Food and Agriculture Organization of the United NationsFood and Agriculture Organization of the United Nations

Lesotho da prioridad a la papa


La iniciativa que está transformando la visión de una nación y los medios de vida de las mujeres

Share on Facebook Share on X Share on Linkedin

La papa es ahora un símbolo de la transformación nacional. Lesotho eligió la papa como su producto prioritario y se unió a la iniciativa “Un país, un producto prioritario” (UPUP) de la FAO en 2022. © FAO/Carl Houston McMillan

27/08/2025

En medio de los picos escarpados y las mesetas onduladas que caracterizan el terreno de Lesotho, hay un pueblo remoto en las montañas del distrito de Maseru donde Mabitsoane Diholo va todos los días a trabajar en su granja. Su cultivo principal es la papa, ese humilde tubérculo. Pero “humilde” ya no describe el lugar que ocupa en su vida.  

“Esta papa ha construido mi casa y ha educado a mis hijos”, afirma Mabitsoane, una agricultora de 53 años y madre de siete hijos. “Antes cultivaba papas solo para comer en casa y alimentar a mis hijos. Ahora es como me gano la vida”.

La papa, que antes se cultivaba principalmente para consumo familiar, ahora se ha convertido en un símbolo de la transformación nacional. Tras elegir ese tubérculo como producto prioritario, en 2022 Lesotho se unió a la iniciativa “Un país, un producto prioritario” (UPUP) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Mabitsoane es una de los 750 agricultores que recibieron apoyo de la FAO a través de esta iniciativa. Es una agricultora destacada y miembro activo de la Asociación de Productores de Papa de Lesotho, además de regentar un restaurante al borde de la carretera y asesorar a otras personas de su comunidad.  

Mientras que antes vendía las papas que le sobraban en el arcén de una carretera, al aumentar su producción gracias, en parte, a las semillas y a la utilización de fertilizantes proporcionados por la FAO, ahora vende su producción al mercado de productos frescos de Maluti, en Maseru. Una de las actividades principales del proyecto UPUP es conectar a los agricultores con los mercados locales para estabilizar y aumentar sus ingresos procedentes de estos cultivos prioritarios.  

Thabo Khalema, gerente del mercado de productos frescos de Maluti, afirma: “Este mercado es fundamental para la industria hortícola de Lesotho”. Y añade: “Ofrece a los agricultores locales una vía hacia la agricultura comercial, con precios justos, transparencia e ingresos reales. Ya no son solo productores, sino empresarios.”

“Me pagan dos veces por semana. Esto ha cambiado nuestras vidas”, comenta Mabitsoane. “Antes vendíamos en la carretera y nos engañaban. Ahora, la gente vuelve una y otra vez porque sabe que mis papas son buenas”. 

“En Lesotho, la papa ya se cultivaba de forma generalizada”, explica Nthimo Mokitinyane, coordinador de la iniciativa UPUP de la FAO en Lesotho. “Pero faltaba coordinación. Ahora, con mejores semillas, prácticas mejoradas y acceso al mercado, los agricultores están pasando de la agricultura de subsistencia a la comercial”. 

Indica que se han registrado aumentos de productividad de hasta un 20 % en las zonas piloto. Afirma que, gracias a la capacitación recibida a través de la iniciativa UPUP, “estamos viendo cómo los agricultores toman decisiones basadas en datos: qué plantar, cuándo hacerlo y cómo comercializarlo. Ya no se trata de conjeturas, sino de negocios”. 

Su Majestad el Rey Letsie III de Lesotho, Embajador especial de buena voluntad de la FAO para la nutrición, afirma que el potencial comercial de la papa puede empoderar a las mujeres rurales y brindar oportunidades a los jóvenes. © FAO/Carl Houston McMillan

Las mujeres, a la cabeza 

Más del 60 % de los agricultores que reciben apoyo de la iniciativa UPUP son mujeres. “Son las primeras en llegar, en poner a prueba nuevas prácticas y en compartir sus conocimientos”, afirma Nthimo.

“No trabajo solo para mí”, afirma Mabitsoane. “Trabajo para mejorar la vida de otras mujeres. Este proyecto nos da la capacidad de cuidar de nuestras familias”. 

Este sentimiento de empoderamiento coincide con el de Maleuta Mahao, una joven de 27 años que comenzó a cultivar hace tan solo dos años. “Antes pensaba que la agricultura solo consistía en cavar”, explica. “Ahora sé que es un negocio, que se trata de obtener beneficios, planificar y alimentar a la nación”. 

