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Plataforma de Territorios Inteligentes

"Hay países más vulnerables que otros, pero la forma de enfrentar los problemas e identificar las soluciones puede ser compartida"

Los vínculos entre Medio Ambiente y Agricultura suponen un factor crucial en la forma en la que se abordan estrategias de desarrollo. Por ello el FIDA, Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, ha incorporado el componente medioambiental a todos sus proyectos sobre el terreno. Para conocer más sobre la labor de esta organización entrevistamos a Margarita Astralaga, Directora de la División de Medio Ambiente y Clima del FIDA.

:11/10/2016

Su carrera ha sido amplia y diversa, con trabajos en áreas del mundo muy dispares entre sí. ¿Cuáles son, a su juicio, los principales desafíos de la región América Latina y el Caribe en el ámbito del medio ambiente? ¿En ese sentido, existe una gran diferencia entre el ámbito urbano y el rural?

Los desafíos de América Latina desafortunadamente son gigantescos, porque son muy variados, son distintos dependiendo de en qué país y en qué subregión estés. Tenemos graves problemas de deforestación y de mal manejo de tierras. Tenemos también grandes problemas de contaminación de agua, aire, suelo, áreas costeras y marinas. Estos existen desde hace largo tiempo, pero se están exacerbando con el cambio climático que, por ejemplo, está acabando con los glaciares, que son los que al final abastecen de agua a las grandes ciudades de América Latina. El recurso hídrico del que dependen millones de personas está cada vez más amenazado.

En lo positivo, creo que se han hecho avances muy grandes en América Latina y el Caribe para designar áreas protegidas. Sin embargo, parte del problema es que estas áreas, en muchos casos lo son “de biblioteca”: han sido designadas por ley, están allí en un artículo, pero cuando vas y entras a veces no hay ni guardaparque. Los problemas son grandes, y muchos tienen impactos mayores por el problema de la desigualdad y la falta de inclusión.

¿Quiénes son los que viven en las zonas inundables, en zonas dónde hay residuos sólidos y líquidos? Son los más vulnerables, los más pobres, los que no tienen acceso a la energía o transporte. Estos problemas ambientales que existen en otros países y otras regiones afectan mucho más a esta población urbanizada en América Latina y especialmente a sus grandes ciudades.

 

¿Hablando de la diversidad de los países, habría algún caso arquetípico, un ejemplo a seguir en América Latina y el Caribe?

Son muchos los buenos ejemplos en América Latina y el Caribe. Brasil por ejemplo hizo grandes esfuerzos y avances en el tema de deforestación, por otro lado varios países del Caribe, como Barbados y Dominica se han embarcado en la promoción de la economía verde garantizando un crecimiento económico con inclusión social, y buen cuidado del ambiente, con visión de largo plazo. Países como México y Colombia y varios países de Centro América han pasado sus leyes y políticas de cambio climático. Podríamos seguir por hablando por varias horas de los buenos ejemplos.

Pero algo importante que aprendí cuando era pequeña en Colombia con un dicho popular es “que quien tiene tienda que la atienda”. Eso ocurre con los territorios -son igual que la tienda. Si tú tienes un territorio, tú lo atiendes porque es tuyo, te afecta lo que pasa en ese territorio, tienes ese sentido de propiedad. Si por el contrario sientes que es responsabilidad de otro, pues botar tus basuras no importa. Para promover la sostenibilidad ambiental en los países de América Latina y el Caribe necesitamos ese sentido de apropiación.

Es por ello que importa el componente de liderazgo de los ciudadanos de esa región, porque requiere de todos, de los gobiernos, nacional, regional y local… junto a los ciudadanos, que al final son los que van a decidir cuál es el futuro que desean.

