y el ingreso contribuyen a una pobreza, vulnerabilidad y exclusión social que es todavía más llamativa en áreas rurales. Alrededor del 40 por ciento de la población rural del Nordeste vive con menos de US$1,50 al día. Desde 1993, el Banco y los gobiernos estatales han buscado romper con este círculo vicioso a través de inversiones en varias generaciones de operaciones comunitarias de desarrollo rural en toda la región. Complementando estos programas, dos décadas de programas federales a gran escala en favor de los pobres, junto a sólidas políticas macroeconómicas, promovieron un crecimiento acelerado y generalizado y menores tasas de pobreza, incluyendo el Nordeste rural y el estado de Río Grande do Norte, pero el desafío sigue estando: proporcionarles alternativas productivas a las familias pobres rurales y fomentar la inclusión social y económica.

Enfoque

El Proyecto utilizó el “estilo” nordestino de desarrollo comunitario descentralizado. Bajo este modelo, las comunidades rurales —representadas en consejos municipales participativos con mayoría de miembros de la comunidad— seleccionan, preparan, implementan, operan y mantienen las inversiones prioritarias. Los principios centrales de este mecanismo enfatizan la gestión de los recursos por parte de los beneficiarios; una focalización de la pobreza simple, explícita y verificable; transparencia; y una asociación con las autoridades locales y la sociedad civil. El resultado esperado y real de este enfoque son inversiones sostenibles capaces de generar puestos de trabajo e ingreso; un mejor bienestar familiar a partir del agua potable y la electricidad; formación de capital social reflejado en el empoderamiento de las comunidades pobres hasta poder materializar, de manera independiente y colectiva, su propio desarrollo luego al Proyecto; y la transformación de los consejos municipales en centros de intercambio para debatir y acceder a otros programas y recursos públicos complementarios —el efecto “integrador” diseñado para maximizar el impacto del proyecto.


Resultados

La efectividad del Proyecto para la Reducción de la Pobreza Rural se refleja en los siguientes logros:

  • 2.700 proyectos beneficiaron a 90.000 familias rurales pobres —unas 450.000 personas—, creando unos 12.000 puestos de trabajo.
  • 53.000 familias accedieron al suministro de agua, derivando en una mejora de la salud, higiene y de la seguridad ante sequías, y aumentando la productividad;
  • Bajo el Plan de Acción Piloto para el Género, los ingresos aumentaron en promedio un 150 por ciento (en términos reales), mientras que la productividad agropecuaria mejoró un 360 por ciento entre los beneficiarios de inversiones en agua y sistemas productivos;
  • Más del 35% de los subproyectos productivos fueron presentados y ejecutados por asociaciones de mujeres o asociaciones con un mínimo de 66 por ciento de participación femenina; las mujeres implementaron 404 subproyectos productivos (p. ej. vegetales, miel, artesanías), beneficiando a 11.600 familias o 58.000 personas;
  • Inversiones exitosas e innovadoras en bandas musicales solidarias que beneficiaron a 100 músicos jóvenes de áreas rurales pobres, 65% de los cuales continuaron estudiando música en la universidad luego del proyecto;
  • Creció la capacidad de las comunidades de gestionar su propio desarrollo, impulsada por la creación por parte del Proyecto de 2.100 asociaciones comunitarias y la experiencia de aprendizaje derivada de la selección, preparación, ejecución y operación colectiva de sus inversiones, ya sea en infraestructura básica o instalaciones productivas diseñadas para mejorar el ingreso y generar puestos de trabajo;
  • El reciente papel de las asociaciones comunitarias en los consejos municipales mejoró el gobierno local y la relación entre las comunidades pobres y las autoridades estatales y locales.

Contribución del Banco

El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) aportó dos préstamos de US$22,5 millones cada uno. El BIRF proporcionó el 77 por ciento de los recursos bajo el préstamo original y 74 por ciento en forma de financiamiento adicional, en tanto el gobierno estatal aportó el resto.


