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Malawi: apoyar la salud de los lactantes a través de prácticas de alimentación complementaria mejoradas y recetas con alimentos disponibles localmente

El proyecto de la FAO “Mejora de las políticas de seguridad alimentaria y nutrición y difusión de los programas” se dirige a familias con lactantes de entre 6 y 24 meses para prevenir la desnutrición en Malawi.

Datos clave

Mientras que la disponibilidad y el acceso a los alimentos pueden ser abordados con la mejora de la productividad agrícola y la diversificación de los alimentos, es necesario trabajar en la educación y difusión de conocimientos sobre nutrición, la utilización de los alimentos y la mejora de las prácticas familiares de alimentación, para mejorar la nutrición y el estado de salud de la población, ahora y a largo plazo.

De acuerdo con el informe El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2013, 2 000 millones de personas en el mundo sufren de una o más deficiencias de micronutrientes (falta de vitaminas y minerales), 868 millones de personas están desnutridas en términos de consumo de energía, mientras que otros 1 400 millones tienen sobrepeso, de los cuales unos 500 millones son obesos. Un 26 por ciento de todos los niños menores de cinco años sufre retraso del crecimiento y el 31 por ciento sufre tiene deficiencia de vitamina A.

En Malawi, las estadísticas oficiales sobre desnutrición son alarmantes, y la mayoría señalan muy poca mejoría en los últimos 30 años. Cerca de la mitad del total de los niños menores de cinco años muestran señales de desnutrición crónica y se estima que el 48 por ciento sufre retraso del crecimiento (demasiado bajos para su edad), el 30,6 por ciento tiene falta de peso (demasiado delgados para su edad), y el 11,4 por ciento sufre emaciación (demasiado delgados para su estatura). Un tercio de la población padece inseguridad alimentaria en términos de energía, dando lugar a pautas alimentarias trastornadas y una menor ingesta de alimentos. Una cuarta parte de las mujeres entre 40-49 años tiene sobrepeso (sólo se mide a las mujeres), y las deficiencias de micronutrientes tanto en las mujeres como en los niños siguen siendo elevadas.

La FAO, con financiación del Gobierno de Flandes -a través de la Agencia de Cooperación Internacional de Flandes (FICA)-, colabora con el gobierno de Malawi en un proyecto denominado Mejora de las políticas de seguridad alimentaria y nutrición y difusión de los programas (IFSN, por sus siglas en inglés). El proyecto incluye un programa de educación nutricional integral dirigido a familias con niños de entre 6 a y 24 meses para prevenir la desnutrición.

El programa de educación nutricional tiene un componente específico centrado en el desarrollo de prácticas de alimentación complementaria mejoradas y recetas que usan alimentos disponibles a nivel local. Este componente funciona a dos niveles, empezando por el desarrollo de mensajes y recetas adaptadas localmente utilizando una metodología de investigación formativa denominada Pruebas de Prácticas Mejoradas (TIPS), aplicada a una muestra de hogares.

El proceso TIPS se basa en probar recomendaciones de alimentación para lactantes y niños pequeños en la situación real del hogar, establecer lo que es factible y práctico para las madres e identificar los factores que motivan y las limitaciones para el cambio de comportamiento, marcando objetivos provisionales para llegar al comportamiento ideal. Después del proceso TIPS, las recetas y mensajes de cambio de comportamiento se difunden por toda la comunidad, en el marco del programa de educación nutricional.

Impacto en la salud de los lactantes
Naomi Tomoka, una mujer de 28 años de la aldea de Yosefe, en el distrito de autoridad tradicional (T/A) de Kaluluma en Kasungu, es una de las nueve madres cuyos hijos son beneficiarios del programa en el Área de Planificación de Extensión (EPA) de Kaluluma.

Durante una reunión rutinaria con otros beneficiarios, dibujó un panorama sombrío de cómo era su vida cuando dio a luz a su primer hijo, antes de inscribirse en el programa.

"Mi primer hijo enfermaba con frecuencia”, confesó Tomoka, agricultora líder y madre de tres hijos. "Estaba constantemente en el hospital con él y era muy deprimente".

Pero todo eso es ya agua pasada. El año pasado su vida cambió cuando su tercer hijo, Victor, fue inscrito en un "programa alimentario para lactantes y niños pequeños” apoyado por la FAO y el FICA.

Con la formación y el apoyo de oficiales de desarrollo de extensión agraria, asistentes de vigilancia sanitaria y facilitadores voluntarios de nutrición comunitaria, Tomoka es ahora una de las nueve madres que preparan una nutritiva papilla para sus hijos y les dan de comer a la misma hora cada día, en función de la edad del niño.

La nutritiva papilla cuenta con tres o cuatro componentes: 1) un alimento rico en almidón como puré de papaspatata, yuca o harina de maíz (conocido a nivel local como mgaiwa), mezclado con 2) un alimento rico en proteínas, como frijoles, harina de maní, pescado o carne, leche en polvo o de cabra, mezclado con 3) una verdura, por ejemplo calabazas u hortalizas de hojas verdes y 4) una grasa como aceite o aguacate. El plato se sirve con frutas. La idea es contar con un alimento infantil que incluya los seis grupos de alimentos recomendados para el consumo diario.

"Nuestra vida ahora ha mejorado. Victor nunca ha estado en el hospital", explicó Tomoka. "Hubo un tiempo –añadió- en que los niños del pueblo enfermaban a menudo, pero ahora sus cuerpos están sanos y están creciendo bien".

El Pasaporte de Salud de Victor confirma lo que siente su madre. Ahora indica un gran aumento de peso, justo después de empezar a tomar la papilla nutritiva.

"A su edad, parece también estar más desarrollado a nivel intelectual que mis otros hijos que no se beneficiaron de este programa", dijo Tomoka con sonrisa maternal. Soka Chitaya, Director del Proyecto de Distrito de Kasungu, está de acuerdo en que el programa ha tenido hasta ahora un gran impacto en el estado de salud de los niños, y ya no se enferman tan a menudo como antes. "Se ha producido una gran mejoría en la salud de los niños tras este programa", comentó Chitaya durante una visita a cuatro emplazamientos del proyecto de nutrición en la zona.

El proyecto IFSN apoyado por la FAO y la FICA
La primera fase del proyecto se inició en 2008 y se amplió a una segunda fase -en abril de 2011- por un período de cuatro años, hasta marzo de 2015. La segunda fase se implementa en seis EPAs en los distritos seleccionados de Kasungu y Mzimba .

El objetivo general del proyecto es contribuir a través de servicios de asesoramiento sobre políticas y programas, al logro de los objetivos de desarrollo del Gobierno en cuanto a la mejora de la seguridad alimentaria y la nutrición de la población de Malawi en general, y más directamente a través de intervenciones de base, a la mejora de la situación de los miembros vulnerables de la comunidad.

El proyecto pretende llegar a 15 .000 hogares con inseguridad alimentaria y proporcionar apoyo educativo y capacitación a 31 500 familias y 10 500 niños en edad escolar en todas las áreas de impacto al final de su vida útil.

Entre otras áreas en las que se centra, el proyecto ha tenido en cuenta la promoción de la producción ganadera, el cambio climático, la educación ambiental y sobre recursos naturales, la creación de capacidad y apoyo institucional, el aumento y la diversificación de la producción agrícola, la promoción de la producción frutícola, la conservación del suelo y los recursos hídricos, agua potable y mejora del saneamiento, y otros temas transversales como género, malaria y VIH.