Uruguay en una mirada
Uruguay se distingue por su muy alto desarrollo humano, su estabilidad democrática e institucional y una trayectoria sostenida de políticas públicas orientadas a la inclusión social, la equidad y la sostenibilidad ambiental.
El país ha consolidado un modelo de bienestar basado en el crecimiento económico, la protección social universal y el acceso equitativo a servicios básicos. En el plano macroeconómico y fiscal, Uruguay mantiene una posición sólida, sustentada en la estabilidad institucional, la prudencia fiscal, la credibilidad de su política monetaria y una fuerte inserción internacional.
Sistema agroalimentario
El sistema agroalimentario uruguayo se destaca por su contribución al Producto Bruto Interno, al comercio, al empleo, al uso del territorio y a la identidad rural del país. En 2023, las actividades primarias —agricultura, ganadería y pesca— representaron el 6,6 % del PIB; considerando sus encadenamientos industriales y de servicios, su aporte total se estima entre el 14 % y el 16 %. Más del 66 % de las exportaciones de bienes provienen del sistema agroalimentario, con una fuerte participación de la carne bovina, la soja y los lácteos.
La producción agropecuaria uruguaya se apoya en recursos naturales de alto valor. El país cuenta con 17,6 millones de hectáreas, de las cuales 11,5 millones están cubiertas por campos naturales y pasturas nativas, con unas 400 especies de gramíneas y leguminosas. Estas pasturas alimentan a 12 millones de cabezas de ganado.
La agricultura familiar cumple un papel clave en la provisión de alimentos frescos, la cohesión social y el desarrollo de los territorios rurales. Sin embargo, el sector enfrenta brechas de acceso a financiamiento, tecnología, infraestructura, asistencia técnica, agregado de valor y adaptación climática. La agroecología, apoyada en el Plan Nacional de Agroecología, se presenta como una vía para fortalecer sistemas de producción más sostenibles, resilientes y cercanos a los territorios.
Seguridad alimentaria y nutrición
En seguridad alimentaria y nutrición, Uruguay muestra avances sostenidos, aunque persisten desigualdades de ingresos, género y territorio. La inseguridad alimentaria moderada o grave alcanza al 13,2 % de los hogares y al 14,3 % de las personas, con mayor incidencia en hogares de menores ingresos, hogares con mujeres y aquellos con niñas y niños pequeños. A su vez, el aumento del sobrepeso y la obesidad —que alcanzó al 33,3 % de las personas adultas en 2022— plantea nuevos desafíos para promover dietas saludables y entornos alimentarios adecuados.
Sostenibilidad ambiental
Uruguay ha desarrollado herramientas relevantes para la sostenibilidad ambiental del sector agropecuario, como los Planes de Uso y Manejo de Suelos, el Sistema Nacional de Información Agropecuaria, el monitoreo satelital de más de 16 millones de hectáreas de uso agropecuario y la trazabilidad individual de todo el rodeo bovino. A esto se suma una matriz eléctrica altamente renovable: el 99 % de la electricidad proviene de fuentes limpias, principalmente hidráulica, eólica, biomasa y solar. Estos avances conviven con desafíos vinculados a la gestión del agua, el uso de plaguicidas, la conservación de suelos, la biodiversidad y la adaptación al cambio climático.
Empleo, inclusión social y equidad
En materia de empleo, inclusión social y equidad, Uruguay presenta logros relevantes en protección social, acceso a servicios y reducción de desigualdades en comparación regional. No obstante, persisten brechas que afectan especialmente a niñas, niños y adolescentes, mujeres, jóvenes y hogares de menores ingresos. Los ingresos mensuales de los hombres son, en promedio, un 25 % superiores a los de las mujeres, mientras que el desempleo juvenil afecta a las personas jóvenes casi cinco veces más que a los adultos. Además, el 17 % de los jóvenes de 14 a 29 años no estudia ni trabaja.
Estos elementos ubican a Uruguay ante el desafío estratégico de fortalecer la sostenibilidad, inclusión y resiliencia de su sistema agroalimentario, articulando innovación, producción sostenible, desarrollo territorial, agricultura familiar, igualdad de género, participación de jóvenes, gestión responsable de los recursos naturales y acceso equitativo a alimentos saludables.