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La leche, fuente de salud y riqueza: ayudar a las comunidades de pequeños productores lácteos en Líbano

El proyecto de la FAO mejora significativamente las vidas de los pequeños productores lácteos libaneses. 

Datos clave

El sector lácteo es una de las principales fuentes de ingresos para las familias rurales en el Líbano, en particular en la Región Norte y en la Bekaa, donde se concentran casi el 70 por ciento de las vacas lecheras. Una encuesta realizada por la FAO en 2011 indicó que alrededor del 70 por ciento de los pequeños agricultores en estas dos regiones eran pobres o muy pobres, con unos niveles salariales entre los más bajos del país. Para ayudar a los pequeños agricultores a rehabilitar sus medios de vida, muy afectados por la guerra en 2006, la FAO y el Ministerio de Agricultura del país aunaron esfuerzos y pusieron en marcha dos proyectos para reconstruir el sector lácteo libanés, con el apoyo del Fondo para la Recuperación del Líbano, con ayuda específica para los pequeños campesinos en el valle de la Bekaa y las tierras altas de Hermel Akkar. La colaboración ha contribuido a una importante mejora cuantitativa y cualitativa de la leche producida, no sólo en estas dos regiones sino también en todo el país. La mejor calidad y condiciones higiénicas de la leche dieron como resultado unos precios más competitivos y contribuyeron a sostener los medios de vida y los ingresos de muchos pequeños criadores en el valle de la Bekaa y las tierras altas de Hermel Akkar.

Georgette llega a casa y pone la mesa. Despliega una gran variedad de quesos y bebidas frías, todo etiquetado con el nombre de la compañía de la que es propietaria. Su marido, Pascal, ha invitado a los vecinos a acompañarles en la mesa y degustar los alimentos de su propia producción.

Sin embargo, no siempre ha sido así.

A raíz de la devastación causada por la guerra de 2006, la industria láctea libanesa resultó muy afectada: un número muy elevado de animales perecieron durante el conflicto y muchas granjas lecheras tuvieron que cesar sus actividades. Según el Ministerio de Agricultura, únicamente en el valle de la Bekaa, el número total de vacas lecheras se redujo tras la guerra de 25 000 cabezas a unas 18 000.

Líbano recibió 45 millones de USD de la comunidad internacional para la reconstrucción.

El sector lácteo, una de las principales fuentes de ingresos para las familias rurales en Líbano, fue objeto de numerosas intervenciones, sobre todo en la Región Norte y en la Bekaa, donde se concentran casi el 70 por ciento de las vacas lecheras y un gran número de pequeños productores que dependen de la ganadería para sus medios de vida son muy vulnerables.

Mediante un programa de varios años de duración financiado por el Fondo de Recuperación para el Líbano, la FAO, en colaboración con el Ministerio de Agricultura, incrementó su apoyo al sector lácteo en pequeña escala del país.

La calidad de la leche y el estándar de producción
Todas las pequeñas granjas lecheras a las que está dirigido el programa carecían de instalaciones para el almacenamiento y refrigeración lácteos. Tras haber sido ordeñada, la leche se conservaba en recipientes abiertos de metal o plástico, expuesta a la luz directa del sol y al polvo de la carretera. La escasa higiene en la producción y distribución de la leche estaban poniendo en peligro la salud de productores y consumidores.

“Con nuestros camiones no refrigerados no éramos capaces de distribuir la leche muy lejos. Si la leche no se refrigera después de haber sido ordeñada, se echa a perder en pocas horas. Por eso la nuestra no llegaba muy lejos y su calidad no era muy buena. Esta es la razón por la que las plantas lecheras estaban controlando el precio de la leche”, sostiene Georgette.

Para ayudar a los campesinos a reducir su dependencia de las plantas lecheras, el programa creó una red de cooperativas lecheras que les ayudó a ofrecer productos de tamaño económico, y fortaleció su poder de negociación en el precio de la leche.

Se establecieron cuarenta centros primarios de recogida de leche en diferentes pueblos y se ubicaron en lugares de fácil acceso para los campesinos. Se les proporcionaron diferentes herramientas y equipos para analizar, almacenar y procesar la leche -máquinas de filtrado, bombeo y laboratorio, contenedores de acero inoxidable para su transporte, frigoríficos y camiones refrigerados- y recibieron cursos de capacitación para utilizarlos.

Se ayudó a trescientas familias encabezadas por mujeres y cooperativas de mujeres dotándolas de pequeñas y medianas unidades de tratamiento de productos lácteos con accesorios para procesarlos en casa. Como resultado, la calidad de sus productos ha mejorado significativamente, generando un aumento inmediato de la demanda.

El antes y el después
Dos años después del inicio del proyecto, unos 350 pueblos están ahora cubiertos por una red de 35 Asociaciones de Productores Lácteos Rurales que dotan a los pequeños productores de mucho mayor poder de negociación. Las grandes plantas lecheras ya no pueden imponer sus precios.

Los centros de recogida de leche obtienen actualmente más de 150-200 toneladas de leche al día procedente de unos 3 000 campesinos y la FAO prepara la habilitación de otros 10 centros.

Ahora los granjeros saben cómo analizar la leche y comprobar su calidad antes de distribuirla a las plantas en la región y fuera de ella.  

“En el pasado, solíamos trabajar unas 20 horas al día para ganar dinero suficiente con el que sobrevivir hasta el día siguiente. Vendíamos la leche cruda a las fábricas a precios muy reducidos, que únicamente les convenían a ellas. Hoy en día, gracias a los proyectos, nuestras vidas han cambiado. ¡Estoy muy contenta de poder matricular a mis hijos en la escuela! Ahora, en ocasiones, no sabemos cómo satisfacer la demanda de las ciudades cercanas y la capital, ya que las peticiones proceden de todas partes. Les gusta el queso que producimos”, asegura Georgette.

Gracias a estos dos proyectos, la calidad de la leche y los productos lácteos de los pequeños productores mejoró significativamente. Esto aumentó los precios de la leche en la explotación agrícola desde 650-850 LBP a 950-1100 LBP, con un suplemento de entre 100-200 LBP por cada litro de leche refrigerada. La introducción de equipos modernos y centros de refrigeración están beneficiando a más de 3 000 campesinos, especialmente mujeres, y ha aumentado su capacidad de producción cerca del 50 por ciento.

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