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Los precios de lubina y dorada alcanzaron los valores mínimos de los últimos años a medida que el exceso de oferta continúa

11/04/2019

El ciclo de auge y caída típico del sector de la acuicultura de lubina y dorada del Mediterráneo se encuentra ahora en la fase de caída debido principalmente al rápido crecimiento de la producción liderada por la industria turca. El debilitamiento económico y la incertidumbre general en los mercados importantes se suman a los desafíos presentados por las fuertes caídas de precios.

Las consecuencias del exceso de optimismo en los niveles de poblaciones juveniles en las granjas griegas y turcas durante los últimos dos años se están sintiendo ahora en el mercado europeo de lubina y dorada. Según las cifras de Kontali, la producción total estimada de lubina y dorada en 2018 fue de 172 500 toneladas (+6 por ciento) y 200 500 toneladas (+7 por ciento), respectivamente. La sólida demanda en mercados importantes de la UE28 y el prometedor crecimiento en los mercados más nuevos representaron una oportunidad aparente para la expansión. Sin embargo, la producción total aumentó demasiado rápido para lo que todavía es un mercado relativamente poco desarrollado en términos de rango geográfico y diversidad de productos. El resultado fue una pronunciada tendencia a la baja de los precios que no mostró signos de desaceleración en la segunda mitad de 2018. En Italia, el mercado individual más grande para ambas especies, los precios de septiembre de 2018 para la dorada y lubina (300–450 g) de origen griego se situaron en EUR 4,20 y 4,30 por kg, respectivamente. En diciembre, los precios cayeron aún más a EUR 3,80 por kg para la dorada y EUR 3,90 por kg para la lubina. Estos niveles de precios no se habían visto desde hace seis años en el caso de la dorada, y aún más en la lubina. Para una industria en la que a menudo se estipula 5 euros por kg como precio aproximado de equilibrio a nivel de granja, cuanto más tiempo persista la situación actual, mayor será el daño para los márgenes del productor.

Solo se pronosticaron aumentos relativamente pequeños en la producción griega de lubina y dorada para 2018, y las últimas estadísticas de volumen exportado sugieren que esta proyección fue precisa. Sin embargo, tras años de expansión turca de las exportaciones de lubina y dorada a la UE28, los exportadores griegos ahora compiten directamente con los turcos en todos los mercados principales y han tenido que bajar sus precios como respuesta al aumento de la oferta de pescado más barato procedente de Turquía. Esto es particularmente cierto para la lubina, que ha sido relativamente más abundante en 2018, pero la tendencia a la baja en los precios de exportación de la dorada griega también se aceleró más adelante en el año, ya que la demanda post-verano se debilitó.

Las exportaciones griegas de lubina disminuyeron un 7 por ciento en términos de valor durante los primeros 9 meses de 2018. Italia sigue siendo el mercado más importante para la industria griega, absorbiendo el 50 por ciento de la producción de lubina de Grecia y alrededor del 40 por ciento de su producción de dorada. El progreso del sector griego en términos de desarrollo de mercados alternativos sigue siendo limitado, frenado en parte por su desventaja de precios. Sin embargo, el énfasis en esfuerzos de marketing más coordinados y la fusión de dos de las compañías de acuicultura más grandes de Grecia en una sola entidad representan medidas positivas tomadas por la industria en 2018.

En Turquía, el 2018 fue un año con niveles récord de producción, un mayor desarrollo del mercado de exportación y condiciones financieras turbulentas. Los factores económicos detrás del debilitamiento de la lira, que ha favorecido a los exportadores en sus esfuerzos por expandir su participación en los mercados de la UE28, son aquellos que también han restringido el acceso al crédito para las compañías acuícolas y reducido la demanda del mercado interno. Desde la perspectiva de los exportadores turcos, el valor decreciente de la moneda nacional proporcionó un amortiguador contra la caída de los precios en el mercado más grande, pero la elevada tasa de inflación interna y los problemas asociados a esto conllevan otros desafíos. Italia y los Países Bajos fueron los únicos dos principales mercados de exportación que no observaron grandes incrementos en las importaciones de lubina entera turca (y dorada en menor medida) en los primeros 9 meses del año. Sin embargo, las exportaciones de filetes frescos a los Países Bajos crecieron. Grecia se destaca como el mercado de la UE28 con el aumento más significativo de las importaciones de productos turcos durante el mismo período, lo que deja en evidencia que incluso los comerciantes griegos ya no pueden resistir los precios turcos. Teniendo en cuenta que los precios de exportación FOB turcos para ambas especies fueron entre 20 y 25 por ciento más bajos que los equivalentes griegos en términos de euros durante 2018, es fácil darse cuenta del atractivo del pescado de origen turco para los compradores de la UE28, a pesar de las ventajas logísticas que el producto de origen griego puede ofrecer. Para los mercados en crecimiento en el Medio Oriente, como el Líbano y la Federación Rusa, la ventaja que suponen los precios más competitivos y las conexiones comerciales establecidas es tal que Grecia no ha logrado ganar ninguna parte significativa de estos mercados.

