Desde 2010 la FAO apoya a los gobiernos y la sociedad civil en Uganda, Sierra Leona y la República Unida de Tanzanía en la aplicación de prácticas de buena gobernanza para hacer frente a los problemas de inseguridad alimentaria y malnutrición a través de la planificación del desarrollo de distritos y sub-distritos.

¿Por qué centrarse en las prácticas de buena gobernanza?

Las prácticas de buena gobernanza son esenciales para que las intervenciones relacionadas con la seguridad alimentaria sean efectivas. Para combatir la inseguridad alimentaria y la malnutrición, la FAO recomienda a los gobiernos mejorar simultáneamente la productividad agrícola y el acceso directo a una alimentación adecuada, inocua y nutritiva que sea culturalmente aceptable.
El último aumento en el número de personas que pasan hambre en el mundo demuestra que las soluciones técnicas por sí solas son insuficientes para hacer frente a la inseguridad alimentaria y la malnutrición. Las soluciones para el hambre en el mundo tienden a ser más efectivas cuando los grupos vulnerables participan directamente en el desarrollo, implementación y supervisión de las actividades relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición. La participación significativa requiere procesos transparentes de planificación y oportunidades reales para que las personas responsabilicen al gobierno y sus socios de sus actuaciones y rendimiento, y de la utilización de los recursos públicos.
Haciendo hincapié en el derecho a la alimentación y las prácticas de buena gobernanza esperamos que la planificación e implementación de medidas técnicamente consistentes sobre la seguridad alimentaria y la nutrición sean más eficientes y efectivas que antes.

¿Por qué centrarse en los niveles de distrito y sub-distrito?

El proyecto “Integrar el derecho a la alimentación en los planes y estrategias sub-nacionales” responde a una tendencia mundial de descentralización y traspaso de competencias, de transferencia del poder de decisión y los recursos del nivel nacional al nivel de distrito. Esta tendencia respalda la hipótesis de que las medidas relacionadas con la seguridad alimentaria basadas en las prioridades y necesidades a nivel comunitario pueden potencialmente acelerar la reducción de los niveles elevados persistentes de hambre. El distrito, con sus estrechos vínculos con los grupos de base, al tiempo que recibe orientación y directrices políticas generales del nivel central puede ser el nivel administrativo más adecuado para la planificación del desarrollo. Además, la estrecha interacción entre los funcionarios de distrito y la sociedad civil a nivel de distrito puede catalizar los efectos positivos de la aplicación de las prácticas de buena gobernanza en la planificación y aplicación de actividades relacionadas con la seguridad alimentaria y la nutrición.

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