Las capacidades desarrolladas dentro de la dimensión individual generan cambios en habilidades, comportamientos y actitudes en un amplio espectro de actores del sector agrícola y de desarrollo rural. La capacitación, intercambio de conocimientos y creación de redes constituyen formas dentro de esta dimensión en las que las capacidades pueden fortalecerse.
Fortalecer las capacidades dentro de la dimensión organizacional implica tomar medidas para mejorar el funcionamiento y desempeño global de una organización. Esta dimensión tiene impacto directo en la forma en que los individuos dentro de la organización desarrollan sus competencias y emplean sus habilidades.
El entorno facilitador es el contexto en el cual los individuos y las organizaciones ponen en práctica sus habilidades, y donde se efectúan los procesos de fortalecimiento de capacidades. Este entorno engloba: compromiso político y visión; estructuras políticas, jurídicas y económicas; asignaciones y procesos presupuestarios; estructuras de gobernabilidad y poder; e incentivos y normas sociales.
En las intervenciones para el fortalecimiento de Capacidades se entrelazan las tres dimensiones; los individuos, las organizaciones y el entorno favorable forman parte de un todo. El fortalecimiento de capacidades muchas veces conlleva el reforzamiento de los conocimientos de las personas, sin embargo, los resultados que cada individuo pueda lograr dependerá en gran medida de la calidad de las organizaciones en las que trabajan. Además, la efectividad de las organizaciones y de las redes de organizaciones se ve afectada por el entorno facilitador. Por otro lado, el entorno se ve afectado por las organizaciones y la relación que existe entre ellas.