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El sector del ovino en Uruguay sufre por la crisis de Europa
Fecha de publicación:25/08/2012
País: Uruguay
Fuente: Blasina y Asociados

Los rubros vinculados a energía y proteína mantienen su efervescencia. La soja y el maíz siguen trepando semana tras semana y en esta volvieron a marcar máximos. Y tienen algo parecido a un seguro: si los costos suben por mayor precio de la energía, ellos a través de su aporte energético ven su precio subir. Están cubiertos de un costo alto. Son parte de la solución al problema energético mundial. Aunque como solución estén cuestionados. En cambio los productos del agro más alejados de ese epicentro, sufren la suba de costos sin recibir directamente los beneficios.

Y el caso extremo es el de la lana. Para un producto que no es tan imprescindible como el alimento, y que muchas veces es suntuario, el rumbo del mercado depende de una demanda mucho más elástica. Alimento se precisa todos los días, pero la compra de un traje puede esperar.

Por lo tanto, el mercado lanero baja cuando Europa y China van reduciendo su actividad. Las exportaciones de China se han estancado por primera vez en décadas. Los europeos no renovarán mucho sus vestuarios en el próximo invierno. Y los precios de la fibra en las últimas semanas se han desplomado.

Por eso la lana alcanzó en esta semana su nivel más bajo en dos años. En las dos semanas pasadas acumuló un descenso de 10%. Y todavía no logró hacer piso. Tras haber superado los US$ 15 por kilo marcando un récord en junio de 2011, ha venido cayendo hasta ubicarse por debajo de US$ 10 en la referencia australiana que refiere a un promedio de fibras vendidas, donde los vellones finos predominan.

Cuando la economía mundial funciona normalmente, lo que predomina en el mercado es lo escaso de la oferta. Por eso el panorama actual contrasta con el que se dio en el período de expansión económica de 2009 a 2011. Con ese impulso la lana alcanzó precios récords y lo mismo pasó con la carne ovina. La lana Corriedale pasó los US$ 4 por kilo, y hoy difícilmente alcanza los US$ 3. La carne ovina pasaba holgadamente los US$ 5 por kilo de carcasa para el cordero un año atrás y en el presente apenas llega a US$ 3,50.

Las referencias de 2010 y 2011 tal vez eran exageradas. Ese impulso tan fuerte estuvo motivado en la baja oferta mundial y local, derivada justamente de la expansión de los sectores agrícolas vinculados a la energía y de los rubros dedicados a la producción de proteínas. La lana es prescindible y tiene por un lado una ardua competencia de otras fibras, tanto naturales como artificiales. Por otro una ardua competencia por la tierra, ante la ganadería vacuna, más simple y segura. Es más fácil robar una oveja que una vaca. Durante los 20 años de 1990 a 2010 el diferencial de precios entre carne vacuna y lana llevó a una baja muy fuerte de la majada en todo el mundo, incluido Uruguay. Por lo tanto, cuando la economía mundial se recuperó en 2009 la oferta no estuvo y los precios se dispararon.

Así de volátil debe esperarse el futuro de la lana y la carne ovina. En lo que va de este año la industria textil china está exportando menos volúmenes que en 2011. No pasa lo mismo con la industria textil italiana, que está logrando un buen desempeño en sus exportaciones a EEUU y Japón. Pero China mueve el 60% de la fibra del mundo y en lo que va del año ha importado 9% menos de lana que el año pasado. Y si los europeos logran mantener algo de actividad es bajando costos. Por lo tanto, se comprende que el precio de la lana en Australia haya caído 20% desde que empezó el año, 28% en los últimos 12 meses y 35% desde el máximo alcanzado el 15 de junio de 2011.

Un poco más sorprendente es el descenso en el precio de la carne ovina. Por ahora no se ve reflejado en el precio de exportación que define INAC. Gastón Scayola, gerente del frigorífico San Jacinto, dijo al programa Tiempo de Cambio que “los precios en el mediano plazo van a seguir subiendo”, pero que actualmente “las paletas que vendíamos a US$ 8.000 en Brasil, las vendemos a US$ 5.000; y las piernas que vendíamos a US$ 12 mil este año estamos haciendo un esfuerzo para venderlas en US$ 6.000. Hay luces amarillas para esta zafra. Vamos a tener la real dimensión de la situación sobre el final de setiembre cuando Europa haya terminado sus vacaciones”.