Socios

El socio principal del Banco durante las dos fases del proyecto fue el Gobierno del Estado de Río Grande do Norte a través de la Secretaría de Planeamiento. El Proyecto se basó en asociaciones con agencias estatales y locales y en organizaciones no gubernamentales (ONG) para proporcionar asistencia técnica y servicios de capacitación a los consejos y asociaciones comunitarias. Dos asociaciones separadas, con el Instituto para el Desarrollo Sustentable y el Medio Ambiente y la Secretaría Estatal de Trabajo, Viviendo y Asistencia Social, dieron lugar a un innovador programa de educación ambiental y concientización y a un proyecto piloto contra la desertificación en la región semiárida de Serido. Por último, el Banco utilizó US$35.000 del Fondo Fiduciario para el Género, bajo el Plan de Acción de Género del Banco Mundial, para financiar estudios e inversiones en subproyectos piloto.


Hacia adelante

Luego de finalizado el proyecto, todos los subproyectos (excepto electricidad) fueron entregados a su respectiva asociación comunitaria para la operación y mantenimiento de la inversión, de acuerdo a las normas del proyecto y a la capacitación. Mientras tanto, el gobierno estatal colabora con el Banco en el desarrollo de una nueva operación de tres componentes: (a) Desarrollo económico inclusivo, en base a los mecanismos participativos y la infraestructura socioeconómica establecida como fundamentos de un enfoque más estrecho en la producción y competitividad de los pequeños productores; (b) Modernización del sector público, mayormente dentro de la Secretaría Estatal de Planeamiento; y (c) Desarrollo humano, centrado en la salud y la educación, y coordinado por las agencias sectoriales responsables.


Beneficiarios

Género, agua y conservación de grupos étnicos: Comunidad quilombola
Dona Gumercinda, de 83 años, de la comunidad quilombola de Sítio Pega, Portalegre, ubicada en una región afectada desde hace mucho tiempo por la escasez extrema de agua, dice: “Aquí el agua siempre fue un suplicio. Las cosas comenzaron a mejorar cuando el proyecto ayudó a nuestra asociación a construir un aljibe... luego un embalse, y luego un acueducto para llevar agua hasta nuestras casas. Ahora es una maravilla. La persona que cuida el sistema hace un muy buen trabajo y el agua llega muy rápido, cuando uno la necesita. Nadie duda en pagar R$10 por mes. No necesita venir a cobrarnos —nosotros lo hacemos. Antes, las personas se iban de la comunidad porque no había agua. Ahora, nadie se va y algunos incluso están regresando.” Su hija agrega: “El agua nos ayudó a organizarnos... nos reunimos más seguido. Nuestro próximo financiamiento es para tener vacas.”

Música: Un enfoque innovador para mantener a los jóvenes agricultores en las áreas rurales
Raquel, asistente del director de la banda de São Tomé, dice: “Aquí nunca hubo vida cultural. Ni siquiera conocía el significado de la música. Con esta banda, mi padre dijo que aprendería a tocar el acordeón, pero hice el examen de admisión para tocar el saxofón y reprobé en mi primer intento. Probé todos los instrumentos, y aun así no aprobé. Por suerte, un día un clarinetista tenía que irse y me ofrecieron reemplazarla, ¡sin tener que realizar un examen de admisión! Así fue como comenzó mi carrera de clarinetista en la banda...”

Sandra, madre de dos músicos de la banda de Portalegre: “Estoy completamente convencida de lo siguiente: la banda los hizo crecer no solo en estatura y conocimiento, sino también en espíritu. Uno de mis hijos me sorprendió al ser el primero en hablar. Solía ser muy tímido...”

Seguridad alimentaria: ¿Un salto más largo que las piernas? El jardín comunitario con irrigación de Ipoeira, en Severiano Melo
Francisca dice: “No tenía trabajo, nada. Ahora me gano mi propio dinero; ¡no tengo que esperar el dinero que me da mi esposo! A veces no puedo creer que esto sea real y me pregunto: ¿será verdad?”

Publicado por: Grupo del Banco Mundial