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Conjunto de Herramientas para la Gestión Forestal Sostenible (GFS)

Madera fuente de energía

Este módulo describe los desafíos y oportunidades relacionados con la producción y el uso de la madera como fuente de energía y sus impactos socioeconómicos y ambientales en los países en desarrollo. Analiza la función de los enfoques de cadena de valor para afrontar los problemas actuales del sector de la energía maderera, y explora brevemente la utilización industrial en gran escala del combustible de madera.

Madera fuente de energía contribuye a los ODS:

La dendroenergía (es decir, la utilización de la madera como fuente de energía) es la energía producida por la madera o sus productos derivados –en general mediante procesos de combustión– utilizada para cocinar, calefacción o para generar electricidad. El término “dendroenergía” se utiliza también para indicar la utilización de la madera y sus productos derivados para la producción de energía (“combustible de madera”), que puede tener estados sólidos, líquidos o gaseosos (véase la Figura 1).

El combustible sólido incluye el combustible de madera (es decir, la leña), el carbón vegetal y los pellets (briquetas, virutas) producidos con la madera o sus residuos. Este tipo de combustible incluye la biomasa leñosa sin procesar extraída de los troncos, las ramas u otras partes de los árboles y, a veces, incluye también los residuos madereros (p.ej., el aserrín y las virutas de madera) derivados del aprovechamiento maderero o de las industrias de transformación y utilizados para la producción de energía. 

Figura 1. Tipos comunes de dendrocombustible 

La madera es un recurso energético básico para miles de millones de personas

La madera es un recurso energético básico para miles de millones de personas

La tercera parte de los hogares de todo el mundo (y dos tercios de los hogares africanos) utilizan la madera como combustible principal para cocinar, calefacción y para hervir el agua (a menudo fundamental para garantizar agua potable segura). El dendrocombustible satisface más de la mitad del suministro energético nacional en 29 países del mundo, principalmente en África subsahariana. Es poco probable que la demanda total de dendrocombustible (en particular, de carbón vegetal) disminuya a corto-mediano plazo y más bien podría aumentar a la par del crecimiento de la población y utilizarse cada vez más en las áreas urbanas, ya que la madera se percibe cada vez más como fuente de energía verde y renovable.

A pesar de su importancia socioeconómica, la madera se percibe a menudo como fuente inferior de energía. Por ejemplo, el sector dendroenergético tradicional(*) se asocia con frecuencia a la producción insostenible, y muchas veces ilegal, que impulsa la deforestación, la degradación forestal y, en algunas áreas, la escasez de leña. Otro problema asociado con el sector dendroenergético tradicional es la contaminación del aire en el interior de las viviendas debida al uso de estufas de leña ineficientes, lo que produce problemas de salud. Por otro lado, la recolección de leña puede imponer una enorme carga de trabajo a las mujeres y a los niños y niñas.

En muchos países en desarrollo podría ser poco realista, en el corto a mediano plazo, cambiar el combustible de madera con el fósil como fuente primaria de energía para cocinar. Y ésta tampoco sería una solución óptima, debido a la disponibilidad, accesibilidad, asequibilidad y sostenibilidad potencial de la leña comparada con muchas otras opciones energéticas. En cambio, hay que echar a andar esfuerzos para afrontar los problemas relacionados con la producción y el uso tradicional de la leña, a través de intervenciones normativas, mejores prácticas de gestión forestal y avances tecnológicos. Si se combinan, los siguientes logros garantizarían un sector dendroenergético sostenible y factible en los países en desarrollo:

  • la producción sostenible de dendrocombustible en los bosques y en los árboles fuera de los bosques;
  • el uso y la conversión eficaces de la madera y sus residuos para la producción de carbón vegetal y otros dendrocombustibles procesados;
  • el uso limpio y eficiente del dendrocombustible;
  • la contabilidad completa de los beneficios y costos socioeconómicos y ambientales del sector dendroenergético –por ejemplo, en relación con el empleo, la igualdad de género, la seguridad alimentaria, la salud humana y el cambio climático–.

Los principales desafíos para el desarrollo sostenible del sector dendroenergético incluyen:

  • la falta de datos fidedignos sobre la producción, transformación/conversión, comercio y mercados, y consumo;
  • la falta de políticas y normas sólidas (y de una gobernanza eficaz) sobre las plantaciones de especies para leña, la recolección de leña, y la producción y comercialización del carbón vegetal;
  • la enorme dependencia de los pobres del dendrocombustible para sus exigencias básicas energía y como fuente importante de empleo para los medios de subsistencia.

En los países en desarrollo, el dendrocombustible se utiliza cada vez más para la producción de energía y para la calefacción de los hogares, con auxilio de tecnologías limpias y eficientes, impulsadas en parte por las preocupaciones sobre el cambio climático y la esperanza de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) causadas por el combustible fósil. Por ejemplo, la dendroenergía satisface más del 10 por ciento del consumo energético en 13 países europeos.

Entre las nuevas oportunidades para mejorar el rendimiento del sector dendroenergético se incluyen:

  • la creciente sensibilidad de la comunidad internacional sobre la exigencia de ofrecer acceso a fuentes de energía modernas y sostenibles para todos, incluyendo a los pobres;
  • el papel activo de la dendroenergía sostenible en la mitigación del cambio climático;
  • los avances tecnológicos en el uso industrial eficiente del dendrocombustible en los países desarrollados, que ofrecen oportunidades para innovaciones y transferencia de tecnologías;
  • la mayor sensibilización sobre la exigencia de enfrentar los problemas del sector dendroenergético de forma holística y sistemática por medio de enfoques de cadena de valor.

(*) En general, la producción tradicional de combustible de madera y su uso se pueden concebir como la recolección o el aprovechamiento maderero de los bosques naturales o comunitarios para cocinar, calefacción en el hogar o para fines productivos en pequeña escala que generan ingresos económicos, además de la producción de carbón vegetal con auxilio de tecnologías poco eficientes destinado a los mercados rurales y urbanos para la cocina en el hogar o para las microempresas.