La consecuencia es que el precio del cordero ha caído a

US$ 3,50, lo que lo sitúa por debajo del precio de los novillos bien terminados que ya superan los

US$ 3,60. Desde 2009, cuando INAC empezó a llevar estos precios, nunca había pasado algo así.

Se quiebran así dos relaciones de precios que son muy importantes. El kilo de ternero liviano supera los US$ 3 por kilo, y así supera también el precio de la lana Corriedale, mayoritaria en Uruguay. El kilo de novillo gordo supera al kilo de cordero. Esas relaciones de precios llevaron en el pasado a que los vacunos desplazaran a los ovinos.

No sucederá en el corto plazo. Los ovinos han logrado dos años de buenas pariciones y la población seguirá creciendo por un tiempo. Pero ese crecimiento es justamente lo que algunos productores ven como una amenaza. Aunque no es muy alta porque hay productores que se resisten a vender a los actuales valores, la faena de corderos en agosto casi duplica a la del año pasado. Y más allá de los vaivenes de corto plazo de la faena, se sabe que hay una oferta mayor a la de otros años. Con los altos precios, los productores se jugaron al cordero y hoy están que trinan.

Una baja en los productos que genera cualquier rubro, lleva muy rápidamente a una baja en la producción, porque el costo de oportunidad de cada hectárea usada en el agro es cada vez mayor.

En la baja de precios internacionales hay un factor estacional. Para la lana porque la gran mayoría de la oferta exportable del mundo proviene del hemisferio sur. A esta altura del año se esquila en el Mercosur y en Oceanía, por lo tanto es el momento en el que los importadores tienen una buena disponibilidad de oferta y seguramente lo aprovechan. En la carne ovina por las vacaciones europeas que están terminando.

La preocupación es global. “Esto empieza a parecerse al 2008” dijo esta semana en Australia el integrante de la Asociación de Exportadores de Merino, James Thompson. “Esperamos que la recuperación llegue semana tras semana, pero por ahora la confianza no ha vuelto”. Esta fue la tercera semana consecutiva de bajas en Australia.

En Uruguay la población de ovinos cayó de los 25 millones de 1990 a 7 millones. Ahora está en un proceso de gradual recuperación, que puede ser puesto a prueba por el actual ajuste de precios. 

Mientras haya crisis en Europa los precios de la lana lo seguirán sintiendo, incluso las más finas y las de mayor calidad, que son las más suntuarias. Y con la sequía de EEUU los demás rubros –y en particular la carne vacuna– seguirán disfrutando de una situación privilegiada de la que la lana no participa. Si los precios flojos también permanecen en la carne ovina, la recuperación de los ovinos puede interrumpirse.

Setiembre deberá mostrar si el período estacionalmente adverso actual deja paso a un rebote en el precio de carne ovina y lana que los ponga a tiro de los demás rubros con los que compite por la tierra. La crisis europea y el freno de China pegan en el agro muy selectivamente y la oveja es por ahora la víctima más visible.

Entre la incertidumbre de precios y una posible recuperación.

“Para un sector que ha decidido un esfuerzo sistemático de mejora en la calidad de sus productos y en la calificación de quienes participan del proceso productivo, el riesgo mayor es que un mal momento coyuntural interrumpa un saludable proceso de cambio estructural”, opinó Roberto Cardellino, director de Delta, empresa que asesora en materia de ovinos en Uruguay y Oceanía.

“Todavía es temprano para que la baja de precios se traduzca en una decisión de achicar majada o dejar de retener vientres. La tendencia a la baja en la oferta mundial y la demanda que se mantendrá, tanto para la carne como para la fibra, permiten suponer que para aquellos que perseveren en el rubro serán premiados en un plazo seguramente corto”, opinó.Cuando suceden estos acontecimientos en la economía mundial el mercado lanero se ve afectado y los diferentes actores  pasan a tomar una actitud de calma y de ver cómo evoluciona el tema económico.