Mercados

Italia

Según la consultora de investigación de mercado Kontali, la producción italiana de lubina y dorada habría crecido cerca de un 10 por ciento en 2018, a alrededor de 11 000 toneladas para cada especie. Si bien este es un aumento significativo en términos porcentuales, la producción italiana sigue siendo relativamente baja en comparación con la producción griega y turca. Italia exporta determinado volumen comercializado como producto de alta gama a otros mercados de la UE28, como Francia y Portugal, pero el mercado interno absorbe la mayor parte de la producción. Aunque la demanda en Italia ha sido firme, las proyecciones económicas son cautelosas y la recuperación de los precios a corto plazo aquí y en otras partes de la UE28 dependerá de la restricción de la oferta en lugar de en los cambios en la demanda.

España

Con una producción interna estancada en alrededor de 20 000 toneladas para cada especie, España recurre cada vez más a las importaciones de origen turco para satisfacer la demanda de los consumidores. La participación de Turquía en las importaciones españolas de lubina (volumen) fue del 45 por ciento en los primeros tres trimestres de 2018, en comparación con el 22 por ciento de 2017 y el 17 por ciento de 2016. Los últimos informes disponibles de los mercados mayoristas en Barcelona muestran que los precios de la lubina bajaron un 27 por ciento interanual y los precios de la dorada cayeron un 20 por ciento a partir de noviembre.

Francia

Las condiciones de mercado en Francia son similares a las de Italia y España, con precios bajos en general, incluso a nivel minorista. Las importaciones de lubina crecieron un 8 por ciento en los primeros nueve meses de 2018, en comparación con el mismo período de 2017, mientras que las importaciones de dorada se mantuvieron invariables. Grecia sigue siendo el principal proveedor de Francia, ya que proporciona alrededor del 50 por ciento de sus importaciones totales de ambas especies.

Otros mercados

Las importaciones de lubina en el Reino Unido, principalmente procedentes de Turquía, aumentaron alrededor de un 13 por ciento en los primeros nueve meses de 2018, en comparación con el mismo periodo de 2017, mientras que las importaciones de dorada cayeron un 15 por ciento en el mismo periodo. En Alemania, las importaciones de ambas especies se redujeron en el mismo período de tiempo. Los mercados en el Medio Oriente, como el Líbano, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, continúan incrementando sus importaciones de lubina y dorada turcas, alentados por el bajo nivel de precios.

Según los datos del Servicio Federal de Aduanas de la Federación Rusa, las importaciones rusas de lubina y dorada frescas en los tres primeros trimestres de 2018 ascendieron a 5 100 toneladas, aproximadamente un 7 por ciento más en comparación con el mismo período en 2017. Las importaciones de dorada disminuyeron levemente a 2 578 toneladas en 2018, respecto a las 2 613 toneladas en 2017. Las importaciones de lubina aumentaron a 2 500 toneladas en 2018 desde las 2 100 toneladas de 2017. Turquía es, por lejos, el principal proveedor de lubina y dorada a la Federación de Rusia, ya que proporciona el 99,8 por ciento del volumen en ese mercado. La mayor parte de la oferta turca se envía normalmente a Moscú y San Petersburgo, pero las compañías turcas también han comenzado a enviar camiones con productos congelados de lubina y dorada a Kaliningrado.

Perspectivas

Las perspectivas sobre una recuperación de precios basada en la demanda para la dorada y la lubina son muy limitadas, dado el freno del crecimiento económico en la zona euro, las numerosas incertidumbres relacionadas con el Brexit y el deterioro de las condiciones en la economía turca. Los mercados emergentes en regiones alternativas se muestran prometedores, pero la industria aún depende en gran medida de los grandes mercados de la UE28. Se puede esperar una continuidad del periodo de calma actual hasta que la oferta total se reduzca significativamente. Las estimaciones de poblaciones juveniles para 2018 aún no están disponibles y, por lo tanto, es difícil hacer pronósticos fiables sobre la oferta para los próximos dos años. Sin embargo, la consolidación de la industria griega y el entorno empresarial más restrictivo en Turquía son dos factores que podrían contribuir a una planificación de producción más cautelosa y coordinada, además del fuerte desincentivo de los niveles de precios no rentables.

Respecto al mercado, la demanda de filetes y otros productos procesados, así como el lanzamiento del nuevo estándar del Aquaculture Stewardship Council para la lubina y dorada, brindan oportunidades para agregar valor y diversificar productos. Al mismo tiempo, las expectativas de reducir la oferta de demersales silvestres pueden hacer que los consumidores compren más lubina y dorada para satisfacer su demanda de pescado blanco.

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