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70 aniversario de la FAO

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1965 - 75

Impulso a la producción agrícola

Las actitudes hacia la mecanización cambiaron considerablemente entre mediados de la década de 1950 y de la década de 1960, en gran parte debido a la revolución verde. En 1966, la Conferencia Mundial sobre la Reforma Agraria de las Naciones Unidas/FAO hizo hincapié en la necesidad de un enfoque integrado para la agricultura. En 1968, la publicación anual de la FAO El estado mundial de la agricultura y la alimentación estudió el aumento de la productividad agrícola a través de ‘mejoras tecnológicas’ como una forma de liberar tierras que serían utilizadas para alimentar a la gente.

Durante la década de 1950 y la primera mitad de la década de 1960, la producción de alimentos en el mundo creció de manera constante, incrementándose en más de un 50 %. Sin embargo, en este período, el estancamiento político y las crisis económicas, como la causada por el espectacular aumento de los precios del petróleo, hicieron que el reto de la FAO fuera contener la consiguiente amenaza del hambre, mientras continuaba su trabajo con las naciones en la investigación y la acción estratégicas para la seguridad alimentaria y la producción de alimentos a largo plazo. 

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Desarrollo de la ganadería

Con el fin de ayudar a los países en desarrollo a aumentar su producción agropecuaria, la FAO comenzó a prestar especial atención a las enfermedades que afectaban a los animales de granja y a la forma de eliminarlas.

En 1947, el primer gran proyecto de la FAO fue una campaña contra la peste bovina en China. El proyecto, financiado por la Administración de Socorro y Rehabilitación de las Naciones Unidas, tuvo un gran éxito desde sus inicios y se extendió a otros países asiáticos. A finales de la década de 1950, esta enfermedad viral altamente contagiosa que afecta al ganado bovino, los búfalos y otros animales patihendidos se había eliminado en la mayoría de los países de Asia.

Entre otras enfermedades del ganado que la FAO comenzó a abordar durante este período se encontraba la fiebre aftosa, que se ha mantenido en niveles bajos y ha sido eliminada en varios países europeos desde hace varios años. Durante este período, la FAO también lideró la lucha contra la peste porcina africana que afectó a España y Portugal en la década de 1960, al hemisferio occidental en la década de 1970, y es una lucha que todavía continúa hoy en día. En 1975 se puso en marcha un importante programa a largo plazo contra la tripanosomiasis en África.

Mitigación de la pobreza y protección de los recursos naturales

Desde la década de 1950 hasta principios de la década de 1970, la existencia de grandes reservas de cereales en América del Norte se daba por sentada en todo el planeta. Luego, en 1972, la producción mundial de cereales disminuyó por primera vez en dos decenios. Las necesidades de importación aumentaron y los excedentes desaparecieron casi de la noche a la mañana. Si a esto añadimos una serie de problemas medioambientales que van desde la contaminación de la tierra, el agua y el aire hasta la destrucción del patrimonio mundial de recursos fitogenéticos, tenemos una crisis mundial.

La situación del mundo se examinó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano celebrada en Estocolmo. Se pidió a la FAO que actuara para conservar la agricultura, la silvicultura, la pesca y otros recursos naturales y que fortaleciera la labor que ya estaba realizando. Un de los temas que surgieron de la conferencia fue el reconocimiento de que la mitigación de la pobreza ayudaba a la protección del medio ambiente. Indira Gandhi, la entonces primera ministra india, señaló esta conexión en el discurso que pronunció en la conferencia:

“No queremos empobrecer aún más el medio ambiente y, sin embargo, no podemos olvidar en ningún momento la grave situación de pobreza de un gran número de personas. ¿No son la pobreza y la necesidad los mayores contaminadores?”

La FAO se puso inmediatamente a trabajar tras la Conferencia de Estocolmo para establecer un marco para su programa de recursos naturales y medio humano. Este programa tenía dos componentes principales: el primero relacionado con la evaluación del estado de los recursos naturales y el segundo con su gestión. 

Hacer frente a la crisis alimentaria
Noviembre de 1974, Roma (Italia): Apertura de la Conferencia Mundial de la Alimentación, Palazzo dei Congressi, Roma.