El mercado chino está casi inactivo, el mercado europeo tradicionalmente en agosto no se mueve por las vacaciones, de forma tal que no hay negocios que muevan los mercados. Por eso los precios han ajustado a la baja En lana sucia, que exportamos un 90% a China, al no estar activa, tranca todo.

El encargado de lanas de Zambrano & Cia, José Luis Trifoglio, fue más cauto en cuanto al momento de la recuperación. “Yo creo que (la situación) se va a extender un poco más, que no será fácil ver un cambio en el corto plazo. Vamos a tener un período de baja que va a durar probablemente hasta que los europeos se reincorporen a la actividad, probablemente allí se va a estabilizar y en 2013 podría haber una cierta recuperación en los valores. Pero va a ser difícil que se vea en esta zafra”, pronosticó.

En el mismo sentido se pronunció Ricardo Stewart, de Arrosa y Muñoz. “Por ahora la veo complicada y con incertidumbre. Era un poco previsible que después del receso podía venir una pequeña baja, pero me parece que ya estamos en más que pequeña”, dijo. “En la medida que se empiece a regular la oferta en Australia, ahí puede empezar a cambiar un poco la curva. Acá el productor se mantiene expectante.

Está sorprendido de la baja que ha tenido los precios, va a llevar por lo menos 30 días tener más clara la situación, porque ya va a haber lotes esquilados que con la lluvia se ha demorado y que por suerte evitó una presión vendedora. Si el mercado se vuelve a situar en una lana Corriedale entre US$ 3 y 3,50 me parece un buen escenario”, acotó.

Desde la industria se mantiene la calma. Frank Raquet, director de Montelan, opinó que, a diferencia de otras épocas, “no veo que haya muchos stocks a lo largo de la cadena en el mundo. No es una crisis de precios en competencia con otras fibras, sino que es una clara reducción de la demanda. A corto plazo no soy muy optimista pero veremos cierta recuperación a principios del año próximo. La clave es la recuperación del consumo minorista.

Un problema de oferta en carne ovina.

Carlos Salgado, analista de mercados del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) no encuentra una explicación clara a la caída de precios de la carne ovina. “La semana pasada hubo un quiebre de precios, el segundo del año, porque en mayo hubo otra baja en los precios. Quizá estamos en un momento muy especial porque es pleno invierno pero no sé decir cuál sería la causa.

El verano europeo siempre es de poca demanda de carne ovina. La demanda empieza a partir de setiembre y octubre. Los picos de demanda son las fiestas de fin de año y las Pascuas”, explicó. Más allá de eso, opinó que “el problema de Europa ya estaba, se mantiene, los precios de exportación por mes no han variado en lo que va del año; hubo una baja en julio, pero no explicaría lo que pasó ahora. Yo la explicación que tengo ahora es un problema de oferta.

La oferta de corderos aumentó en junio, julio y en lo que va de agosto se duplicó con respecto al año pasado la faena de corderos. En este momento hay mucho cordero para ingresar a la faena producto de unos sistemas de producción que están condicionados por sus particularidades del sistema, como puede ser los semilleros de las zonas arroceras que se cierran estos días, los corderos que se invernan en las chacras tienen que empezar a salir ahora, todo eso deben ser más de 10 mil corderos y eso debe estar en la cabeza de la industria”, evaluó Salgado.

El tema preocupa: “El precio del cordero a US$ 3,50 está un poco por debajo del precio del novillo, algo que no se daba desde 2008. Eso va a tener incidencia después en las decisiones de los productores. Siempre que se dio eso, y más en condiciones de bajo precio de la lana, el stock ovino bajó. Eso es una referencia. Hoy no hay un productor de corderos que esté contento. Ni uno”.

Palabras clave: Uruguay, ovino, lana, crisis, Europa, exportación
Publicado por: El Observador (Uruguay)