SAVE FOOD: Iniciativa mundial sobre la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos

El marcado de fechas y su impacto en el desperdicio de alimentos en los Estados Unidos

02 Nov 2015

Investigadores estadounidenses emprenden un estudio sobre el impacto del etiquetado en el comportamiento del consumidor (desperdicio alimentario)

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y la Agencia de protección ambiental (EPA) se fijaron recientemente un ambicioso objetivo nacional para reducir el desperdicio de alimentos a la mitad para 2030. Esta propuesta responde al contexto de debate, estable pero intenso, sobre las políticas alimentarias de los Estados Unidos, tanto en el ámbito estatal como nacional.

La representante demócrata del estado de Maine, Chellie Pingree, puso sobre la mesa un proyecto de ley en el Congreso para luchar contra el desperdicio de alimentos; a diferencia de los proyectos anteriores relacionados con el desperdicio de alimentos, este ponía en evidencia el problema del inadecuado marcado de fechas y su impacto en el desperdicio por parte del consumidor. En un comunicado de prensa, Pingree señaló que las regulaciones sobre etiquetado de alimentos eran incoherentes y que impactaban de forma negativa en el comportamiento del consumidor. “Mucha gente creen erróneamente que existe una especie de estándares gubernamentales sobre las fecha de consumo preferente y que se debe tirar la comida una vez superada dicha fecha”, afirmó. “La realidad es que es el fabricante quien decide dichas fechas y, en la mayoría de los casos, los alimentos siguen siendo perfectamente inocuos para el consumo una vez superada la fecha.”

En los Estados Unidos, como en muchas otras partes del mundo, existen pocas regulaciones estatales y federales sobre el uso de marcado de fechas de consumo preferente o de caducidad. Sin embargo, en los últimos años se han realizado investigaciones para saber si este marcado de fechas tenía una influencia significativa en el consumo, especialmente en lo que al desperdicio se refiere. ¿Acaso el marcado de consumo preferente impacta en la disposición del consumidor a la hora de gastar cierto dinero en un yogur? ¿La fecha límite de venta influye en las probabilidades de que una familia desperdicie una caja de cereales de desayuno? Estas son algunas de las preguntas que el Profesor Norbert Wilson, de la facultad de Sociología Rural y Economía Agrícola de la Universidad de Auburn, y Bradley J. Rickard, Profesor asociado de la Charles H. Dyson School of Applied Economics and Management de la Universidad Cornell, investigan sin descanso. Ambos formaron equipo con Rachel Saputo y Shuay-Tsyr Ho, estudiantes graduados de la Universidad Cornell, para llevar a cabo una subasta experimental utilizando análisis cualitativos sobre la elección de las personas cuando se les ofrecen diferentes marcados de fechas. Su experimento investigó cómo el marcado de fechas afecta a la disposición del consumidor a la hora de pagar y consumir (o desperdiciar) un producto. En la subasta, Wilson y su equipo solicitaron a los sujetos que señalaran el porcentaje del producto que esperaban consumir, que iba entre 0 y 100. Posteriormente, restaron esa tasa de consumo esperado al 100 % para encontrar la tasa de desperdicio.

En el estudio no participaron estudiantes, sino una amplia variedad de personas procedentes de diferentes fondos socioeconómicos de Ithaca, Nueva York. Se les preguntó cuánto deseaban pagar por productos alimentarios en diferentes situaciones ofreciéndoles cantidades grandes y pequeñas de yogur, lechuga variada y cereales de desayuno (Cheerio’s) con marcados de fechas diferentes. Durante el proceso de puja, se les preguntó a los sujetos cuánto estarían dispuestos a consumir teniendo en cuenta el marcado de fecha del producto (en alguno casos, el producto había superado de tres semanas, una semana y un día la fecha indicada en la etiqueta). Posteriormente, los sujetos informaron al equipo de Wilson de la cantidad de producto que usarían probablemente teniendo en cuenta su experiencia de consumo anterior, la etiqueta y la fecha de caducidad marcada, entre otros factores.

En la encuesta se utilizaron diferentes marcados de fecha como la fecha límite de venta, la fecha límite de frescor óptimo y la fecha de compra recomendada.

La fecha de caducidad conlleva más desperdicio que la fecha límite de venta

Los investigadores descubrieron que los participantes tiran más cantidad si el marcado de fecha se refiere a la fecha de caducidad que si se refiere a la fecha límite de venta. Wilson y su equipo sugirieron que un etiquetado con la fecha límite de venta generaría menos desperdicio alimentario ya que no da instrucciones al consumidor, sino que implica únicamente al minorista.

Wilson lo atribuyó a la ambigüedad existente entre la fecha límite de venta y el hecho de que no se indique la urgencia o se ordene directamente una acción al consumidor. Wilson cree que si el marcado de fecha fuera más claro o exacto, la gente probablemente respondería de forma más directa, lo que podría suponer un mayor desperdicio. Puntualizó que la fecha límite de frescor óptimo y la fecha de consumo preferente también pueden evocar a los consumidores temas relacionados con la calidad y o el riesgo de inocuidad alimentaria si se consume un producto alimentario una vez superada la fecha de la etiqueta, lo que también conllevaría probablemente un mayor desperdicio.

Aunque el marcado de fechas utilizado es diferente, muchos pueden aplicarse a los mismos productos del mercado. El resultado, según Wilson, es un gran nivel de confusión entre los consumidores.

“El marcado de fechas sí importa, sobre todo teniendo en cuenta que en el mercado este etiquetado no se aplica de gorma congruente. En los Estados Unidos no existen regulaciones federales, solo en el caso de la leche de fórmula infantil. En el ámbito estatal, no todos los estados regulan el marcado y, a menudo, un mismo producto se regula de forma diferente. Hay muy poca o ninguna consistencia en el proceso.”

Wilson señaló que no ha habido muchas investigaciones en esta área. Sin embargo, existe un alto nivel de entusiasmo y una preocupación creciente sobre el tema y las posibles formas de mitigarlo. “Antes de que cambiemos las políticas, necesitamos comprender de forma clara la economía que dirige el desperdicio. Nuestra investigación sugiere que el desperdicio tendrá lugar, lo que podrá verse afectado por el marcado de fechas.”

Food waste: The role of date labels, package size, and product category es actualmente un documento de trabajo de la Universidad Cornell: http://publications.dyson.cornell.edu/research/researchpdf/wp/2015/Cornell-Dyson-wp1507.pdf.

Para obtener más información sobre el estudio, contacte con Norbert Wilson escribiendo a [email protected] o Bradley J. Rickard en el correo electrónico [email protected].

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