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La Agenda de Desarrollo Post 2015 y los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Bosques y Montañas

  • Los bosques realizan una contribución vital a la diversidad biológica y proporcionan miríadas de bienes y servicios ambientales. Sustentan una gran variedad de industrias, generan empleos e ingresos, y sirven de fuente de alimentos, medicinas y combustible para más de mil millones de personas. Sin embargo, los bosques se enfrentan a presiones implacables y sin precedentes.
  • Los bosques y tierras forestales actualmente retienen más carbono que toda la atmósfera. Conservar y fortalecer los bosques es un requisito previo - y una de las medidas más apropiadas - para abordar el cambio climático.
  • Las montañas son los principales depósitos de agua dulce que sostienen la vida en la Tierra. 23 por ciento de los bosques en el mundo se encuentran en zonas de montaña. Sin embargo, a pesar de su inmenso valor ecológico y socioeconómico, están siendo sometidas a presiones cada vez mayores por las actividades humanas y el cambio climático.
  • La población de la montaña está entre la más pobre y hambrienta del mundo. Se requieren más esfuerzos de los Estados para adoptar e implementar enfoques integrados y a largo plazo que incluyan políticas específicas para las montañas en las estrategias nacionales de desarrollo sostenible.
  • Las poblaciones de las montañas y las comunidades locales dependientes de los bosques se encuentran generalmente entre las más pobres y más hambrientas del mundo. Se necesitan más esfuerzos por los Estados para adoptar y aplicar enfoques integrados y de largo plazo que incorporen políticas concretas para los bosques y las montañas en las estrategias nacionales de desarrollo sostenible.

Introducción

Los bosques cubren el 31 por ciento de la superficie terrestre mundial y albergan más del 80 por ciento de la biodiversidad terrestre del planeta. Realizan una contribución directa y tangible a la seguridad alimentaria mundial, y proporcionan una serie de bienes y servicios, incluyendo un papel insustituible en la adaptación al cambio climático y su mitigación, y como fuentes de energía renovable. Por ejemplo:

  • Tres cuartas partes del agua dulce utilizada para las necesidades domésticas, agrícolas e industriales procede de cuencas hidrográficas boscosas.
  • Se estima que 2 600 millones de personas en el mundo dependen de combustibles de madera, incluido el carbón, para cocinar y calentarse.
  • Entre el 65 y el 80 por ciento de la población mundial depende de la medicina naturista u homeopática derivada de los bosques como su principal forma de atención sanitaria.

La contribución del sector forestal formal al Producto Interior Bruto (PIB) mundial se estima en cerca de 468 000 millones de dólares EEUU al año. El valor de los otros beneficios de los bosques - mediante la provisión de energía, alimentos, pienso, material de vivienda y medicina- se calcula en dos a tres veces mayor que esto, sin embargo a menudo no se tiene en cuenta en la toma de decisiones económicas y las estadísticas nacionales. De hecho, los bosques proporcionan vías indirectas pero fiables de la pobreza, en particular para las categorías más vulnerables de la población como las comunidades indígenas y las mujeres.

Las montañas también son un recurso medioambiental clave, igualmente importantes para los medios de vida y para los productos y servicios ambientales, pues cubren alrededor del 27 por ciento de la superficie de terrestre y en ellas vive alrededor del 12 por ciento de la población humana. Tienen una enorme importancia ecológica y socioeconómica, no sólo para las personas que las habitan, sino también para los que viven en las tierras bajas. Las montañas albergan el 23 por ciento de la cubierta forestal del planeta y son una fuente particularmente importante de agua, energía, madera y recursos fitogenéticos, así como parte de los principales cultivos alimentarios, minerales y recreación. Albergan casi un tercio de la biodiversidad terrestre mundial y ecosistemas muy variados. Las montañas proporcionan entre el 60 y el 80 por ciento del agua dulce a nivel global.

La mayoría de la gente entiende que los bosques podrían desempeñar un papel en una economía verde, pero no muchos se dan cuenta de que este papel no es opcional - para un mundo sostenible, es obligatorio. 

Desafíos clave

A pesar de sus múltiples beneficios, los bosques sufren graves amenazas. A nivel mundial, en el período 2000-2010 cada año alrededor de 13 millones de hectáreas de bosques fueron deforestadas para dedicarlas a otros usos o perdidas por causas naturales. Mientras que la forestación y la expansión natural de los bosques han reducido la pérdida neta de bosques en todo el mundo, esta sigue siendo alarmantemente alta, con 5,2 millones de hectáreas por año en el mismo período. La deforestación no sólo se traduce en una disminución de biodiversidad y agua limpia, creciente degradación y erosión del suelo, y liberación de carbono a la atmósfera, sino también en la pérdida de importantes activos económicos y oportunidades de medios de vida.

Por su parte, los ecosistemas de montaña son más frágiles que las tierras bajas. La creciente demanda de agua y otros recursos naturales, las consecuencias del cambio climático global, el crecimiento del turismo y de las presiones de la industria, la minería y la agricultura amenazan la extraordinaria red de vida que sustentan las montañas y los servicios ambientales mundialmente importantes que ofrecen las montañas. Estas amenazas están causando rápidos -y en algunos casos irreversibles- cambios en los ambientes y la población de las montañas, que ya figura entre las más vulnerables, pobres y hambrientas del mundo.

Los planes nacionales de desarrollo y las estrategias agrícolas y de seguridad alimentaria a menudo no tienen en cuenta las numerosas contribuciones de los bosques y montañas para el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la nutrición o el crecimiento económico en general. Esto se debe principalmente a la falta de conocimientos y datos para apoyar e informar a procesos de formulación de políticas eficaces sobre el papel de los productos forestales no madereros, de las montañas, de la fauna silvestre y de los servicios ecosistémicos de los bosques para la seguridad alimentaria, la nutrición y los medios de vida sostenibles.

¿Qué hay que hacer?

La comprensión de que los bosques y las montañas están interconectados de forma crucial con otros sectores y de su importancia para un planeta saludable ha dado lugar a conceptos como la ordenación forestal sostenible, cuyo objetivo es mantener de forma sostenible y mejorar los valores económicos, sociales y ambientales de todo tipo de bosques, para el bien de la presentes y futuras generaciones. La ordenación forestal sostenible se evalúa de acuerdo a una amplia gama de criterios e indicadores. A todos los niveles, es crucial contar con enfoques de gobernanza inclusivos, donde todas las partes interesadas y actores concernidos participan en los procesos de toma de decisiones para obtener resultados que sean justos, equitativos y apropiados para todos y para una implementación eficaz.

También se necesitan más esfuerzos por parte de los países para adoptar e implementar enfoques integrados y a largo plazo que incluyan políticas concretas para las montañas y los bosques en estrategias nacionales de desarrollo sostenible y den respuesta urgente a los actuales desafíos, incluyendo el cambio climático y la erradicación de la pobreza y del hambre. Estos enfoques deben basarse en los principios de la cooperación transfronteriza, los vínculos entre río arriba y río abajo, la gobernanza y las instituciones inclusivas, la compensación a la población local por los bienes y servicios ecosistémicos, y un equilibrio entre conservación y acciones de desarrollo.

Los países de bosques y montañas han reconocido que, dada su importancia crucial para el desarrollo sostenible del planeta y los serios problemas a los que se enfrentan, los bosques y las montañas merecen especial atención en los planes y estrategias de desarrollo en todos los niveles – mundial, regional, y nacional.