A pesar de que el deber final de realizar el derecho a la alimentación lo incumbe al Estado, la sociedad civil tiene un importante rol que cumplir. La sociedad civil es un término amplio que incluye los actores organizados y no-organizados, no-estatales y no-gubernamentales. Estos podrían ser grupos de interés especial, como asociaciones de agricultores, grupos religiosos o simplemente individuos que viven en la misma área y que tienen interés en el desarrollo de esa localidad. También es importante que la seguridad alimentaria y nutricional mantenga prioridad en la agenda política y que la situación de los miembros más vulnerables y marginalizados de la sociedad no sea olvidada.
La FAO está convencida de que la participación verdadera y significativa de la sociedad civil en la planificación, implementación y control de las políticas públicas conlleva mejores resultados. Sin embargo, esto requiere que la sociedad civil sea empoderada y bien entrenada, tenga acceso a la información, sea capaz de expresar sus preocupaciones libremente y se le permita informar sobre negligencias cuando estas ocurran. En resumen, el trabajo de la FAO con la sociedad civil cierra la brecha entre aquellos que tienen la información y los recursos y que están cerca de la toma de decisiones y, aquellos a quienes les faltan todos estos tres elementos. El resultado de una sociedad civil más expresiva y constructiva podría conllevar un desarrollo más justo, equitativo e inclusivo para el beneficio de todos los ciudadanos.
¿Concretamente, qué hacemos? Fortalecemos la capacidad técnica y política de los grupos de la sociedad civil. Apoyamos a dichos grupos para que participen de manera significativa en todos los aspectos del desarrollo nacional. Y les enseñamos técnicas y herramientas que permiten que la sociedad civil pueda hacer un seguimiento de los gastos, vigile la implementación y comprenda los presupuestos nacionales.