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70 aniversario de la FAO

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1995 - 05

A pesar de los esfuerzos de todos, la situación alimentaria en el mundo no mejoraba y el número de personas con hambre no disminuía, al contrario, como consecuencia de desastres naturales o provocados por el hombre, las cifras estaban aumentando a un ritmo alarmante. Desde 1996 hasta 2005 se pusieron en marcha una serie de importantes iniciativas con un objetivo principal en común: reducir a la mitad el número de personas hambrientas en el mundo para el año 2015.

Cumbre Mundial para la Seguridad Alimentaria

A pesar del compromiso de erradicar el hambre asumido por los jefes de Estado veinte años atrás, en la conferencia de la FAO de 1974, la situación alimentaria mostraba pocas señales de mejora.

Para reactivar el apoyo, la discusión y la acción de alto nivel, la FAO convocó una Cumbre Mundial sobre la Alimentación en noviembre de 1996.

El objetivo de la Cumbre, a la que asistieron 186 jefes de Estado y de Gobierno y otros altos funcionarios, era renovar el compromiso de alto nivel en todo el mundo para erradicar el hambre y la malnutrición y lograr una seguridad alimentaria duradera para todos. Era la primera vez en la historia en la que los representantes y jefes de Estado dirigían su atención a la “seguridad alimentaria” y a la forma como sus ciudadanos podían acceder a los alimentos que necesitaban para vivir una vida sana. En esta Cumbre, se adoptaron la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial y el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.

La Cumbre Mundial sobre la Alimentación no estaba destinada a ser una conferencia de donantes ni estaba dirigida a la creación de nuevos mecanismos financieros, institucionales o burocráticos. Los países tenían total autonomía respecto a cómo iban a lograr los objetivos trazados en el Plan de Acción. En 2004, tras una serie de negociaciones intergubernamentales encomendadas por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después, el Consejo de la FAO aprobó por unanimidad las Directrices voluntarias en apoyo de la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional, conocidas como las Directrices sobre el derecho a la alimentación.

Diciembre de 2005, Egipto. Proyecto Telefood de la FAO: cultivos libres de plaguicidas que se cosechan en las afueras de la Gobernación de El Fayum.
Campaña TeleFood

Para mantener el impulso creado por la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, la FAO trabajó para aumentar la conciencia pública sobre el hambre mundial y promover la acción con el lanzamiento de una campaña de recaudación de fondos llamada TeleFood.

En su primer año, 1997, TeleFood alcanzó una audiencia global de 500 millones y, hasta el año 2001, la campaña recaudó más de 28 millones de USD, que sirvieron para financiar más de mil proyectos en más de 100 países. TeleFood enviaba las donaciones en su totalidad, sin costos administrativos, a los agricultores para ayudarles a adquirir la capacidad de producir más y mejores alimentos para sus familias. Esto se hacía mediante microproyectos de base que permitían a los agricultores comprar herramientas para cultivar, criar ganado, pescar o procesar alimentos para venderlos a un mejor precio. A lo largo de los años, el dinero se ha invertido en semillas y fertilizantes, bombas de riego, silos u hornos para ahumar pescado.

El evento de larga duración de TeleFood de más éxito fue la telemaratón española “Gala FAO”, que recaudó más de 15 millones de USD.

Garantizar abundancia de peces en los mares

En 1995 la FAO cumplió 50 años de edad. Para celebrarlo volvió a su lugar de nacimiento, la ciudad de Quebec, y organizó un simposio internacional en el mismo salón de baile del Château Frontenac donde se creó la FAO. El tema del simposio fue “El desarrollo al servicio de las personas: la técnica al servicio de la seguridad alimentaria” y pretendía reflejar los intereses intergubernamentales, no gubernamentales, académicos y de la industria privada. En estos cincuenta años, el número de países miembros de la FAO había aumentado de 34 en 1945 a 179.

Tras el simposio internacional, se celebró una reunión ministerial especial sobre seguridad alimentaria que presentó el Código de Conducta para la Pesca Responsable en octubre de ese mismo año. Este Código proporcionaba un marco a los esfuerzos nacionales e internacionales para garantizar la explotación sostenible de los recursos acuáticos vivos y hacerlo en armonía con el medio ambiente. Sin embargo, para ser eficaz, un código debe respetarse y para ello debía establecerse un sistema de control. Este es el motivo por el que, cuatro años después, en 1999, la FAO creó un Registro de acuerdos pesqueros (FARISIS), una base de datos informática de fácil uso para buscar acuerdos bilaterales y multilaterales en materia de pesca, que proporcionaba hasta 34 campos de descriptores para cada registro y contenía información sobre 1 927 acuerdos desde el año 1351.

Control del comercio de plaguicidas

Los plaguicidas y productos químicos industriales que habían sido prohibidos o rigurosamente restringidos por razones sanitarias o ambientales en los países desarrollados estaban entrando, a través del comercio, en los países en desarrollo.

Con el fin de limitar las formulaciones de plaguicidas extremadamente peligrosas que presentaban un riesgo para la salud cuando las utilizaban los agricultores de países en desarrollo o países con economías en transición, la FAO desarrolló un convenio jurídicamente vinculante para controlar el comercio de plaguicidas y otros productos químicos peligrosos. El convenio se adoptó el 10 de septiembre de 1998 en Rotterdam (Convenio de Rotterdam sobre el procedimiento de consentimiento fundamentado previo) y entró en vigor el 24 de febrero de 2004. Tenía dos objetivos. En primer lugar, pretendía promover la responsabilidad compartida y los esfuerzos conjuntos por parte de los comerciantes de ciertos productos químicos peligrosos para proteger la salud humana y el medio ambiente frente a posibles daños. En segundo lugar, tenía el objetivo de contribuir a la utilización ecológicamente adecuada de estos productos químicos peligrosos, facilitando el intercambio de información sobre sus características, estableciendo un proceso nacional de adopción de decisiones sobre su importación y exportación, y difundiendo esas decisiones entre las partes.

Agricultura sostenible mediante la protección de las plantas

Los cultivos, producto de la evolución natural, la selección por parte de los agricultores y el fitomejoramiento selectivo, estaban en grave peligro. Entre las graves amenazas se incluían la contaminación, la degradación de los recursos, la destrucción de los hábitats y las alteraciones de los ecosistemas. Tras siete años de negociaciones, la Conferencia de la FAO de 2001 adoptó el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, jurídicamente vinculante, para apoyar el trabajo de los ganaderos y agricultores de todo el mundo. El tratado promovía la agricultura sostenible mediante la distribución equitativa de material genético, así como de sus beneficios, entre los fitomejoradores, los agricultores y las instituciones de investigación públicas y privadas. El Tratado se consideró vital para posibilitar la continuidad de la disponibilidad de los recursos fitogenéticos que los países necesitan para alimentar a su población y a las generaciones futuras. Entró en vigor en 2004.

Ese mismo año, la FAO facilitó la organización del Año Internacional del Arroz (AIA). A lo largo de 2004, mediante una serie de iniciativas para la mejora de la producción y el acceso al arroz, se promovió el Año Internacional del Arroz para poner de relieve el papel estratégico del arroz en las economías locales tanto de Asia como de África.