 

"Nuestros proyectos buscan empoderar a los pequeños agricultores, fortaleciendo sus organizaciones, su capacidad productiva y su capacidad comercial, buscando siempre que sus productos tengan acceso a los mercados"

 

Ud. lidera los esfuerzos del FIDA para mejorar la gobernanza medioambiental y disminuir los conflictos sociales generados por el control de los recursos naturales. ¿Cómo opera el FIDA en el impulso de políticas e inversiones en el tejido territorial latinoamericano?

El FIDA busca conseguir un desarrollo rural integral e inclusivo partiendo desde la base: los pequeños agricultores, o agricultores familiares, como se les conoce en América Latina. Los números varían, nuestro objetivo es alcanzar a llegar a medio billón de familias de pequeños agricultores en el mundo, pero en periodos de tres años trabajamos con aproximadamente 80 millones, aunque mejoramos la calidad de vida de muchos más. Otro elemento que caracteriza al FIDA: es que son los Gobiernos los que definen cuáles son sus prioridades. Para nosotros este proceso es siempre un diálogo. No es el FIDA que dice: “Tenemos este dinero para Ud., ¿qué le parece si hacemos esto y esto?” o “En Roma hemos pensado que esto sería ideal para Ud.”. No, eso no pasa jamás. Nosotros vamos allá, empezamos por diseñar una estrategia de país, discutida con todos los socios – gobiernos, sobre todo, pero también representantes del mundo académico y de la sociedad civil, especialmente de las organizaciones de agricultores familiares y pueblos indígenas, que guía nuestra inversión por cinco años. Por nuestro mandato, y por la propia preferencia de los países, frecuentemente trabajamos en áreas remotas dónde nadie quiere poner mucha atención. Llegar a nuestros proyectos lleva horas y horas por carreteras bastante pobres.

Desde hace unos años, la lucha contra el cambio climático es uno de los elementos fundamentales de cualquier estrategia nacional. Para asegurar que esto es así, pusimos en marcha en 2015 unos procedimientos nuevos que se llaman SECAP, Social, environmental and climate assesment procedures. Esto nos ayuda a ver los riesgos y las oportunidades ambientales y su relación con los problemas sociales.

Una vez aprobada la estrategia de país, y siempre en coherencia con ella, nuestros proyectos buscan empoderar a los pequeños agricultores, fortaleciendo sus organizaciones, su capacidad productiva y su capacidad comercial, buscando siempre que sus productos tengan acceso a los mercados locales, nacionales y en última instancia internacionales. Y siempre prestando atención a los grupos de población más desfavorecidos dentro de las áreas rurales: pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, mujeres y jóvenes. El trabajo con estos últimos es esencial. Si ellos no ven futuro en las áreas rurales, emigrarán.

 

¿Su contraparte es siempre el ministerio de agricultura o puede variar dependiendo del proyecto?

Por naturaleza, el FIDA trabaja con ministerios de agricultura y ministerios de desarrollo rural. En algunos casos es el ministerio de finanzas el que define donde vamos a hacer nuestras inversiones y también hemos incrementados nuestro trabajo con los ministerios de medio ambiente. El FIDA empezó a trabajar con medio ambiente hace muchos años cuando entendió la importante conexión entre agricultura y la adecuada gestión de los recursos naturales. En este campo, estamos tratando de promover ahora es el tema de la gobernanza. Uno de los grandes retos es lograr que los ministerios de agricultura realmente entiendan la importancia del medio ambiente y el cambio climático en el desarrollo del sector. Está el ejemplo de los compromisos que se tomaron el año pasado en Nueva York con respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Muchos ministerios de agricultura no participaron en toda esta discusión -fueron los ministerios de medio ambiente y exteriores. Pero ahora estos 17 compromisos son de los gobiernos, no de un ministerio o del otro. Parte de nuestro esfuerzo en la parte de gobernanza institucional es hacer entender también la importancia de los compromisos adquiridos en París, dónde muchos se comprometieron a tomar medidas de adaptación y mitigación al cambio climático. Ahora toca ver cómo logramos que todo esto quede de alguna manera reflejado en nuestra propuesta de inversiones para ayudar a nuestros países miembros a cumplir con la implementación de los compromisos internacionales. Toca decirles: “Esto es lo que Uds. dijeron que iban a hacer, y nosotros podemos apoyarlos a cumplirlos a través de la inversión propuesta”.

