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Cómo aprovechar los logros: ampliación de un programa de los bosques a los paisajes

Las poblaciones locales (pequeños productores, mujeres, comunidades forestales y poblaciones indígenas) gestionan el 30 % de los bosques de todo el mundo.

Datos clave

Entre 2002 y 2012, el Mecanismo de la FAO para los programas forestales nacionales asignó unas 900 donaciones de pequeña cuantía a ONG, instituciones académicas y organismos gubernamentales, así como a asociaciones de usuarios de los bosques, comunidades indígenas y otras organizaciones de 80 países en desarrollo. Las donaciones, cuyo promedio rondaba los 25 000 dólares, tenían por objeto fomentar la iniciativa en los países y aumentar la participación de las partes interesadas en la elaboración y ejecución de programas forestales nacionales. El efecto alcanzado por estas donaciones demuestra que, con apoyo y participación locales, los bosques pueden impulsar la expansión de la actividad económica en todos los niveles. El programa se ha reencarnado en el nuevo Mecanismo para los bosques y fincas, que seguirá aportando donaciones de pequeña cuantía a organizaciones productoras locales, con lo cual ofrecerá a las comunidades la oportunidad y la capacidad de mantener y mejorar sus propios bosques, así como la capacidad de hacerse oír en los procesos de formulación de políticas. También procurará dar a conocer la extensa contribución de los bosques partiendo de la forja de vínculos con otros sectores que dependen de este valioso recurso o se ven afectados por él, como la agricultura, la energía, el turismo y la economía.

El Mecanismo de la FAO para los programas forestales nacionales demuestra que, incluso en los países más pobres del mundo, la transferencia de donaciones de pequeña cuantía para prestar apoyo a organizaciones locales puede tener consecuencias profundas. El Mecanismo promovió el intercambio de mejores prácticas entre países, propugnó la revisión o formulación de nuevas políticas y prestó apoyo a iniciativas regionales satisfactorias que iban de revitalizar la formación forestal en África oriental a elaborar una estrategia de desarrollo de la industria forestal en la Cuenca del Congo.

En Guatemala, una alianza nacional de silvicultores comunitarios integrada por población indígena y grupos de usuarios de bosques recibió donaciones de pequeña cuantía para facilitar reuniones y establecer redes de comunicación a fin de influir en la política nacional e internacional. Al cabo de dos años se había convertido en una fuerza política que representaba a 400 000 usuarios de bosques.

En Liberia, a pesar de las prohibiciones de la explotación maderera, agentes corruptos siguieron talando bosques y exportando madera de construcción. Gracias a una donación de pequeña cuantía se agrupó a comunidades forestales geográficamente dispersas que se esforzaban por proteger sus bosques. En 2010, con ayuda del Mecanismo, Liberia estableció una plataforma del programa forestal nacional, integrada por el foro forestal nacional y 15 foros forestales del país y provista de un comité directivo formado por múltiple interesados. Las partes interesadas en los bosques utilizan ahora esta plataforma para hablar de las principales cuestiones relacionadas con los recursos naturales y dar mayor difusión a la información sobre cuestiones de política.

En Camboya, gracias a actividades de sensibilización y desarrollo de la capacidad respaldadas por el Mecanismo, ha mejorado la capacidad nacional de participar en procesos de programas forestales nacionales. La forja de relaciones de trabajo entre la sociedad civil y los grupos comunitarios, los asociados en el desarrollo y representantes del Gobierno y la generación y fomento de confianza, junto con el desarrollo de la capacidad, plantearon grandes dificultades que tardaron cierto tiempo en evolucionar. Con todo, esta labor ha supuesto un importante logro en Camboya.

Reconocimiento de la contribución de las partes interesadas en los bosques locales

Actualmente, la población local (pequeños productores, mujeres, comunidades forestales y poblaciones indígenas) gestiona el 30 % de los bosques de todo el mundo. Aunque en la mayoría de los casos se trata de una ordenación informal, estos usuarios de los bosques contribuyen enormemente al éxito de las inversiones sobre el terreno. Aun así, a menudo quedan marginados de los procesos decisorios y aislados de las oportunidades económicas y de mercado.

Como reconoció el Mecanismo en los 80 países donde operaba, los pequeños agricultores, de no organizarse, no podrán formar parte del proceso nacional. Gracias a la conciencia creada por las organizaciones ejecutivas locales del sector forestal, la contribución de este ha pasado a apreciarse más en los países asociados.

Esas donaciones, cuyo fin concreto era conseguir que los pequeños agricultores interesados tomaran parte en las deliberaciones sobre las políticas y el marco jurídico, demostraron que las poblaciones rurales podían percibir beneficios económicos de los bosques, lo que aumentaba considerablemente su seguridad alimentaria.

Mayor visibilidad del sector forestal

Partiendo del establecimiento satisfactorio de grupos de partes interesadas y dando mayor preponderancia a los técnicos forestales en el gobierno, la nueva fase del Mecanismo se incorporará en el Mecanismo para los bosques y fincas. Seguirá ofreciendo a grupos locales orientación, así como donaciones de pequeña cuantía, gracias a lo cual podrán organizarse mejor para estar representados en el proceso. Sin embargo, como su propio nombre indica, el Mecanismo para los bosques y fincas prestará mayor atención a la “integración intersectorial” ocupándose del paisaje y no solo de los bosques.

Ello viene a decir que procurará crear conciencia sobre la conexión de los bosques con otros sectores que dependen de los bosques o se ven determinados por ellos, como la agricultura, la energía, el agua, el comercio, el medio ambiente e incluso el sector del turismo.

A menudo se ha dejado al margen al sector forestal, entendiéndose que no era importante su contribución al PIB nacional o a la generación de empleo, pues gran parte de su actividad tiene carácter informal y es frecuente que su contribución no quede reflejada en la información estadística. Con excesiva frecuencia la contribución de los bosques a la vida económica no se aprecia en su justa medida hasta que la tierra empieza a desaparecer.

De cara al futuro, el nuevo Mecanismo para los bosques y fincas seguirá ayudando a las partes interesadas a organizarse para estar representadas y hacerse oír en las deliberaciones sobre las políticas relativas a los bosques y la agricultura, pero, con la ampliación del nuevo enfoque al paisaje, velará por que el propio sector ocupe un lugar más destacado en las decisiones adoptadas por las autoridades responsables en el ámbito de la reducción de la pobreza, la seguridad alimentaria y el cambio climático.