Global Farmer Field School Platform

Género e inclusión social y Escuelas de campo para agricultores

Gender

¿Por qué vincular las ECA con la igualdad de género y la inclusión social?

Las Escuelas de Campo para Agricultores (ECA) están diseñadas para empoderar a los productores para que observen, analicen, experimenten y tomen decisiones informadas. Sin embargo, las mujeres, los hombres, los jóvenes y los grupos marginados no enfrentan todos las mismas condiciones. Su acceso a la tierra, los insumos, los servicios, la información, los mercados, los espacios de liderazgo y el control de los beneficios está determinado por las normas sociales, los roles, las responsabilidades y las relaciones de poder.

En este contexto, la integración del género no es un añadido a las ECA. Es intrínseca a la calidad del propio proceso de las ECA. Los principios no negociables de las ECA ya reconocen que la diversidad de edad, género y experiencia enriquece el aprendizaje. La confianza, la participación, la toma de decisiones liderada por los productores, la adaptación local y el aprendizaje basado en el grupo son más sólidos cuando distintas voces pueden contribuir de manera significativa.

Este trabajo responde directamente a la renovada ambición de la FAO para las ECA, en la que la igualdad de oportunidades para mujeres, hombres y jóvenes se identifica como uno de los tres ámbitos de impacto interrelacionados. Por lo tanto, la igualdad de género y la inclusión social no son resultados secundarios. Son elementos centrales para determinar si las ECA pueden generar un impacto duradero.

¿Cómo están integrando las ECA enfoques sensibles al género y transformadores en materia de género?

La integración del género en las ECA debe entenderse como un continuo de cambio progresivo. Los programas parten de puntos distintos, según el contexto local, las normas de género existentes, las capacidades institucionales, los riesgos y las oportunidades. En algunos contextos, la prioridad inmediata puede ser eliminar las barreras prácticas a la participación. En otros, puede existir espacio para abordar cuestiones más profundas relacionadas con la voz, la agencia, el liderazgo, la toma de decisiones y el control sobre los recursos y los beneficios.

Como mínimo, las ECA deben ser sensibles al género. La sensibilidad al género forma parte de la propia pedagogía. Las ECA se basan en las necesidades e intereses de los productores, y su contenido debe adaptarse al contexto local. Esto significa reconocer que las mujeres, los hombres, los jóvenes y los grupos marginados pueden tener diferentes roles, conocimientos, prioridades, limitaciones y oportunidades. Si estas diferencias no se comprenden ni se abordan, el proceso de las ECA no puede ser plenamente liderado por los productores, inclusivo ni específico del contexto.

A partir de ahí, los programas pueden avanzar hacia prácticas más transformadoras en materia de género. Esto significa ir más allá de la participación y el acceso práctico para abordar las causas más profundas de la desigualdad, incluidas las normas restrictivas, las relaciones de poder desiguales, la agencia limitada y las estructuras discriminatorias. Este tipo de cambio requiere tiempo y se construye mediante ciclos repetidos de aprendizaje, confianza, diálogo, facilitación y reflexión colectiva.

No existe un único modelo que funcione en todas partes. El objetivo no es aplicar el mismo paquete de género en cada ECA, sino partir de la realidad local, garantizar que todas las ECA sean sensibles al género y apoyar un avance gradual hacia un cambio más transformador.

Del balance a la orientación práctica

El trabajo de la FAO sobre la integración del género en las ECA se basa en un ejercicio de balance realizado con socios y profesionales de campo para comprender mejor cómo se ha abordado el género en la práctica de las ECA, qué resultados se han logrado y qué brechas persisten. El balance destacó el potencial de las ECA para apoyar el empoderamiento de las mujeres y un desarrollo rural más inclusivo, al tiempo que evidenció la necesidad de una integración del género más intencional y sistemática a lo largo de todo el ciclo de las ECA.

Sobre la base de este trabajo, la FAO y CARE elaboraron las Directrices para la integración del género en las Escuelas de Campo para Agricultores: hacia programas transformadores en materia de género. Las directrices ofrecen apoyo práctico, paso a paso, para integrar el género desde la formulación y el diseño de programas hasta la implementación, el seguimiento, la evaluación y el aprendizaje.

Están dirigidas principalmente a formuladores y gestores de programas de ECA, pero también son pertinentes para oficiales de campo, oficiales técnicos, agentes de extensión, asesores agrícolas, formadores principales, facilitadores, puntos focales de género, socios implementadores, instituciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones de productores.

Las directrices distinguen entre acciones sensibles al género “imprescindibles” y acciones transformadoras en materia de género “deseables”. Esto ayuda a los usuarios a identificar un punto de partida realista, cumplir normas mínimas y avanzar progresivamente hacia un cambio más profundo, según el mandato, los recursos, las capacidades y las oportunidades locales.

Como siguiente paso, la FAO está desarrollando un paquete de formación modular para apoyar la puesta en práctica de las directrices. El paquete se basa en materiales existentes en los países, evaluaciones de necesidades y consultas con expertos de campo, lo que contribuye a garantizar que los materiales de formación sean pertinentes, prácticos y adaptables a distintos contextos.