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Combinar tradición y ciencia para proteger a los polinizadores

Los polinizadores del mundo están desapareciendo. La pérdida de polinizadores es uno de los problemas más apremiantes a los que se enfrenta hoy en día la agricultura. La FAO ha respondido a la pérdida de polinizadores con el Proyecto Global de Polinización.

Datos clave

Los agricultores de Ghana plantan hileras de mandioca junto a sus pimientos picantes y siembran bananos en medio de las plantaciones de cacao. En la India, los agricultores cuelgan ramos de flores en sus manzanos. Y en Brasil, los agricultores tienen una mejor opinión de una ley nueva que les obliga a destinar una porción determinada de sus parcelas al hábitat natural. Aparentemente se trata de tres situaciones inconexas pero tienen un punto en común: todas son soluciones que la FAO y sus asociados han identificado para luchar contra uno de los problemas más apremiantes a los que se enfrenta la agricultura actualmente, la pérdida de polinizadores, fundamentalmente abejas, pero también otro tipo de insectos y aves. Los agricultores han adoptado estas medidas en un esfuerzo por reincorporar a los polinizadores en sus explotaciones gracias al apoyo que reciben del Proyecto mundial de la FAO sobre polinización centrado en la conservación y gestión de polinizadores para la agricultura sostenible a través de un enfoque ecosistémico.

Las abejas y otros polinizadores contribuyen enormemente a la agricultura mundial. En términos de producción de alimentos, los cultivos básicos como el trigo, el maíz y el arroz pueden reproducirse sin la polinización animal. Sin embargo, la mayoría de frutas y verduras, que revisten cada vez más importancia para la agricultura mundial, no pueden. Aunque las plantas en sí sobrevivirán, sus rendimientos pueden descender hasta un 90 % sin la polinización. Esta situación es especialmente grave si tenemos en cuenta que el 75 % de todos los cultivos dependen en cierta medida de los polinizadores. Además, los cultivos que dependen de la polinización son cinco veces más valiosos que los que no la necesitan. Todo ello constituye una enorme aportación en términos de mejores rendimientos. El Instituto Nacional Francés de Investigación Agronómica ha valorado la aportación de los polinizadores a la agricultura mundial en más de 200.000 millones de dólares al año. Aunque los polinizadores resultan esenciales para los ecosistemas mundiales, hubo un tiempo en que los servicios gratuitos que prestan las abejas y otros polinizadores a la agricultura se daban por descontado

No fue hasta hace poco cuando se reconoció la polinización como un elemento fundamental de la agronomía, un reconocimiento que se debe principalmente a una crisis: los polinizadores del mundo están desapareciendo. Entre los motivos están la pérdida del hábitat, la agricultura intensiva, el uso indiscriminado de plaguicidas y el cambio climático. El cambio climático es un problema doble que no sólo afecta a la supervivencia de los polinizadores, sino que también altera las campañas agrícolas de producción, es decir, que los polinizadores quizás no estén disponibles en el momento en que el cultivo está en flor y es necesario que se realice la polinización.

Los polinizadores disminuyen

Las estadísticas mundiales son escasas, pero muestran que las poblaciones de polinizadores están disminuyendo drásticamente en diversas partes del mundo. En Europa, donde el seguimiento está más avanzado que en otros lugares del mundo, existen cada vez más pruebas de las disminuciones paralelas de los polinizadores salvajes y las plantas que dependen de ellos.

En las últimas décadas, los agricultores comerciales han dependido de las abejas melíferas domesticadas como polinizadores pero para ciertos cultivos simplemente no resultan tan eficaces como sus hermanas salvajes. Los agrónomos reconocen ahora que el enfoque más eficaz y resistente para gestionar la polinización requiere combinar una diversidad de especies salvajes con polinizadores domesticados tales como las abejas melíferas. El Proyecto mundial de la FAO sobre polinización centrado en la   conservación y gestión de polinizadores para la agricultura sostenible a través de un enfoque ecosistémico se centra en   identificar los pasos necesarios a fin de reincorporar a los polinizadores en los terrenos agrícolas. Estos pasos varían en función del cultivo y el sistema agrícola. 

El proyecto colabora con comunidades agrícolas, asociados nacionales y los responsables de la elaboración de políticas de los siete países en la sensibilización de la necesidad de desarrollar una política agrícola que asista a los polinizadores, reuniéndose con las comunidades agrícolas con el fin de que les ayuden a desarrollar planes de gestión de la polinización, y mediante la introducción de la polinización en los programas agrícolas.

Gracias a las escuelas de campo para agricultores que lanzó el proyecto, los agricultores pueden compartir sus soluciones tradicionales de polinización, combinarlas con prácticas de base científica, y observar los resultados a lo largo de la campaña agrícola. La FAO está documentando las prácticas favorables a los polinizadores que tienen éxito, y recopilando un conjunto de herramientas y buenas prácticas que puedan aplicarse a los esfuerzos de conservación de los polinizadores a nivel mundial. Las soluciones son bastante obvias, modificar los sistemas intensivos, reducir la utilización de plaguicidas e introducir una mayor diversidad mediante el abono verde, la rotación de cultivos y la plantación de setos. El objetivo es encontrar medios para apoyar a los polinizadores sin reducir los rendimientos.

Aportar ciencia a la tradición

Tradicionalmente, los productores de manzanas de la India han colgado ramos de flores en sus manzanos a fin de simplificar la polinización cruzada que es esencial para que los manzanos den frutos. No obstante, la FAO y sus asociados nacionales han descubierto que con la colocación minuciosa de ramos también se atraía a pequeñas moscas negras —no sólo abejas— que polinizaban los árboles si éstos florecían cuando el tiempo era muy frío para las abejas. Hasta entonces, los productores habían considerado que las moscas eran una plaga y las fumigaban como método de control.

Los agricultores de Ghana ahora plantan hileras de mandioca en torno a sus cultivos de pimientos picantes con el fin de aumentar la polinización. A las abejas no les gustan los pimientos picantes, pero la FAO ha averiguado que las abejas se aproximarán a los terrenos de cultivo atraídas por las flores de mandioca, ricas en néctar, y entretanto también polinizarán los pimientos.

La legislación de Brasil que establece que los agricultores deben mantener una porción de sus tierras de cultivo en su estado forestal natural a fin de ralentizar la deforestación tropical, reduce el terreno dedicado a la producción. Pero la FAO y sus asociados nacionales han demostrado a los agricultores que los bosques proporcionan un hábitat a los polinizadores que, a su vez, aumentan la producción de los cultivos, como la colza. El aumento de la productividad ha sido tan impresionante que los transformadores de semillas de colza del sector privado trabajan actualmente con el personal del proyecto de la FAO con el fin de proporcionar formación sobre la polinización a sus técnicos y productores de colza.

El Proyecto mundial de la FAO sobre polinización centrado en la conservación y gestión de polinizadores para la agricultura sostenible a través de un enfoque ecosistémico comparte sus averiguaciones con todos los países y regiones. De este modo permite que cada vez más agricultores y países accedan a los conocimientos sobre la importancia de la polinización —conocimientos que con el tiempo determinarán las políticas para garantizar que los polinizadores están protegidos y pueden continuar con su labor— y apoya los cultivos agrícolas de todo el mundo.