Mensaje del Secretario
A medida que avanzamos en 2026, es oportuno e importante reflexionar acerca del camino que hemos recorrido y renovar nuestro compromiso en común con el futuro. Para el Tratado Internacional, 2025 fue un año de reflexión, resolución y determinación renovada. Nos recordó que la conservación de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura es una tarea técnicamente compleja, pero también está marcada por las aspiraciones colectivas, negociaciones difíciles y una responsabilidad compartida con las generaciones presentes y futuras.
El año pasado estuvo marcado principalmente por la Undécima Reunión del Órgano Rector (OR-11), organizada conjuntamente en Lima por los Gobiernos de Perú y Suiza. Deseo expresar mi más sincero agradecimiento a nuestros coanfitriones, cuyo liderazgo y cooperación proporcionaron las condiciones necesarias para entablar un diálogo y una participación constructivos.
La sesión reunió a las Partes Contratantes, organizaciones de agricultores, la sociedad civil, organizaciones internacionales, investigadores y socios de toda la comunidad del Tratado. En ella quedó patente tanto la vitalidad del Tratado como la diversidad de voces que moldean su evolución.
Los debates fueron intensos y a menudo difíciles, especialmente en lo que respecta a los esfuerzos que se llevan realizando desde hace tiempo para mejorar el Sistema Multilateral (MLS). A pesar de años de trabajo, una inversión significativa de tiempo y recursos, y el sincero compromiso de muchos, no pudimos alcanzar el resultado deseado en esta cuestión fundamental. Si bien este fue un momento de decepción para muchos en nuestra comunidad, también puso de relieve una realidad fundamental de los procesos multilaterales: el progreso rara vez es lineal y los resultados significativos a menudo se forjan a través de la persistencia, la confianza y el compromiso continuo.
Lo que quedó claramente de manifiesto en el OR-11 fue la resiliencia y la determinación de la comunidad del Tratado. Nuestro compromiso común con la conservación de la diversidad de cultivos, la promoción del uso sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura (PGRFA) y garantizar una distribución justa y equitativa de los beneficios sigue siendo fuerte. La promoción de los derechos de los agricultores y la protección del patrimonio agrícola siguen siendo el núcleo de nuestros esfuerzos colectivos.
Los primeros meses de 2026 ya han traído consigo hitos importantes para la diversidad de cultivos a nivel mundial. La Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard dio la bienvenida a nuevos depósitos procedentes de bancos de germoplasma de todo el mundo, lo que ha permitido conservar miles de muestras de semillas y reforzar la red de seguridad para los cultivos que alimentan a la humanidad.
Al mismo tiempo, el Tratado Internacional marcó un paso histórico al conservar documentos y materiales clave en el Archivo Mundial del Ártico, salvaguardando no solo las semillas sino también los conocimientos, los acuerdos y la memoria institucional que sustentan la cooperación internacional en materia de recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura. En conjunto, estos hitos ponen de manifiesto el creciente reconocimiento de que tanto la biodiversidad como los conocimientos que la sostienen deben protegerse de cara al futuro.
Nuestro trabajo continúa con un propósito claro. Los retos a los que se enfrentan los sistemas alimentarios mundiales, la biodiversidad y los agricultores exigen una cooperación duradera, confianza mutua e innovación. El avance en los derechos de los agricultores, el fortalecimiento del desarrollo de capacidades, el perfeccionamiento del Sistema Mundial de Información y la promoción de la conservación y el uso sostenible de los recursos fitogenéticos seguirán siendo prioridades fundamentales para la comunidad del Tratado.
Este año también se prestará una merecida atención a las personas que velan a diario por la biodiversidad agrícola. La designación de 2026 como el Año Internacional de la Mujer Agricultora ofrece una importante oportunidad para reconocer el papel indispensable que desempeñan las mujeres en la conservación de semillas, el fomento de los conocimientos agrícolas y el fortalecimiento de sistemas agroalimentarios resilientes.
El Año Internacional de los Pastizales y los Pastores pondrá asimismo de relieve a aquellas comunidades cuyo cuidado de los paisajes contribuye a una agricultura sostenible en muchas regiones del mundo.
El Tratado Internacional sigue siendo una piedra angular de la cooperación mundial para salvaguardar la diversidad de los cultivos que alimentan a la humanidad. Nuestra tarea común es clara: fortalecer la colaboración, apoyar a los agricultores e investigadores, y garantizar que los recursos fitogenéticos sigan estando al servicio de las generaciones presentes y futuras.
Cada semilla conservada, cada alianza consolidada y cada acto de cooperación nos acerca a sistemas alimentarios más resilientes y sostenibles. La diversidad que protegemos hoy es la base sobre la que se sustentará la agricultura del mañana.
Juntos, seguiremos salvaguardando este patrimonio común convirtiéndolo en oportunidades para los agricultores, las comunidades y las generaciones venideras.
Porque al final, nuestro futuro colectivo, nuestra alimentación, nuestra resiliencia y nuestra esperanza comienzan, en realidad, con una semilla.
Agradezco a todos los miembros de la comunidad del Tratado su dedicación, su resiliencia y su compromiso inquebrantable, y espero con interés los avances que lograremos juntos en el futuro.
@PlantTreaty
#TodoComienzaConLaSemilla