Maleuta comenzó plantando solo 25 kilogramos de papas y hace poco ha cosechado más de 300 kilogramos.

Asegura que el proyecto UPUP le ha ayudado a creer en sí misma. “Quiero ser una gran agricultora e inspirar a otras personas. La gente del pueblo me pregunta: ‘¿Cómo lo has conseguido?’. Y yo les respondo: ‘Empieza poco a poco, trabaja duro y no te rindas’.” 

“Las mujeres llevan decenios a la cabeza de la producción agrícola”, explica Su Majestad el Rey Letsie III de Lesotho, Embajador especial de buena voluntad de la FAO para la nutrición. “Si aprovechamos el potencial comercial de la papa, podremos empoderar a las mujeres rurales y atraer a los jóvenes que tienen dificultades para encontrar trabajo.” 

Transformar la agricultura en un negocio

El clima de gran altitud de Lesotho reúne las condiciones idóneas para el cultivo de la papa, un producto fundamental en la estrategia del país para garantizar la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Sin embargo, para hacer realidad ese potencial se necesitan inversiones, mercados e innovación. 

“Los agricultores necesitan saber que sus productos se venderán y generarán ingresos que podrán reinvertir en la agricultura”, afirma el Rey Letsie III. 

Kutloelo Kothoelo Molapo, coordinadora de proyectos de la Asociación de la Papa de Lesotho, afirma que la iniciativa UPUP ha redefinido la forma de trabajar de los agricultores. “Nuestros miembros solían ser agricultores de subsistencia”, explica. “Ahora hablan de contratos, normas de calidad y márgenes de beneficio. La mentalidad ha cambiado”. 

La Asociación trabaja ahora en estrecha colaboración con los agricultores para satisfacer las demandas del mercado, desde el suministro constante hasta la manipulación posterior a la cosecha. ”Los compradores quieren papas limpias, clasificadas y sin podredumbre. Nuestros agricultores lo están consiguiendo”, afirma Kutloelo. 

Esta creciente conciencia comercial es fundamental. Según el Sr. Thabo Mofosi, Ministro de Agricultura, Seguridad Alimentaria y Nutrición, “la iniciativa UPUP ha supuesto un punto de inflexión. Antes dependíamos en gran medida de las importaciones... Ahora, gracias a esta iniciativa, estamos fomentando la capacidad local para producir más”. 

El Sr. Mofosi afirma que el objetivo no es solo la seguridad alimentaria, sino también la transformación económica. Estamos brindando apoyo a toda la cadena de valor: la producción, la transformación, el transporte y los mercados. Eso se traduce en puestos de trabajo, ingresos y dignidad”. 

Para hacer realidad el potencial comercial de la papa se necesitan inversiones, mercados e innovación, esferas prioritarias de la iniciativa UPUP de la FAO. © FAO/Carl Houston McMillan

Maleuta ya tiene grandes sueños. “Quiero crecer por todo el país, no solo por mi pueblo”, afirma. “Quiero construir algo duradero”.

Para Mabitsoane, que tiene más experiencia, la agricultura también se ha convertido en un medio para invertir en educación. Su hija está ahora en la universidad, inspirada por la trayectoria de su madre. “Quiere ser como yo”, dice Mabitsoane con orgullo. “Una mujer de negocios”.

Esta transformación —pasar de la subsistencia al espíritu emprendedor— es lo que propicia la iniciativa UPUP. 

“Tengo grandes esperanzas puestas en los niños de las comunidades agrícolas”, asegura el Rey Letsie III. “Mi mayor deseo es que crezcan como ciudadanos sanos, alimentados con productos nutritivos producidos en las zonas rurales, lo que les permitirá convertirse en adultos involucrados en la producción”. 

La iniciativa UPUP de la FAO ayuda a los países a centrarse en un cultivo estratégico y a fortalecer toda su cadena de valor, desde las semillas hasta la venta. Para Lesotho, la papa ya no es solo un alimento básico. Es un catalizador para el empoderamiento de las mujeres, el empleo juvenil y un futuro rural con mayor resiliencia. 

Cada 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, tenemos la oportunidad de rendir homenaje a los héroes de la alimentación de todo el mundo. Desde agricultores y pescadores hasta innovadores y chefs, los héroes de la alimentación lideran iniciativas locales y mundiales para crear sistemas agroalimentarios más sostenibles y con mayor resiliencia. Pero todos podemos ser héroes de la alimentación: respetando los alimentos, eliminando el desperdicio y reduciendo el consumo innecesario. Nuestras acciones son nuestro futuro. Construyamos juntos un futuro mejor.

Más sobre este tema

Para obtener más información