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La enfermedad del Moko, una amenaza para el banano colombiano
Fecha de publicación:28/01/2013
País: Colombia

El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) ha eliminado más de 700 hectáreas de plátano y banano en 2011 y 2012 como parte de un programa de erradicación para detener la propagación del moko bacteriano. El ICA planea continuar con sus esfuerzos durante 2013, al tiempo que los principales abastecedores de la fruta en el país tienen el problema bajo control. Sin embargo estos podrían ver un alza en sus costos si los productores orientados al mercado local no toman las medidas de mitigación apropiadas. 

El problema de la enfermedad del Moko está “técnicamente resuelto” a los ojos de John Jairo Mira Castillo, director ejecutivo en el Centro de Investigación del Banano (Cenibanano). “Esto es en primer lugar porque sabemos prevenir su llegada a las fincas y en segundo lugar, cómo erradicar la enfermedad si es detectada”, comentó a www.portalfruticola.com.

“Tenemos una gran cantidad de fincas acá en la zona de Urabá y en la zona de Santa Marta en el Caribe con problemas muy graves de Moko. Pero si uno sigue las instrucciones que tenemos, la enfermedad es erradicada y no hay ningún problema”.

“Sin embargo, el Moko es una grave amenaza para los productores de banano porque en las granjas donde está, su erradicación implica que al menos no tendrás cultivo por seis meses y por lo menos 14 meses sin producción, por lo que desde un punto de vista económico y de producción es muy grave”.

De ser detectado, el ICA ha aconsejado a los productores que apliquen un herbicida llamado glifosato. ”Se inyecta en la planta y la mata, así la bacteria no tiene ningún alimento y muere,” dice Yaneth Jimenez del ICA.

“Hemos creado una zona roja que cubre cinco metros de diámetro alrededor del sitio donde las plantas han sido asesinadas, y restringimos el movimiento de las personas a aquellas áreas para evitar su contacto con la bacteria, ya sea a través de sus zapatos o herramientas”, dijo.

“Después de la zona roja, hay otra de 10 metros de diámetro para la zona amarilla, que es una zona de observación. Focos secundarios son posibles, por lo que la zona amarilla tiene que controlarse y tenemos que mantener fuera la entrada de animales como perros o gallinas”.

Impacto y desarrollo de la enfermedad

Jiménez dice que la enfermedad ha estado en Colombia por unos 25 años, sin embargo las inundaciones a fines de 2010 y a lo largo de 2011 ayudaron a que la bacteria se dispersara a nuevas áreas. “Comenzó en el Departamento de Tolima, pero ahora lo tenemos en todos los 22 departamentos productores debanano y plátano en el país”, señaló. “Es un problema en cualquier lugar que tenga musaceaes, sea banano o plátano, y eso incluye las regiones cafetaleras donde los productores han diversificado su producción”.

Jairo comentó que el último inventario de Moko en Colombia mostró que el 30% de las fincas bananeras tuvo al menos un foco de Moko. Aunque ese porcentaje puede haber disminuido en los años siguientes con la erradicación, el director de Cenibanano cree que las inundaciones de 2011 podrían haber traído de vuela ese porcentaje. “El impacto no ha sido importante para las exportaciones. Tenemos más o menos los mismos niveles de exportación de fruta en los últimos 10-15 años y las reducciones en la producción han estado más asociados con efectos climáticos”, dice.

“En el caso del banano, cuando un productor encuentra un caso de Moko, hace el tratamiento muy rápidamente así que normalmente estos focos no tienen más de cinco o seis plantas en la mayoría de los casos.”

Externalidades negativas

Jimenez hace eco de los comentarios de Jairo acerca que el sector exportador tiene a la enfermedad bajo control. ”En la regiones exportadoras los productores son muy conscientes de la erradicación. Contamos con 47.000 hectáreas de banano de exportación, y en esas plantaciones hay una mejor gestión. Existe una cultura que reconoce la importancia del asunto, por lo que la gestión es buena y realmente no es un problema. La Sigatoka Negra es más un problema”.

Añadió que el problema del Moko es grave en el Departamento de Quindío, donde hay un área total de musaceaes de 35.000 hectáreas. “Es donde están todas las semillas para la propagación y es también donde la enfermedad ha mostrado la mayoría de los efectos”. “Las semillas son un gran problema. Las personas están llevando las semillas a otras partes del país. Para tratar de detener esto tenemos un programa de capacitación y educación donde le estamos señalando a las personas cuánto dinero pueden perder por la infección de Moko”. Jairo aplaude la campaña de erradicación y mitigación del gobierno, destacando que sin ellos el  Moko podría convertirse en una «catástrofe desde el punto de vista de la seguridad alimentaria para las personas que dependen de esto y el suministro de los mercados locales de banano y plátano».

Una de las cuestiones claves para Jairo es el hecho que las operaciones de productores-exportadores más grandes están muy cerca de fincas de plátano más pequeñas con procesos menos avanzados. Señala que estos productores más pequeños, algunos con menos de una hectárea, a veces pueden tomar el asunto en sus propias manos y empeorar las cosas. “Es principalmente en la zona de Magdalena donde hay productores-exportadores justo al lado de productores del mercado local, y si un productor para el mercado local deja que la enfermedad crezca, esto implicará un mayor costo para el productor-exportador”.

“Esto es porque en primer lugar tienen que estar atentos para que la enfermedad no llegue a su granja – tendrán que implementar sistemas de desinfección para sus herramientas y equipo de trabajo, y esto elevará sus costos”. “Finalmente, a continuación, tienen el riesgo de que si el Moko aparece en su granja, tendrán que asumir el costo de las erradicaciones”. Ambos expertos señalaron que la bacteria que causa el Moko –  Ralstonia solanacearu –  también puede afectar a otros cultivos como tomates y papas.

Palabras clave: Colombia, moko, enfermedad, banano, ICA
Publicado por: PortalFrutícola