En 1973 el mundo se encontraba sumido en una crisis alimentaria. Para empeorar las cosas, el embargo político y fuerte subida de los precios del petróleo frenaban la producción de las fábricas y explotaciones agropecuarias del mundo, al tiempo que se creaba rápidamente una situación de inflación mundial que empezaba a superar la capacidad de control de los gobiernos. Esto llevó a los Estados Unidos de América a convocar la Conferencia Mundial de la Alimentación (1974), para hacer frente a dos necesidades fundamentales: la respuesta a las emergencias alimentarias y la garantía de un suministro adecuado para reducir la brecha entre los países desarrollados y los países en desarrollo.

Henry Kissinger, el secretario de estado de los Estados Unidos de América pronunció un discurso en el que abogaba por una mayor inversión en todo el mundo y confirmaba el compromiso de Estados Unidos para que “«dentro de diez años, ningún niño se fuese a dormir con hambre”. 

Agosto de 1973, Chad: La FAO coordinó el transporte aéreo de suministros alimentarios de emergencia en el Chad y los demás países del Sahel

Los gobiernos examinaron el problema mundial de la producción y el consumo de alimentos y recomendaron la adopción de un Compromiso internacional sobre seguridad alimentaria mundial, proclamando solemnemente que:

“todos los hombres, mujeres y niños tienen derecho inalienable a no padecer de hambre y malnutrición a fin de poder desarrollarse plenamente y conservar sus facultades físicas y mentales”.

Uno de los resultados de la Conferencia Mundial de la Alimentación fue el establecimiento de un Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO. El Comité era un foro para examinar y dar seguimiento a las políticas de seguridad alimentaria, producción de alimentos, nutrición y acceso a la alimentación en el mundo.

En ese mismo período, a la luz del empeoramiento de la situación que afectaba a todo el mundo, la FAO presentó un plan de acción de cinco puntos. La FAO, el Banco Mundial y el PNUD se encargaron del establecimiento de programas multilaterales de asistencia y producción de alimentos para fortalecer la asistencia para la seguridad alimentaria y garantizar la adopción unilateral de políticas de abastecimiento nacionales que cumplieran con criterios específicos. Estas medidas no podrían haber llegado en mejor momento para las zonas que más lo necesitaban, como era el caso de los países afectados por la crisis del Sahel.

A pesar de la ayuda proporcionada, la crisis del Sahel llevó muchos años en restablecerse, al menos en parte. Cuando en 1980 el presidente de Malí, el Sr. Moussa Traoré, dirigió un llamamiento urgente ante la comunidad internacional para rescatar a la región, su petición no resultó una sorpresa. 

Habían pasado treinta años desde el final de la Segunda Guerra Mundial y el mundo era un lugar muy diferente en términos políticos. Con la FAO como coordinadora o facilitadora, los gobiernos, las ONG y los organismos donantes habían logrado grandes avances en el ámbito de la cooperación para la seguridad alimentaria.

Cada vez estaba más claro que ahora la verdadera amenaza del hambre solo podía abordarse con una acción concertada de ámbito mundial.

Aprovechamiento de la investigación agrícola

Durante la década de 1960, los investigadores observaron que las enfermedades, la contaminación ambiental y las prácticas agrícolas estaban causando una alarmante disminución de la biodiversidad en todo el mundo. La protección de la biodiversidad es crucial para impulsar la productividad de los ecosistemas y una investigación bien planificada y ejecutada dirigida a su conservación podría ser enormemente beneficiosa.

En 1965 se constituyó un grupo de expertos para estudiar cómo podían protegerse los recursos fitogenéticos en peligro de extinción. En aquel momento, la FAO estaba participando en más de 615 proyectos de asistencia a la investigación de ámbito nacional en diversos campos, que incluían desde el desarrollo del sorgo y el mijo hasta la irrigación o las enfermedades del ganado transmitidas por garrapatas.

En Europa había cuatro centros de investigación que colaboraban y compartían sus resultados con la FAO. Para integrar estos centros de investigación y aprovechar sus fortalezas, en 1971 se creó el Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR, por sus siglas en inglés). El CGIAR, patrocinado por la FAO, el PNUD y el Banco Mundial, se estableció como una asociación informal de 44 gobiernos y organizaciones donantes para posibilitar programas de investigación estables a largo plazo que se encontrarían fuera de las capacidades de los países si trabajaran de forma individual. El Banco Mundial se encargaba de la secretaría del CGIAR, mientras que la FAO se ocupaba de la del Comité Técnico Asesor del Grupo (TAC, por sus siglas en inglés).