 

"Lo que nosotros queremos no es simplemente apoyar la supervivencia, sino lograr que los pequeños agricultores puedan ser parte de la cadena de valor"

 

Ha mencionado el medio ambiente, y cómo la región latinoamericana y caribeña está sufriendo de manera directa los efectos del cambio climático. ¿Puede hablarse de una tendencia en las políticas ambientales de la región latinoamericana en relación con el cambio climático? ¿Cómo integra el FIDA su estrategia en un contexto tan cambiante?

Sí, claro. Es evidente, por ejemplo, que en el caso centroamericano los problemas son similares, ecosistemas similares que sufren más o menos los mismos riesgos. Hay países más vulnerables que otros, pero la forma de enfrentar los problemas e identificar las soluciones puede ser compartida. Por eso la visión regional es tan importante. Con el caso del Corredor Seco, por ejemplo, vemos que los cultivos que se habían sembrado tradicionalmente ya no pueden sembrarse debido a que las sequías nunca habían sido tan largas ni tan intensas. Tienen que empezar a cambiar cultivos. Y esto afecta a varios países, nunca a uno solo. Por eso es clave compartir. Tuvimos en la FAO una reunión que fue muy útil para eso. Por ejemplo, oyes al gobierno de Guatemala hablando de una semilla de frijol que ha desarrollado, y los otros pueden también utilizar la misma o aprender a desarrollar una semilla que pueda adaptarse mejor a la sequía. Igualmente en Guatemala, dónde trabajamos en un proyecto para cambiar maíz por melón, que consume menos agua. O en Honduras apoyamos la preparación de mapas de vulnerabilidad climática junto con las comunidades de manera participativa. Lo que nosotros queremos no es simplemente apoyar la supervivencia, sino lograr que los pequeños agricultores puedan ser parte de la cadena de valor. Por ello tenemos un concepto muy integral cuando vamos a trabajar a una zona muy remota -proyectos e inversiones muy diversos.

Un elemento clave, evidentemente, es aumentar la producción agrícola, pero también lograr que esa producción llegue al mercado. En América Latina, mucha de la producción de comida se pierde en dos momentos: la recolección y la postcosecha. Nosotros atacamos ambas áreas: la recolección a través de la educación, con equipamiento necesario y un sistema inteligente de irrigación. Y en postcosecha estamos ayudándolos a desarrollar pequeñas facilidades para acopio adaptadas al cambio climático, con energía solar, pero aislados del frío y el calor, de la lluvia, etc. Y luego están las carreteras, carreteras rurales que integran esos lugares donde a veces la cosecha se pierde solamente porque llovió y no hubo forma de sacarla. Queremos conectar desde la semilla, que se va a adaptar, que aguanta la sequía, dependiendo del problema -hasta que el producto llegue al mercado, facilitando todos esos pasos, tratando de que haya seguridad y que las inversiones sean exitosas.

 

"Nuestras historias de éxito tienen que ver con grupos de agricultores que han fortalecido sus agrupaciones y han sabido tener una visión de futuro para el conjunto de la comunidad"

 

Para ello tendrán que contar con la colaboración de los agricultores como colectivo, imagino. ¿Qué hace el FIDA para que estos agricultores logren trabajar juntos?

El trabajo del FIDA se apoya mucho en el trabajo con las organizaciones de pequeños agricultores, tomen la forma de cooperativas o no. Es la única forma de crear economías de escala a la hora de invertir y de comercializar. No tiene sentido crear un centro de acopio de leche o de cereales, por ejemplo, que esté en manos de una única familia. No tiene sentido económico ni socialmente hablando. Nuestras historias de éxito tienen que ver con grupos de agricultores que han fortalecido sus agrupaciones y han sabido tener una visión de futuro para el conjunto de la comunidad. Curiosamente, muchas de esas historias de éxito tienen que ver con grupos, cooperativas o asociaciones en donde las mujeres tienen un papel destacado.

