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El Caribe

06/09/2017

Resiliencia en Haití: ganarle la carrera al clima

Un proyecto en Haití quiere reforzar la capacidad del país para hacer frente a los fenómenos climáticos adversos, como el Huracán Matthew. Un aumento de la resiliencia podría acelerar las vías de crecimiento y desarrollo del país.

Un padre carga su hija a hombros mientras los residentes huyen de las crecientes aguas en busca de refugio, al paso de la tormenta tropical 'Noel' en Cité Soleil, Haití.

La resiliencia al cambio climático es un concepto que, poco a poco, ha pasado a dominar el debate climático de buena parte de la región del Caribe. Hoy ya no se discute que, de ser más resilientes, muchos países de la zona verían su desarrollo acelerado notablemente. Haití es paradigmático en ese sentido; se trata de un país cuyo potencial de crecimiento se ve frustrado constantemente por la persistencia de los fenómenos climáticos extremos, siendo el más reciente de ellos el huracán Matthew, que impactó en la isla en Octubre de 2016. Más de dos millones de personas se vieron afectadas, y cerca del 90% de los cultivos se perdieron por completo. Pero no era un evento aislado: apenas un año anterior, en 2015, el país sufrió una sequía que le dejó a las puertas del hambre.

Volver a empezar tras un evento de estas características es costoso y extenuante. Para las mujeres y hombres cuyas formas de vida están a merced del clima, especialmente en zonas rurales, requiere también de una férrea fuerza de voluntad. Sin aumentar la resiliencia para hacer frente a la inestabilidad climática, Haití corre el riesgo de permanecer anclado en un bucle cíclico de destrucción y reconstrucción que drena sus recursos y retarda su progreso.

El proyecto de Paisajes Productivos Resilientes (RPL por sus siglas en inglés) representa un esfuerzo de Haití junto a distintas organizaciones para contrarrestar esa tendencia y contribuir al fortalecimiento de sus sistemas agrícolas frágiles. El objetivo final es generar ecosistemas capaces de soportar las inclemencias más extremas del clima, minimizando el impacto de éste en la vida de las personas. Financiado por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), la Organización Jenkins-Penn (JP/HRO), y con el apoyo técnico de la FAO, el proyecto estima ponerse en marcha a principios de 2018, con una duración inicial de 5 años.

Roble Sabrie, experto de la FAO, ha trabajado en iniciativas similares en Haití y es parte del equipo que está elaborando el RPL. En su reciente misión al país trabajó con el equipo de gobierno en un análisis económico y financiero para el proyecto, y visitó la región de Nippes, que, junto a la de Grande Anse, centrará buena parte de la intervención del proyecto. A su vez, el componente de inversión quedará compensado con una vertiente más política, que aspira a establecer marcos institucionales favorables para el proyecto, y allanar el camino de las políticas que apoyen la resiliencia. “la idea es mostrar el camino a seguir en la gestión y práctica de la agricultura en relación al medio ambiente”, asegura Sabrie, “marcando una ventaja saludable en la carrera de Haití contra la climatología extrema”.

Autor: Jordi Vaqué, Gestor de Información y Comunicaciones en el Centro de Inversiones de la FAO, División de América Latina y el Caribe (TCIC)
Fotografía: UN Photo/Logan Abassi (CC BY-NC-ND 2.0)
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