
En los últimos 20 años la comunidad pesquera mundial ha comenzado a dar un enfoque más racional y sostenible a la explotación de la pesca de especies silvestres del mar mediante la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y sus instrumentos auxiliares y prácticas derivadas. Debido a la índole de las aguas continentales, por completo encerradas en el territorio de los países o compartidas entre dos o más países vecinos, no hay instrumentos internacionales equivalentes que se apliquen a la pesca continental. En el mismo período, la pesca mundial sufre presiones cada vez mayores por el aumento de la demanda, la innovación y eficacia tecnológica y la globalización creciente de los mercados. A veces parece que ambas vías han corrido paralelas, con referencia apenas de paso a las oportunidades de sostenibilidad o a los riesgos evidentes de no tener en cuenta los límites de la explotación pesquera.
En respuesta al reconocimiento de las presiones existentes, la comunidad internacional adoptó un documento de gran importancia, el Código de conducta para la pesca responsable (Código), a fin de zanjar esta laguna entre la aceptación política internacional y el comportamiento efectivo de la pesca. En algún momento entrarán en vigor otros marcos jurídicos de las Naciones Unidas (el Acuerdo de las Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces, el Acuerdo de reabanderamiento de la FAO) y, en efecto, gran parte de los requisitos del Código reflejan directamente estos instrumentos. Si bien el Código es de aplicación voluntaria, establece un código de prácticas convenido que tiene consecuencias amplias para la forma de utilización de las poblaciones de peces, inclusive en relación con la pesca en agua dulce y la acuicultura. Gran parte del Código se refiere al desarrollo y al uso racional del conocimiento. Todos los artículos del Código exhortan a los Estados, organizaciones y particulares a recoger datos, desarrollar conocimientos y aplicar las medidas apropiadas. Es necesario tener en cuenta los requisitos de los datos en todos los niveles y para todos los propósitos, así como la índole y el alcance de la información necesaria para alimentar un "sistema de conocimientos" del que se puedan informar los tres ámbitos interconectados de la gestión: las políticas, la planificación y la ejecución.
Una elaboración de políticas y gestión eficaces necesita abarcar todos los ámbitos de la información. El principal desafío para el futuro es coordinar la recogida de datos y los programas de intercambio de los países, las organizaciones regionales de pesca y la FAO con el espectro más amplio de ámbitos de información como se expone a continuación, mientras que las actividades pasadas se han concentrado demasiado en los dos primeros:
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Ámbito de información sobre la pesca y las operaciones: todos los aspectos de la captura primaria de los recursos acuáticos y su elaboración; quién pescó qué cantidades de peces, cuándo y cómo; y cuál información de gestión de las operaciones se requiere.
- Ámbito de información sobre biología y medio ambiente: todas las características biológicas, de la dinámica y la interacción de los recursos acuáticos vivos que se explotan y sus especies afines en el marco biológico y físico del ecosistema.
- Ámbito de información sobre economía y finanzas: todos los aspectos del comportamiento del sector pesquero, incluidas las cuestiones de los recursos humanos, financieras y económicas, de producción y comercio.
- Ámbito de información sociocultural: todas las características necesarias para evaluar las políticas y la gestión de la pesca en relación con la distribución de los ingresos y los alimentos, equidad y demografía, y la dependencia y situación social de los participantes.