 

Es interesante esa perspectiva, ya que a menudo cuesta ligar los problemas medioambientales con cuestiones como la participación, la gobernanza, la inclusión o la igualdad de género. Aun así, en su marco estratégico 2016-2025, FIDA habla explícitamente de inclusión y de empoderamiento.

¿En qué medida pueden estos temas favorecer un uso más responsable de los recursos naturales y la resolución de los problemas ambientales de los países latinoamericano y caribeños?

Yo creo que el cambio climático ha ayudado mucho a los agricultores pequeños a darse cuenta de lo importante que es cuidar lo que tienen. Te sorprende lo interesados que ellos están en la recolección del agua de lluvias, porque el agua es muy escasa, y nuevamente, tienen más éxito si lo recolectan juntos. La escuela, por ejemplo, suele ser el techo más grande del poblado. Pero el agua les tiene que beneficiar a todos para que sientan que les compensa poner cinco pesos cada uno para tener su sistema de recolección de aguas. Antes la gente decía: “Es que son los campesinos los que están acabando con los recursos naturales”. Yo pienso que ellos son muy conscientes de por qué necesitan los recursos, y a veces no tienen alternativa. Yo me siento orgullosa de contribuir a darles una alternativa. Me impacta muchísimo sobre todo hablar con las mujeres, que te dicen, por ejemplo, cuánto se ha reducido la violencia familiar. Nunca pensé que la violencia familiar tuviese alguna conexión con esto. Ellas dicen: “Ahora nosotras ganamos el dinero. Ellos se emborrachan siempre los viernes y se gastan la mitad en cervezas. Pero la que paga la escuela soy yo, de pronto ahora hay respeto”. Cuando tienen un poquito de dinero que les sobra, lo ponen en el banco del grupo, cuando una tiene un problema porque el niño enfermó y necesita dinero, la cooperativa le presta, y ella poco a poco lo va devolviendo. Empoderar a las mujeres tiene una repercusión incluso en cosas tan elementales como la violencia familiar.

 

¿Podría resumir vuestro portfolio en América Latina? ¿Dónde están trabajando? ¿Cuáles son los países prioritarios?

Esta división es bastante nueva, establecida en el 2010, y poco a poco ha introducido temas de medio ambiente y cambio climático en las inversiones de FIDA, para la que históricamente no habían sido prioritarios. Cuando hablas con los agricultores que llevan 25 años sembrando en el campo, ellos te dicen: “Mi tatarabuelo hacía esto, llevo 25 años trabajando en esto, y todo funciona bien, ¿por qué tengo que cambiar la forma de hacer mi trabajo?” Pero desafortunadamente son las pérdidas de las inversiones las que han hecho que la gente diga: “Tal vez haya algo de cierto en esto. Si pierdo mi cosecha de arroz, si pierdo mi cosecha de maíz, si pierdo, si pierdo… entonces, la verdad ¿qué tengo que hacer para no perder las cosechas?”. Esto es un poco lo que ha hecho que cambie la actitud de la gente, de los mismos funcionarios y socios en el campo. Como nosotros funcionamos como un banco, prestamos, necesitamos que nos devuelvan, Si el proyecto no es exitoso, no nos pueden pagar de vuelta. Ese es el punto clave.

 

¿Podría decirse que la sostenibilidad es un reto en las inversiones, tanto por vuestro lado como el de los productores?

