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La FAO sugiere a México reorientar los recursos contra el hambre
Fecha de publicación:21/01/2013
País: México

La Cruzada contra el Hambre y la Pobreza Extrema, que lanzará este lunes el Presidente Enrique Peña Nieto, enfrenta los retos de lograr una articulación efectiva de los numerosos programas que ya operan, y combinar los subsidios a familias en situación de carencia con apoyos que reactiven la producción en las comunidades, advierte Nuria Urquía, representante en México de la FAO.

La estrategia, sostiene en entrevista la especialista de Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), debe redirigir adecuadamente los recursos sin aumentarlos.

Para un país como México, dice, resulta viable plantearse la meta de lograr en seis años la seguridad alimentaria, a condición de mantener la voluntad política de hacerlo y garantizar una coordinación de esfuerzos en la práctica, y no sólo en el papel.

"Lo que hemos visto en el anteproyecto de decreto de la Cruzada contra el Hambre es que tiene un enfoque adecuado. Coordina todas esas actividades que tenían que haber sido ya coordinadas en el pasado. No hay programas nuevos, son programas que ya existen, pero de lo que se trata es de rediseñarlos, reorientarlos para que incidan primero sobre la misma población y, segundo, que tengan un objetivo común", comenta.
 "El problema que ha habido hasta ahora es que las secretarías han manejado los programas independientemente, y es muy importante que exista una cabeza común que los realine".

El objetivo de "hambre cero", señala, es aplaudible y coincide con la ambiciosa meta que se ha fijado la propia FAO, más allá de lo que originalmente era el Objetivo del Milenio, de reducir a la mitad en 2015 el hambre registrada en 1990.

México, detalla, tiene niveles de desnutrición menores al 5 por ciento, por lo que su situación es mejor que la del resto de Latinoamérica; pero en contraste, sí tiene altos niveles de desigualdad que se reflejan en la pobreza: 1 de cada 4 mexicanos no tiene suficientes ingresos para adquirir la canasta básica, y en el ámbito rural la proporción puede llegar a 5 o 7 de cada 10.

El panorama de un país con un ingreso per cápita de 15 mil dólares anuales y datos alentadores de crecimiento macroeconómico, insiste, es incluso mejor al de algunas naciones de Europa, pero las acciones de Gobierno para paliar la pobreza han resultado insuficientes por la falta de focalización adecuada.

"La FAO ha proclamado desde hace mucho tiempo que para solucionar un problema de seguridad alimentaria es necesario un enfoque de doble vía: es decir, una intervención inmediata a través de programas sociales, de apoyo al ingreso, condicionado, para mejorar la situación social de las comunidades, pero al mismo tiempo con apoyos productivos, intentando romper este círculo vicioso de pobreza para que las poblaciones no dependan permanentemente del subsidio", subraya.

En el campo mexicano, alerta, medio millón de los 5.4 millones de productores que existen generan el 80 por ciento de los alimentos, mientras que 70 por ciento de los pequeños productores viven por abajo de la línea de bienestar y un millón de medianos no puede aprovechar del todo sus tierras por falta de herramientas, créditos e infraestructura para almacenar y distribuir su producción.

"Yo no he visto en este proyecto (de la Cruzada) el tema de compras públicas de la producción de las comunidades. Hay una gran desvinculación entre la producción local y las cadenas de valor, y sería muy importante reforzar este punto", apunta. Brasil, destaca, logró reducir en 10 millones el número de personas con desnutrición en seis años con un esquema similar al que ahora adoptará México, en gran medida gracias a que apostó también a reactivar la producción local.

Palabras clave: FAO, México, recurso, hambre
Publicado por: E-Veracruz