En Latinoamérica el FIDA se está enfocando en la integración de medidas de adaptación al cambio climático y de gestión sostenible de los recursos naturales a las operaciones de préstamo. En Bolivia y Nicaragua, con el complemento de fondos del Programa de Adaptación para la Agricultura en Pequeña Escala (ASAP), se están integrando criterios de resiliencia climática en los programas descentralizados de desarrollo agrícola financiados por el FIDA. En Bolivia, esto ha resultado en que los agricultores inviertan en medidas de protección contra el granizo, mitigación de erosión de suelos, y gestión de agua, entre otros, en respuesta a las tendencias climáticas evidenciadas en sus zonas de producción. En Nicaragua, se está promoviendo la diversificación agrícola, particularmente apoyando la co-producción de cacao y café, como medida de resiliencia ante los efectos esperados del cambio climático en la producción de café de alta calidad.  En México, mediante una operación co-financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y el FIDA, se está promoviendo la implementación de esquemas de pago por servicios ambientales en los estados de Campeche, Chiapas, y Oaxaca, con el objetivo de fomentar la  protección de  bosque nativo y el secuestro de CO2. A nivel de diálogos de políticas, una donación del FIDA al Centro Internacional para la Agricultura Tropical (CIAT) está fomentando el diálogo intersectorial entre Ministerios de Agricultura y Ministerios de Ambiente para integrar los temas de adaptación al cambio climático en la agenda agrícola y desarrollar la cooperación sur-sur con Colombia en estos temas. 

 

"Reciclar supone vincular a la comunidad con el mercado para realmente crear pequeñas empresas y sacar a los ciudadanos de ese círculo"

 

Muchos barrios urbanos de América Latina y el Caribe sufren la lacra de las malas condiciones de vida y de los altos índices de delincuencia. Algunos estudios apuntan a una relación entre los niveles de basura y los índices de delincuencia de las urbes, con casos arquetípicos como Singapur o, más recientemente, el de Medellín.

¿Cree Ud. que estrategias o acciones destinadas a mejorar la gestión de residuos, o contar con espacios libres de basura, pueden reducir el crimen y la violencia en América Latina y el Caribe?

Yo creo que sí. En mi trabajo previo trabajamos en un proyecto muy grande en Uruguay, tratando de organizar a los recolectores de basura de una zona. Cuando llegamos al final del proyecto, lo que llamó la atención fue oír a las mujeres hablar del impacto que este proyecto tuvo en sus vidas. La primera cosa es que todos sacaron cédula de ciudadanía. No existían como ciudadanos, ni ellos ni su hijos. El segundo impacto es que para ser parte del proyecto los niños tenían que ir a la escuela. El tercer impacto fue toda la parte del trabajo comunitario, y el efecto en el consumo de drogas. Cuando ves los lugares y condiciones en que viven comprendes que el índice de consumo de drogas sea alto. Pero si necesitas droga, necesitas el dinero para comprarla y eso se convierte en un círculo vicioso. Con esta cooperativa lo que hicimos fue que ellos separaran la basura pero en una forma, en un lugar decente y adecuado. Los recolectores traían la basura a este sitio, ellos separaban, con guantes, con la ropa adecuada. Reciclar supone vincular a la comunidad con el mercado -quién necesita cartón, quién necesita las latas, quién necesita los teléfonos… para realmente crear pequeñas empresas y sacar a los ciudadanos de ese círculo. Eso definitivamente nos ayudaría mucho en nuestro apoyo al desarrollo.

 

 

Agradecemos a Margarita Astralaga su colaboración.

Haga click aquí para acceder a La transformación estructural y la transformación rural en América Latina y el Caribe - Informe sobre Desarrollo Rural 2016 de FIDA.



Fotografía 1: Margarita Astralaga por Jordi Vaqué
Fotografía 2: Eneas de Troya via Flickr (CC BY 2.0)
Fotografía 3: Julio Marquez via Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)
Fotografía 4: PresidenciaRD via Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)
Fotografía 4: Jeso Carneiro via Flickr (CC BY-NC 2.0)
Fotografía 5: PresidenciaRD via Flickr (CC BY-NC-ND 2.0)
Fotografía 6: Marcio Ramalho via Flickr (CC BY 2.0)

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